Un
decálogo para ayudarte a enseñar el agradecimiento
El valor de la gratitud
se ha ido perdiendo en sociedades que han desechado la cortesía y la amabilidad
en lo formal y que sustituyen generosidad por narcisismo en lo material. Sin
embargo, aprender a dar las gracias por lo que somos, tenemos y nos rodea, no
solo genera un mejor ambiente a nuestro alrededor, sino que nos hace más
felices.
Ayudar a nuestros hijos
en el camino de la gratitud es el objetivo que se proponen Jeffrey J. Froh y
Giacomo Bono en Educar en la gratitud (Palabra, 2016). Te
presentamos una síntesis en diez claves de los pasos que tenemos que seguir
para lograrlo.
- Que educar
en la gratitud sea una prioridad
De todas las cuestiones,
esta es la más importante. Si no conviertes en una prioridad que tu hijo sea
más agradecido, no avanzará en este campo. Todos recibimos numerosos estímulos
que nos empujan en un millón de direcciones y, en el ajetreo cotidiano, es
fácil perder de vista lo importante. Pero algo se puede hacer. ¿Cuál es la
solución? Poner primero las cosas que importan.
- Enseña la
gratitud y da ejemplo
Nuestros hijos quieren
ser como nosotros. Por lo tanto, deberás habituarte a adoptar el estilo
lingüístico específico de las personas agradecidas, que tienden a usar términos
como ‘dones’, ‘suerte’, ‘abundancia’ o ‘apoyo’. Además, tienen que ver en
nosotros pequeños gestos de agradecimiento a los demás: una carta o una llamada
a quien nos ha echado una mano, una invitación a comer a los que nos ayudan.
- Pasa
tiempo con tus hijos
A los niños, e incluso a
los adolescentes −aunque a veces parezca mentira−, les gusta estar con sus
padres. Uno de los mayores regalos que les puedes hacer es tu tiempo. La
calidad del tiempo importa, pero la cantidad también. Mientras estás con tu
hijo, compórtate como si fuera la última vez que compartes un rato con él.
- Ocúpate de
tus hijos cuando estés con ellos
Aunque llevar a tus
hijos al parque es un gran modo de reforzar vuestros vínculos, es muy
importante que estés totalmente presente –tanto física como mentalmente– en los
ratos que compartes con ellos. Eso significa evitar todas las distracciones,
incluido el teléfono. Cuando empieces a distraerte –es normal que te pase–,
vuelve al aquí y al ahora y céntrate de nuevo.
- Apoya la
autonomía de tus hijos
La disciplina inductiva
-enseñar a los niños a aceptar las responsabilidades de sus actos- apoya la
autonomía porque muestra a los niños que su comportamiento afecta a los demás,
y les ayuda a comprender las razones por las que deberían tratar a otros con
respeto. Entonces es cuando la gratitud se vuelve realmente importante, a
medida que los chicos hacen elecciones cada vez más relevantes, con efectos
duraderos en su carácter y en la trayectoria de su vida.
- Usa las
cualidades de los niños para alimentar su gratitud
Las cualidades del
carácter son las virtudes o buenos hábitos que queremos que tengan nuestros
hijos. Conocer y usar sus cualidades permite a un niño identificar sus
intereses y perfeccionar sus habilidades. Cuando hayas identificado sus diez
cualidades más destacadas y conozcas su perfil único, anímale a que las utilice
siempre que sea posible. Esto le permitirá́ ser cada vez más servicial y
colaborar con los demás, lo que le hará más agradecido.
- Ayuda a
los chicos a centrarse en las metas intrínsecas
Es fácil para las
personas, especialmente para los más jóvenes, ir detrás de objetivos
extrínsecos o materialistas, metas como la riqueza, el estatus y la imagen.
Pero suele llevar a interacciones sociales menos satisfactorias y a
perspectivas que impiden las relaciones profundas con los demás y una auténtica
gratitud. Nuestra misión consiste en disuadirles de ir detrás de metas
extrínsecas y orientarles hacia objetivos intrínsecos, como las relaciones con
la sociedad, su pertenencia a una familia y su desarrollo como personas.
- Anímales a
ser generosos y a ayudar a los demás
Cuando echan una mano,
especialmente cuando usan sus cualidades más destacadas, se sienten más
cercanos a los que están ayudando. Ser generosos les hace más agradecidos por
dos motivos. Primero, porque cuanto más ayuden a los demás más aprenderán sobre
lo que requiere ser amables y podrán agradecerlo cuando les devuelven algún
favor. En segundo lugar, porque esto les permite construir relaciones más sanas
en las que se pueden apoyar, indispensables para el desarrollo de la gratitud.
- Ayuda a
los jóvenes a alimentar sus amistades
Deberías animarles a
agradecer las cosas con regularidad y a cooperar con los demás, siendo
serviciales y generosos. Si saborean esas relaciones, se reforzarán sus
vínculos. Ayudar a los niños a alimentar sus relaciones con sus amigos y con
otras personas, como mentores, maestros, entrenadores, etc., les ayudará a
construir su capital social.
- Ayuda a
tus hijos a encontrar lo que les importa
Tener un objetivo en la
vida ayuda a los jóvenes a orientarse hacia la construcción de una existencia
con sentido. Han de conectar con personas que pueden convertirse en sus
modelos, que les orienten, y con expertos que les impulsen más lejos para
encontrar y desarrollar su meta.
Tienen que ver en
nosotros pequeños gestos de agradecimiento a los demás: una carta o una llamada
a quien nos ha echado una mano, una invitación a comer a los que nos ayudan.
Ser generosos les hace
más agradecidos por dos motivos. Primero, porque cuanto más ayuden a los demás
más aprenderán sobre lo que requiere ser amables y podrán agradecerlo cuando
les devuelven algún favor. En segundo lugar, porque esto les permite construir
relaciones más sanas en las que se pueden apoyar, indispensables para el
desarrollo de la gratitud.
Fuente: Artículo
originalmente publicado por Ediciones Palabra
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