Ha
recibido el bautismo después de encontrarse en Europa con las iglesias de sus
pesadillas
Desde
su infancia decidió recorrer el camino del yihad [la guerra santa]
por el islam. Ha sido juez de la Sharia del ejército extremista islámico de
al-Fath, miembro de las organizaciones terroristas al Qaeda y Estado Islámico y
comandante del brazo militar del Frente de al Nusra. Pero ahora Hassan Abu
Hamza se ha arrepentido y se ha convertido al cristianismo.
Al
recibir el bautismo ha escogido el nombre de Pablo, en memoria de un santo, como
él, de origen sirio y feroz perseguidor de cristianos. Su historia, de la que
se hace eco AsiaNews, pasa por unos inquietantes sueños
que asegura que se hicieron realidad.
A
los 19 años se convirtió en uno de los fundadores de al Qaeda en Irak. Volvió a
Siria fue arrestado en dos ocasiones por sus actividades terroristas. Cuenta
que en la cárcel le atormentaban siempre los mismos sueños: “Me hallaba en
medio de una iglesia vacía frente al crucifijo, estaba convencido de que era
obra del demonio que estaba tentándome”.
Más
tarde se convirtió en juez del Califato en el tribunal islámico de la Sharia
durante la revolución siria. Las circunstancias de la guerra lo llevaron hasta
Estambul, en Turquía, donde empezó a dudar de que Alá fuera el Dios de la
sangre. Pasó entonces un periodo de gnosticismo.
Con
el flujo de refugiados pasó por Austria, donde vislumbró una iglesia en
una colina que le pareció el exterior de la iglesia de sus “pesadillas” en
prisión. Finalmente llegó a su destino: Alemania. En un campo de refugiados en
Hannover, se dirigió “por primera vez en mi vida” a una iglesia. El interior
del templo y el crucifijo eran, según Pablo, los mismos que veía en sus sueños
cuando estaba en la cárcel.
“La
ternura del Señor y de Jesucristo me ha dado hermanos de fe con mensajes
claros”, asegura. Su asombrosa historia está suscitando polémica en
las redes sociales en los últimos días, algunos recelan de sus intenciones,
pero él no ha dudado en ofrecer su testimonio públicamente,
a pesar del mortal riesgo que conlleva.
Fuente:
Aleteia
