Hora de merendar
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Estos días estamos teniendo clase de dominicanismo
"in situ". Como Santo Domingo es de Caleruega, nos han llevado a ver
el sitio donde nació, la biblioteca dominicana... estamos empapándonos de
Historia no sólo por el oído, sino también con los ojos, ¡y con las manos! El
fraile que nos da clases no hace más que decir: "¡Tocad, tocad este libro,
es de los primeros siglos de la Orden! ¡Mojaros con el agua de esta fuente, que
aquí venía la mamá de Domingo a por agua!" Y así estamos, de aquí para
allá, sintiendo la Historia más viva que nunca.
Pero, claro, con tanto ir y venir, se abre el
apetito... Y, cuando llegamos al refectorio para la merienda, siempre nos
encontramos algo especial preparado: natillas, batido de frutas... ¡realmente
delicioso!
Cuando fuimos a darle las gracias a la Priora por todo
lo que nos cuida, nos respondió sonriendo y sin darle importancia:
-Cuando los niños están de excursión, siempre vuelven
con hambre, ¿no? Pues, sabiéndolo, es fácil poner remedio...
Esta respuesta me impresionó un montón. Y es que, ¡así
es el Señor! Pendiente continuamente de nosotros, hasta el punto de ponerse en
nuestro lugar para adelantarse al momento en que podemos tener más hambre.
Pero, sólo el que ha ido de excursión sabe el hambre
que puedes traer a la vuelta. Sólo quien ha vivido una experiencia, sabe qué
sentimientos y emociones surgen tras ella. Por eso Jesucristo se hizo hombre,
para amar con corazón humano, para sentir como sentimos nosotros, para
entenderte... ¡y para tener la merienda preparada cuando más lo necesitas!
Hoy el reto del amor es ponerse en el lugar del otro.
Para ello, pídele a Cristo poder mirar a esa persona con Sus ojos de amor,
entenderle desde Su corazón lleno de misericordia. Hoy, en la oración,
pregúntale a Cristo cuál es el momento en que más necesita de tus detalles de
cariño: puede que vuelva cansado, o puede que le haga ilusión que le lleves ese
regalo a casa... ¡que hoy todo el mundo encuentre una merienda preparada!
¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
