El
Papa Francisco destacó la importancia de la Acción Católica en la vida de las parroquias y animó a
sus integrantes a extender su labor por toda la sociedad: “¡Acción Católica es
pasión católica!”
En
una Plaza de San Pedro llena de jóvenes, principalmente pertenecientes a la
Acción Católica Italiana congregados en el Vaticano para celebrar los 150 años
de la organización, el Santo Padre exhortó a los congregados a llevar su labor
evangelizadora a las ciudades en las que viven.
“Que
cada una de vuestras iniciativas, de vuestras propuestas, que cada camino sea
experiencia misionera destinada a la evangelización, no a la auto conservación.
Que vuestra pertenencia a la diócesis y a la parroquia se incardine a lo largo
de las calles de la ciudad, de los barrios y de los pueblos”.
El
Papa exhortó a los jóvenes de Acción Católica a “sentir fuerte dentro de
vosotros la responsabilidad de gestar la semilla buena del Evangelio en la vida
del mundo, por medio del servicio de la caridad, del empeño político, de la
pasión educativa y de la participación en el debate cultural”. Y les pidió: “¡Meteos
en política, pero por favor, en la ‘gran’ política, en la política con
mayúsculas!”.
Los
jóvenes, que antes de la llegada del Santo Padre pudieron disfrutar de un
encuentro de oración, música y testimonio, recibieron con júbilo estas palabras
de reconocimiento: “Os invito a llevar adelante vuestra experiencia apostólica
radicada en las parroquias”, insistió el Pontífice.
La
parroquia “es el espacio en el cual las personas pueden sentirse acogidas tal y
como son, pueden ser acompañadas en su recorrido de maduración humana y
espiritual, crecer en la fe y en el amor hacia lo creado y hacia los hermanos”.
“Esto
será una realidad sólo si la parroquia no se cierra en sí misma, si también la
Acción Católica, que vive en parroquia, no se cierra en sí misma, y ayuda a la
parroquia para que permanezca en contacto con las familias y con la vida del
pueblo y no se convierta en una estructura separada de la gente, o en un grupo
de elegidos que se cierra en sí mismo”.
En
este sentido, Francisco les invitó a “llevar adelante vuestra experiencia
apostólica radicada en la parroquia, que no es una estructura caduca, porque es
la presencia eclesial en el territorio, ámbito de escucha de la Palabra, del
crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad
generosa, de la adoración y de la celebración”.
El
Obispo de Roma recordó que “el nacimiento de la Acción Católica Italiana fue un
sueño nacido del corazón de dos jóvenes, Mario Fan y Giovanni Acquaderni, que,
con el tiempo, se convirtió en un camino de fe para muchas generaciones”.
Sin
embargo, “tener una bonita historia detrás, no supone que ya se pueda caminar
con los ojos cerrados, que nos dediquemos a mirarnos en el espejo o quedarse
cómodo en el sofá. Hacer memoria de un largo itinerario de vida ayuda a tomar
conciencia de pertenecer a un pueblo que camina preocupándose de todos,
ayudando a cada uno a crecer humanamente en la fe, compartiendo la misericordia
con la cual el Señor nos acaricia”.
“Os
animo a ser un pueblo de discípulos misioneros que vivan y testimonien la
alegría de saber que el Señor nos ama con un amor infinito, y que, junto a Él,
ame profundamente la historia en la que habita”.
“En
estos ciento cincuenta años –continuó el Papa Francisco–, la Acción Católica se
ha caracterizado siempre por un amor grande por Jesús y por la Iglesia. También hoy
estáis llamados a continuar con vuestra particular vocación poniéndoos al
servicio de las diócesis, en torno a los Obispos, y en las parroquias, allí
donde la Iglesia habita en medio de las personas”.
Francisco
destacó que toda la Iglesia se beneficia del servicio de los integrantes de la
Acción Católica. “Todo el Pueblo de Dios disfruta de los frutos de vuestra
dedicación, vivida en armonía entre la Iglesia universal y la Iglesia
particular”.
“Es
en la vocación típicamente laical, donde una santidad vivida en lo cotidiano,
donde podéis encontrar la fuerza y el coraje para vivir la fe permaneciendo
allí donde estéis, haciendo de la acogida y del diálogo el estilo con el cual
haceros próximos los unos a los otros, experimentando la belleza de una
responsabilidad compartida”.
El
Papa les animó a continuar con su labor sin cansarse, con conocimiento de que
su servicio es un servicio al Pueblo de Dios. “No os canséis de recorrer el
camino por medio del cual es posible hacer crecer el estilo de una auténtica
sinodalidad, un modo de ser Pueblo de Dios en el cual cada uno puede contribuir
a una lectura atenta, meditada, orante de los signos de los tiempos para
comprender y vivir la voluntad de Dios”.
Tras
el encuentro, el Papa Francisco rezó con todos los congregados el Regina Caeli.
Por Miguel Pérez
Pichel
Fuente:
ACI
