Redescubre
el himno al amor de san Pablo, comentado por el Papa Francisco
es servicial;
el amor no tiene envidia,
no hace alarde,
no es arrogante,
no obra con dureza,
no busca su propio interés,
no se irrita,
no lleva cuentas del mal,
no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Todo lo disculpa,
todo lo cree,
todo lo espera,
todo lo soporta (1 Co 13, 4-7).
el amor no tiene envidia,
no hace alarde,
no es arrogante,
no obra con dureza,
no busca su propio interés,
no se irrita,
no lleva cuentas del mal,
no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Todo lo disculpa,
todo lo cree,
todo lo espera,
todo lo soporta (1 Co 13, 4-7).
1. Paciencia
“Tener paciencia no es dejar que nos
maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos
traten como objetos. El problema es cuando exigimos que las relaciones sean
celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el
centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos
impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad (…) El amor tiene
siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte
de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente al que yo desearía”.
2. Actitud de servicio
“La paciencia nombrada en primer lugar no
es una postura totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad,
por una reacción dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor
beneficia y promueve a los demás. Por eso se traduce como servicial”.
3. Sanando la envidia
“El verdadero amor valora los logros
ajenos, no los siente como una amenaza, y se libera del sabor amargo de la
envidia. Acepta que cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la
vida”.
4. Sin hacer alarde ni agrandarse
“Quien ama, no sólo evita hablar
demasiado de sí mismo, sino que además, porque está centrado en los demás, sabe
ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro”.
5. Desprendimiento
“Hay que evitar darle prioridad al amor a
sí mismo como si fuera más noble que el don de sí a los demás (…) El amor puede
ir más allá de la justicia y desbordarse gratis, sin esperar nada a cambio.
6. Sin violencia interior
Es decir, sin “una reacción interior de
indignación provocada por algo externo. Se trata de una violencia interna, de
una irritación no manifiesta que nos coloca a la defensiva ante los otros, como
si fueran enemigos molestos que hay que evitar. Alimentar esa agresividad
íntima no sirve para nada. Solo nos enferma y termina aislándonos. La
indignación es sana cuando nos lleva a reaccionar ante una grave injusticia,
pero es dañina cuando tiende a impregnar todas nuestras actitudes ante los
otros”.
7. Perdón
“Si permitimos que un mal sentimiento
penetre en nuestras entrañas, dejamos lugar a ese rencor que se añeja en el
corazón (…) La tendencia suele ser la de buscar más y más culpas, la de
imaginar más y más maldad, la de suponer todo tipo de malas intenciones, y así
el rencor va creciendo y se arraiga. De ese modo, cualquier error o caída puede
dañar el vínculo amoroso y la estabilidad familiar. El problema es que a veces
se le da a todo la misma gravedad, con el riesgo de volverse crueles ante
cualquier error ajeno. La justa reivindicación de los propios derechos se
convierte en una persistente y constante sed de venganza más que en una sana
defensa de la propia dignidad”.
8. Disculpar todo
“Los que se aman, hablan bien el uno del
otro, intentan mostrar el lado bueno más allá de sus debilidades y errores. En
todo caso, guardan silencio para no dañar su imagen (…) No es la ingenuidad de
quien pretende no ver las dificultades y los puntos débiles del otro, sino la
amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto”.
9. Confía
“La confianza hace posible una relación
de libertad. No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus
pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. Esa libertad (…) permite que una
relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado y sin
horizontes. (…) Al mismo tiempo, hace posible la sinceridad y la transparencia,
porque cuando uno sabe que los demás confían en él y valoran la bondad básica
de su ser, entonces sí se muestra tal cual es, sin ocultamientos”.
10. Espera
“Siempre espera que sea posible una
maduración, un sorpresivo brote de belleza, que las potencialidades más ocultas
de su ser germinen algún día. No significa que todo vaya a cambiar en esta
vida. Implica aceptar que algunas cosas no sucedan como uno desea, sino que
quizás Dios escriba derecho con las líneas torcidas de una persona y saque
algún bien de los males que ella no logre superar en esta tierra”.
Artículo originalmente publicado por Oleada Joven
