Sumérgete y sumerge
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Una amiga y su marido iban de paso y pararon un
momento a saludarnos. Con ellos venía su hija de dos años. La pequeña se acercó
y nos dio una cartulina doblada. Al cogerla vi que era una bonita felicitación
de Navidad totalmente casera, con estrellas de purpurina y, en el centro, la
pequeña Catherine había dibujado a San José, a María y al Niño perfectamente
reconocibles, y si no... ¡ella misma lo explicaba!
Al salir del locutorio me quedé mirando la obra de
arte y todo lo que suponía. Y me di cuenta de que hacer una felicitación no
sólo repercute en quien lo recibe, sino que permite a quien la hace adentrarse
en el Portal, abrir su corazón para transmitir al otro aquello que el 25 va a
ocurrir. Con estrellas de purpurina, un dibujo, unas letras... ¡lo que el Señor
te ponga en el corazón! Felicitaciones que llevan a compartir con el otro la
esperanza e ilusión de la Navidad.
Es el tercer domingo de Adviento, la Iglesia nos
regala este día de alegría en la espera, ¡ya está cerca el Niño! No esperes a
que sea Navidad para anunciarla: invita a aquellos a los que tanto quieres a
que abran su corazón al Misterio de amor.
Hoy el reto del amor es que hagas una felicitación de
Navidad y se la des a esa persona con la que hoy compartirás un momento. Es
posible que vayas a ver a alguien o alguien irá a visitarte. Anuncia que el
Niño pronto va a llegar, que supone mucho para tu vida, que tu corazón lo
espera y lo quieres compartir. No te quedes en las noches que se acortan, en el
frío o en las dificultades; el Niño que viene es para ti, quiere entrar en tu
vida, quiere hacerte feliz. ¡Vive de la esperanza!
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
