Con ella no se intenta
restringir el campo de la misericordia, sino que simplemente se evidencia la
gravedad del crimen
Se puede definir a la excomunión como apartar a un
bautizado de la comunión de los fieles de la Iglesia y del acceso a los
sacramentos.
La
Enciclopedia Católica afirma que la excomunión, “siendo una pena, supone la
culpabilidad; y siendo la pena más grave que la Iglesia puede infligir, naturalmente
supone una ofensa muy grave. Es también una pena medicinal en lugar de
vengativa, pues está destinada no tanto a castigar al culpable, sino a
corregirlo y a traerlo de nuevo a la senda de la rectitud”.
El Cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor de la Santa Sede, explicó en una ocasión que el objetivo de la excomunión es llevar “a los culpables al arrepentimiento y a la conversión”.
“Con la pena
de excomunión la Iglesia no intenta de algún modo restringir el campo de la
misericordia, sino que simplemente se evidencia la gravedad del crimen”,
señaló.
¿Por qué se
excomulga? La excomunión es un dispositivo punitivo por parte de la Iglesia y
va más allá de simplemente la restricción al acceso a la Sagrada Comunión.
También
reprende públicamente, como especifica el Código de Derecho Canónico, a una
persona “que provoca con su conducta escándalo o grave perturbación del
orden", como señala el Canon 1339 en el párrafo 2.
La causa de
excomunión se da explícitamente a "los que obstinadamente persistan en un
manifiesto pecado grave", precisa el Canon 915.
La Iglesia
toma esta medida extrema solo después de que todos los demás esfuerzos para
corregir fraternamente han fracasado. Algunos han visto a la
excomunión como una manera de traer católicos erráticos al buen camino.
Algunos casos emblemáticos de
excomunión en la Iglesia
En la Iglesia
primitiva, San Ambrosio, Obispo de Milán, utilizó la amenaza de excomunión
contra el emperador Teodosio I por la matanza de 7.000 personas en Tesalónica.
Él le dijo al emperador que imite al rey David en su arrepentimiento y lo
readmitió a la comunión después de varios meses de penitencia.
En la Edad
Media, el Papa Gregorio VII excomulgó al emperador romano Enrique IV sobre
muchos temas en disputa, uno de los cuales fue el intento de Enrique para
deponer a Gregorio del papado. La excomunión de Enrique produjo un efecto
profundo en Alemania e Italia.
En respuesta,
Enrique se vio obligado a viajar a Canossa y esperar en la nieve durante tres
días; donde hizo penitencia y finalmente fue absuelto de la excomunión. En la
Europa medieval, donde casi todo el mundo era católico, el emperador necesitaba
a la Iglesia y por lo tanto la excomunión era eficaz.
El
Renacimiento fue una época muy diferente en la vida de la Iglesia y la gente no
tomó tan en serio la excomunión.
En el siglo
XVI la excomunión de Martín Lutero, Enrique VIII e Isabel I generó un efecto
reducido a nivel personal o sobre sus seguidores. El uso de esta como un arma
creó simpatía al ofensor, y a menudo condujo a un respaldo a la disidencia.
Más
recientemente, en el año 1988, se produjo la excomunión del Arzobispo francés
Marcel Lefebvre (que falleció excomulgado) quien ordenó a cuatro obispos sin
permiso del Papa.
En 2009 S.S.
Benedicto XVI levantó la excomunión que pesaba sobre ellos y desde entonces las
negociaciones entre ambas instituciones han continuado para "reencontrar
la plena comunión con la Iglesia".
En el 2016 el
Papa Francisco señaló que darles el estatus de prelatura personal sería una
posibilidad, pero dependerá de un acuerdo fundamental porque “el
Concilio Vaticano II tiene su valor”.
Otro ejemplo
contemporáneo de una excomunión se produjo en 2010 cuando la hermana Margaret
McBride autorizó un aborto en el hospital católico de Phoenix. La monja se
reconcilió más tarde con la Iglesia y se le levantó la pena.
El caso más
actual ocurrió en el 2016, durante el Pontificado del Papa Francisco, con la
excomunión de la autodenominada “Iglesia Cristiana Universal de la Nueva
Jerusalén”, fundada en Italia por la presunta vidente
Giuseppina Norcia y que opera una pequeña localidad al sudeste de Roma.
El Vaticano
determinó que “aquellos que se adhieran a la citada asociación incurren en la
excomunión ‘latae sententiae’ por el delito de cisma”.
Por: Diego López Marina
Fuente: Aciprensa.com
