El niño había pedido
quimioterapias y medicamentos durante una protesta por la salud en Venezuela
“Oliver se fue a jugar al cielo. Se acabó
la angustia, el dolor físico, las necesidades. Dios, concede fortaleza a su
familia. Y a nosotros como país, Oliver nos dejó ese cartelito que sostenía en
sus manos: ‘Quiero curarme, paz, salud'”.
Esta fue una de las muchas y emocionadas
frases que llegaron a los grupos de noticias en las redes sociales, dando
cuenta del fallecimiento del niño Oliver Sánchez Berroterán la noche del
24 de mayo, en una clínica de Caracas, Venezuela.
“¡Cuantas
manitos hay en nuestro país pidiendo lo mismo!”, se lamentaba
la activista de Facebook Myriam Altuve Solórzano,
quien daba la información sabiendo que el 22 de mayo se había publicado un
post en Aleteia en
el que Oliver fue presentado como el rostro de la salud en Venezuela.
“Esta
foto en el momento de su publicación era dramática, hoy es una bofetada a este
sistema de gobierno”, escribió con fuerzas Myriam rechazando
las obstrucciones de Nicolás Maduro para impedir que a Venezuela llegue la
“ayuda humanitaria”, como lo han pedido la Iglesia y otras organizaciones
defensoras de los derechos humanos.
Los padecimientos de Oliver estaban
vinculados a un linfoma no Hodgkin que lo mantuvo varios días recluido en la
Clínica Loira (privada) al no conseguir cupo en los hospitales públicos de
Caracas, todos saturados de pacientes con diversas enfermedades y en
condiciones sanitarias deprimentes.
En noviembre pasado se conoció su
enfermedad, y sus padres,
conscientes de la escasez de medicamentos, los solicitaron reiteradamente por
internet.
Aunque alguno llegaron, no fueron suficientes debido
la alta demanda que existe en el país.
Oliver comenzó a ser conocido el 27 de
febrero de este año, cuando se presentó a un centro del gremio de la salud en
Caracas. Causó sorpresa al verlo ataviado con un tapabocas y portando un
cartelito que decía: “Quiero curarme, paz y salud”.
Sin embargo, esta vez, la muerte llegó primero,
sembrando de dolor a sus familiares, amigos y dando a conocer con más
dramatismo la triste realidad de Venezuela.
“Juega
libre Oliver, ya no necesitas la mascarilla… juega”, comentó
finalmente la compungida Myrian Altuve Solórzano, que sin conocer personalmente
a este niño, como millones de personas quedó impactada por la triste noticia.
Fuente:
Aleteia
