Iglesia
y Ciencia (I)
1. Cuando se habla de la Iglesia y la
Ciencia ¿cuál es la opinión más generalizada? ¿Cuál es la opinión de
ustedes?
Que la Iglesia es enemiga de la Ciencia. Esa es la
opinión más generalizada.
Pero esa era la opinión común hace unos 100 años. Ahora
no lo es tanto, porque ...¿saben algo? Los Historiadores de la Ciencia en estos
momentos no piensan así. Sorprende ¿no?
Más les va a sorprender esto: Algunos de estos
historiadores llegan hasta decir que ciertas
ideas del Cristianismo y de la Iglesia fueron indispensables para el desarrollo
de la Ciencia. (???)
De acuerdo al Historiador Thomas Woods, académicos e
historiadores de la talla de Thomas Goldstein, Toby Huff, Edward Grant, A.B.
Crombie, David Lindbergh, Profesor Heilbron de Berkeley y unos cuantos más
sostienen esa posición hoy en día.
Esta tendencia comenzó a principios del siglo XX cuando se
divulgaron los trabajos del Historiador Pierre Duhem.
Otro investigador de importancia es el Padre Stanley Jaki,
Doctor en Física y Teología, quien ha sido galardonado como Historiador de la
Ciencia. El es uno de los que ha contribuido a ubicar al Catolicismo en el
papel que le corresponde en la evolución científica.
2. Vamos a ver,
entonces, por qué se dice modernamente que ciertas ideas del Cristianismo y de
la Iglesia propiciaron el desarrollo de la Ciencia.
Pensemos esto:
¿creen ustedes que fue mera casualidad que la Ciencia moderna se desarrollara
dentro del medio católico?
Esta es una de las cosas que se pregunta el Padre Stanley Jaki. En
sus libros él sostiene que, lejos de obstaculizar el progreso de la Ciencia, las ideas cristianas han hecho posible
ese desarrollo.
¿Cómo es esto?, se preguntarás ustedes. ¿Qué tienen que ver las ideas cristianas
con la Ciencia?
La primera es que, al observar a Dios y a su Creación, la tradición cristiana descubre a Dios
como un ser racional y metódico.
Evidencias de este orden racional y metódico hay
muchísimas. Veamos algunas que Jaki nos presenta: «El ciclo regular
de las estaciones,
el curso inquebrantable de los astros, la música de las esferas, el movimiento
de las fuerzas de la naturaleza de acuerdo con unas pautas fijas, son resultado
del único en el que se puede confiar incondicionalmente» (citado por
Thomas Woods, Cómo la Iglesia
construyó la Civilización Occidental).
Ni hablar, por ejemplo, de las cosechas, las cuales
se dan de manera recurrente, sin que el hombre tenga que hacer demasiado.
El Profeta Jeremías nos las presenta como demostración de a
bondad de Dios: «Temamos
a Yavé, nuestro Dios, que nos manda lluvia, en otoño y en primavera, y nos
concede el tiempo justo para cosechar.» (Jer 5, 24)
El mismo Jesús comenta así las cosechas para compararlas con
el Reino de Dios: "Escuchen
esta comparación del Reino de Dios. Un hombre esparce la semilla en la tierra y
ya duerma o esté despierto, sea de noche o de día, la semilla brota y crece,
sin que él sepa cómo. La tierra da fruto por sí misma: primero la hierba,
luego la espiga, y por último la espiga se llena de granos". (Mc 4, 26-28)
¿Y qué decir del movimiento
de los astros y de las mareas? Jeremías también lo menciona: Así se expresa Yavé,
que ha puesto el sol para alumbrar el día, la luna y las estrellas para
iluminar la noche, que agita el mar y hace bramar sus olas, y que se llama Yavé
de los Ejércitos? (Jer 31, 35)
3. ¿Qué importancia tiene o
tenía esta visión que hoy nos parece tan evidente y obvia?
Esto no parece muy novedoso para nosotros hoy en el Tercer
Milenio, pero hay que retrotraernos a la Antigüedad cuando en el Cristianismo
estaban enfrentando todo tipo de teorías sobre el universo. La Iglesia defendía la racionalidad y
orden del universo. Otras civilizaciones no.
Por ejemplo, en
culturas no cristianas se percibía el universo como un
gigantesco organismo dominado por un panteón de deidades y destinado a cumplir
un ciclo infinito de nacimiento, muerte y renacimiento (el Samsara del
Hinduísmo y el Budismo Oriental). Por eso el progreso de la Ciencia no
fue posible dentro de ese contexto.
Había otra concepción del universo: según el concepto
animista de las culturas antiguas, se
creía que los astros y cosas creadas tenían mente y voluntad propias. En
ese medio tampoco era posible el desarrollo del pensamiento científico.
Sabemos cómo Santo
Tomás de Aquino, el gran Teólogo de la Iglesia Católica,
respetaba profundamente a Aristóteles,
porque sus razonamientos filosóficos coincidían con el racionalismo cristiano.
Sin embargo, Aristóteles
pensaba que «los movimientos del cielo son producto de un alma
dotada de facultad intelectiva» (Thomas Woods, Cómo la Iglesia construyó la Civilización Occidental?)
4. ¿Cómo se pudo
cambiar esta forma de pensar?
Ya al comienzo de la Iglesia se
consideraban esta postura
aristotélica como incompatible con la fe.
¿Quiénes sostenían esto? Algunos Padres de la Iglesia.
¿Quiénes son los llamados "Padres de la Iglesia"? Son un
grupo de escritores eclesiásticos, Obispos en su mayoría, de los primeros
siglos del cristianismo, cuyos escritos constituyen doctrinas consideradas
fundamentales para la fe y la Iglesia.
Sin embargo, muchos pensadores cristianos seguían la
corriente aristotélica que planteaba la auto-animación de los cuerpos celestes,
es decir, que poseyeran alma y que estuvieran vivos de alguna manera.
Tomó tiempo para que la
idea de des-animación de la naturaleza calara en todas las esferas del pensamiento
cristiano. Hubo que esperar a que los intelectuales se
aplicaran de veras al estudio de la naturaleza para que surgieran pensadores
que percibieran al universo
como una entidad mecánica, que podía ser comprendida por la inteligencia
humana.
El primer basamento para ver a Dios y su Creación de este modo fue un versículo del Libro de la Sabiduría (Sb 11, 21) que nos informa que Dios “ordenó todas las cosas por medida, número y peso”. Ese texto del Antiguo Testamento era conocido y usado desde el final de la Era Antigua por los Cristianos que sostenían la racionalidad del universo.
Este mismo versículo fue también esgrimido mil años después en la Edad Media, como veremos más adelante.
5. ¿Y las demás
culturas no realizaron adelantos científicos?
Es cierto que otras
culturas realizaron importantes hazañas tecnológicas, pero no puede verse en éstas el florecimiento «de una investigación
científica formal y sostenida»: lo que llamamos "el método científico".
Por esa razón, hoy en día se comenta que «las tempranas
innovaciones técnicas de los griegos
y los romanos, del Islam y de la China Imperial, así como las
alcanzadas en tiempos prehistóricos, no pueden considerarse Ciencia, y deberían
describirse más bien como
tradiciones, destrezas, sabiduría, técnicas, habilidades, tecnología,
ingeniería, aprendizaje o simplemente conocimiento» (Rodney
Stark, For the Glory of God)
Por ejemplo, en ingeniería la Gran Muralla China, construida
entre los siglos V y XV, como protección de la frontera norte del Imperio
Chino.
Es cierto también que los
musulmanes han hecho aportaciones científicas, especialmente en ramas del saber
como la Medicina y la Óptica.
En cuanto al aporte de los musulmanes a la Química y la
Medicina, es bien sabido que las bebidas alcohólicas fueron preparadas desde la
antigüedad. Algunos sostienen que un persa destiló el alcohol puro (etanol) por
el año 900. Pero otros sostienen que el primer registro escrito del
descubrimiento del etanol fue por el siglo 12 en la Escuela de Medicina de Salerno
(de las universidades fundadas por la Iglesia), y que el reconocimiento del
alcohol absoluto fue hecho por un monje franciscano catalán del siglo XIII, el
Beato Ramón Llull.
En Óptica, algunos islámicos sostienen que la explicación del
arco iris nos viene de otro persa en el siglo XIV. Pero ya esa explicación
había sido hecha por Teodoro de Freiburg un poco antes.
Ya la Ciencia en Europa había avanzado bastante antes de
estos descubrimientos de la civilización islámica.
Pero más importante aún: si se detallan bien, las
aportaciones de los científicos musulmanes se dieron a pesar del Islam y no gracias a éste.
Esa es la diferencia que estamos estableciendo: vamos a
tratar de demostrar que el
avance científico se dio precisamente gracias al Cristianismo y a la Iglesia.
Y más adelante vamos a ver por qué: por qué el ethos cultural cristiano fue
particularmente favorecedor de la investigación científica.
Toby Huff, sociólogo e historiador de la ciencia de la
Universidad de Harvard, especialista en civilización Islámica y China, sostiene
que a pesar de que la ciencia en los países islámicos produjo algunas
innovaciones, éstas no tuvieron influencia en la Revolución Científica.
Toby Huff es uno de los que examina la pregunta de por qué la
ciencia moderna surgió solamente en la civilización occidental y no en la
islámica o la china. Al examinar el contexto cultural de ambas, encuentra
claves que le hacen concluir que la ciencia moderna no podía ocurrir en ellas.
Consideremos por ejemplo esto: en el Islam, pensar que
Alá pudiera verse restringido por leyes físicas es inconcebible, porque Alá es tan absoluto que no se somete a
leyes. Estas aparentes leyes naturales no son en realidad
más que meros “hábitos” de Alá, que pueden cambiar en cualquier momento.
Si aplicáramos este concepto estrictamente, podríamos
concluir –por ejemplo- que si dejamos caer un objeto al suelo, éste cae una y
otra vez por la fuerza de la gravedad, pero a lo mejor a la cuarta vez que lo
soltemos, pueda que suba o que se mueva lateralmente, porque la gravedad en
realidad no es una ley.
6. Pero entonces ¿qué
decir de los milagros que la Iglesia Católica admite y difunde? ¿No son
alteraciones de las leyes naturales?
El Catolicismo admite la posibilidad de los milagros.
Estos son hechos
extra-ordinarios (fuera de lo ordinario) y sobre-naturales (por encima de la
naturaleza).
Por lo mismo que la naturaleza tiene leyes que Dios le ha
impreso es que podemos catalogar lo que es milagro y lo que no lo es, pues
estos hechos extra-ordinarios se salen del orden que conocemos.
En los milagros, las leyes de la naturaleza puestas por Dios
mismo, son suspendidas y/o superadas por El.
El que Dios pueda suspender las leyes creadas por El mismo es muy diferente a decir
que Alá es tan soberano que no puede someterse a leyes. ¿Ven la diferencia?
7. ¿Qué sucedió, entonces,
en la Edad Media?
Yaki sostiene que el progreso de la Ciencia fue posible
gracias a que los pensadores de la Edad Media llevaron a cabo una “despersonalización” de la naturaleza.
Una de las características de la Filosofía de la Naturaleza
(lo que hoy en día es la Ciencia), desarrollada por el siglo XII, fue la idea
de la naturaleza como un
ente autónomo que operaba de acuerdo a unas leyes fijas, que podían averiguarse
a través de la razón.
Y es en esto que encontramos la contribución más significativa de la Iglesia a la Ciencia
durante la Edad Media -más concretamente por parte de la
Escuela de la Catedral de Chartres.
8. Entonces, ¿cuál fue
el aporte principal de la Escuela de la Catedral de Chartres a la civilización?
Carlomagno, Emperador de Occidente, desde
768 a 814 había establecido
que debían haber escuelas dependientes de las Catedrales. Estas
escuelas fueron el origen de las primeras universidades.
En la Escuela de la Catedral de Chartres, en Francia, hubo
mucho interés y mucho estudio de ese texto tan importante del Libro
de la Sabiduría (Sb. 11, 20-22), según
el cual el Universo está
ordenado de acuerdo a principios matemáticos. Y
concluyeron que para entender el mundo, tenemos que entenderlo
cuantitativamente, que es una forma elegante de decir que hay que entender el universo a través de
la matemática.
¡Imagínense este principio tan moderno en plena Edad Media!
Hoy no nos parece grancosa, pero este descubrimiento hecho por la Escuela de la
Catedral de Chartres en el Siglo XII, fue un principio muy adelantado para los
conceptos de ese momento.
Y eso se difundió por Europa. Es por ello que hoy en día se le da crédito a la Escuela
de la Catedral de Chartres por haber ayudado a lanzar la Revolución Científica 5
siglos antes de que ésta realmente tuviera lugar en el Siglo XVII.
La llamada revolución científica del Siglo XVII fue un avance
de suma importancia, pero la base teórica en la observación y la
experimentación ya había sido originada en la Alta Edad Media o sea
al comienzo de ésta, aún antes- cuando los Cristianos, al final de la Era
Antigua comenzaron a
sostener la desanimación del universo y su racionalidad.
Sin este concepto no hubiera sido posible el desarrollo de la
ciencia.
Fuente: buenanueva.net
