Cordial audiencia del Papa
a los participantes en el curso del Tribunal de la Rota Romana
El
Papa Francisco alentó a los queridos hermanos y hermanas que participaron en el
curso de formación sobre «El nuevo proceso matrimonial y el procedimiento Super
Rato».
Destacando
la importancia de estos cursos, que se celebran también en otras diócesis del
mundo, el Obispo de Roma subrayó que es necesario dedicar gran tención y
análisis a los dos recientes Motu proprio: Mitis Iudex Dominus
Iesus y Mitis et misericors Iesus, con el fin de
aplicar los nuevos procedimientos establecidos… que han surgido de un contexto
sinodal, que son expresión de un método sinodal, que son meta de un serio
camino sinodal», enfatizó el Papa:
«Ante
las cuestiones más espinosas que conciernen a la misión evangelizadora y a la
salvación de las almas, es importante que la Iglesia recupere cada vez más la
praxis sinodal de la primera comunidad de Jerusalén, donde Pedro junto con los
Apóstoles y con toda la comunidad bajo la acción del Espíritu Santo trataban de
actuar según el mandamiento del Señor Jesús».
El
Santo Padre subrayó también que en las Asambleas sinodales sobre la familia las
finalidades eran la promoción y la tutela de la familia, del matrimonio
cristiano, así como la familia en el mundo de hoy, la preparación al sacramento
matrimonial, la forma de socorrer a cuantos sufren por el fracaso de su
matrimonio, la educación de los hijos.
Con
su exhortación a que volviendo a sus comunidades, se esfuercen en ser
«misioneros y testimonios del espíritu sinodal, y de la consolación pastoral
que es el fin de esta nueva normativa matrimonial, para corroborar la fe del
pueblo santo de Dios mediante la caridad», el Papa recordó la importancia de su
servicio:
«Ustedes
están llamados a ser próximos en la soledad y en el sufrimiento de los fieles
que esperan de la justicia eclesial la ayuda competente y factual para poder
encontrar la paz de sus conciencias y la voluntad de Dios sobre la readmisión a
la Eucaristía».
En
este contexto, el Papa reiteró que el nuevo proceso matrimonial «es
expresión de que la Iglesia es capaz de cuidar al que está herido de diversos
modos por la vida y, al mismo tiempo, es llamado al empeño en favor de la
defensa de la sacralidad del vínculo matrimonial».
«Con
el fin de hacer que la aplicación de la nueva ley del proceso matrimonial, dos
años después de su promulgación, sea causa y motivo de salvación y paz para
el gran número de fieles heridos en su situación matrimonial, he decidido, en
razón del oficio de Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, precisar
definitivamente algunos aspectos fundamentales de los dos Motu proprio, en
particular la figura del Obispo diocesano como juez personal y único en el
Proceso breviore».
1 El
Obispo diocesano en virtud de su oficio pastoral es juez personal y único en el
proceso breviore.
2
Por lo tanto, la figura del Obispo-diocesano-juez es arquitrabe,
principio constitutivo y elemento discriminante de todo el proceso breviore,
instituido por los dos Motu proprio.
3
En el proceso breviore se requieren, ad validitatem, dos
condiciones inseparables: el episcopado y el ser cabeza de una comunidad
diocesana de fieles (cfr canon 381§ 2). Si falta una de las condiciones el
proceso breviore no puede tener lugar. La instancia debe ser juzgada con el
proceso ordinario.
4
La competencia exclusiva y personal del Obispo diocesano, puesta en los
criterios fundamentales del proceso breviore, se refiere directamente a la
eclesiología del Vaticano II, que nos recuerda que solo el Obispo tiene ya, en
la consagración, la plenitud de toda la potestad, que es ad actum expedita, a
través de la missio canónica.
5
El proceso breviore no es una opción que el Obispo diocesano puede elegir, sino
una obligación, que le proviene de su consagración y de la missio recibida. Él
es competente exclusivo en las tres fases del proceso breviore.
la instancia se debe dirigir siempre al
Obispo diocesano;
la instrucción, como ya he afirmado en el
discurso del 12 de marzo de este año al Curso en la Rota Romana, el Obispo la
conduzca «siempre coadyuvado por el Vicario judicial o por otro instructor,
también laico, por el asesor, y siempre presente el defensor del vínculo». Si
el Obispo carece de clérigos o laicos canonistas, la caridad que caracteriza el
oficio episcopal, de un obispo más próximo podrá ayudarlo por el tiempo
necesario. Además recuerdo que el proceso breviore debe cerrarse habitualmente
en una sola sesión, requiriendo como condición imprescindible la absoluta
evidencia de hechos comprobantes la presunta nulidad matrimonial, más allá del
consenso de los dos esposos.
la decisión pronunciada coram Domino, es
siempre y solo del Obispo diocesano.
6
Encomendar todo el proceso breviore al tribunal interdiocesano (tanto del más
próximo como de más diócesis) llevaría a desnaturalizar y reducir la figura del
Obispo padre, cabeza y juez de sus fieles a mero firmante de la sentencia.
7
La misericordia, uno de los criterios fundamentales que aseguran la salus,
requiere que el Obispo diocesano actúe cuanto antes el proceso breviore; en
caso, luego, de que no se considere listo en el presente para actuarlo, debe
reenviar la causa el proceso ordinario, el cual de todos modos debe ser
conducido con la debida solicitud.
8
La proximidad y la gratuidad, como he reiterado repetidamente, son las dos
perlas de las cuales tienen necesidad los pobres, que la Iglesia debe amar
sobre todas las cosas.
9
En lo que corresponde a la competencia, al recibir la apelación contra la
sentencia afirmativa en el proceso breviore, del Metropolita o del Obispo
indicado en nuevo canon 1687, se precisa que la nueva ley ha conferido al
Decano de la Rota una potestas decidendi nueva y por lo tanto
constitutiva sobre el rechazo o la admisión de la apelación.
Para
concluir, el Papa quiso reiterar claramente que ello ocurre sin pedir el
permiso o la autorización a otra Institución o a la Signatura Apostólica
CdM
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