Papa Francisco: Ni mil cursos de yoga te darán la libertad de hijo de Dios
El
yoga está fundado en una filosofía y en una visión que no son compatibles con
la fe cristiana. Las siguientes claves resumen las publicaciones de los
especialistas Joel S. Peters y P. James Manjackal sobre el tema.
1. El yoga es una disciplina espiritual
hindú y no solo posturas o ejercicios físicos
La palabra yoga deriva de la raíz
sánscrita “yuj” que significa "unión”. El objetivo del yoga es unir el yo
transitorio (temporal) o "jiva", con el (yo eterno) infinito o
"Brahman", el concepto hindú de Dios.
El yoga no es únicamente un conjunto de
posturas y ejercicios físicos, sino que es una disciplina espiritual que
pregona llevar el alma al “samadhi”, es decir, a aquel estado en el que lo
natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin
ninguna diferencia.
2. Es panteísta y por lo tanto incompatible
con el cristianismo
El panteísmo es aquella visión según la
cual el dios y el mundo son uno solo. En el hinduismo existe una realidad única
y todo lo demás es una ilusión (o Maya), es decir, el universo es entendido
como una energía eterna, divina y espiritual, donde todos los entes que existen
-incluyendo los humanos- son sus extensiones.
El yoga es la vía que lleva al
practicante (varón=yogi, mujer=yogini) con esta energía cósmica.
Por otro lado, en el cristianismo, a
través de la revelación contenida en la Tradición y las Sagradas Escrituras se
conoce la verdadera naturaleza del hombre como creación única de Dios hecho a
su imagen y semejanza; y que ni el hombre ni el universo creados son divinos.
En el hinduismo, el bien y el mal son
ilusorios (Maya), y por lo tanto, inexistentes. Mientras que en el
cristianismo, el pecado significa una transgresión de la ley de Dios y el
rechazo de nuestro verdadero bien; además, es inseparable para nuestra fe
porque es la razón por la que necesitamos un Salvador. La Encarnación, la Vida,
la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús son para los cristianos medios
de salvación, es decir, para liberarnos del pecado y de sus consecuencias.
3. No se puede separar la espiritualidad
hinduista de la práctica del yoga
Es un error creer que practicando yoga
solo se conseguirán beneficios corporales sin ser afectado por su fundamento
espiritual.
Esto se debe a que el yoga no trata
esencialmente de la relajación o la flexibilidad, sino de utilizar los medios
físicos para un fin espiritual.
Como explica el apologeta Michael
Gleghorn, hay especialistas en yoga como Georg Feuerstein y Jeanine Miller, que
al hablar sobre las posturas de esta práctica (asana) y de los ejercicios de
respiración (pranayama), las señalan como algo más que solo otra forma de
ejercicio: son “ejercicios psicosomáticos”, es decir, que el proceso de origen
psíquico también tiene influencia en el cuerpo.
El reconocido investigador sobre yoga,
Dave Fetcho, también señala que la filosofía oriental es interdependiente con
la práctica del yoga:
“El yoga físico, según su definición
clásica, es intrínseca y funcionalmente incapaz de ser separado de la
metafísica de las religiones orientales. El practicante occidental que intente
hacer esto lo está haciendo desde la ignorancia y en peligro, tanto desde el
punto de vista del yogui como desde el punto de vista cristiano. (Yoga; 725:2)
4. La Iglesia Católica sí se ha pronunciado sobre el
tema
En la “Carta a los
obispos de la iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación
cristiana” de 1989, la Congregación para la Doctrina de la Fe, si
bien no condena expresamente el yoga, señala en el numeral
12que se debe tener prudencia con la práctica de "métodos
orientales", inspirados en el hinduismo y el budismo:
"Propuestas u otras análogas de
armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser
continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de
método, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo".
En el numeral 14 se explica que la sola noción de que
los seres humanos se unan “con una conciencia cósmica divina” contradice las
enseñanzas de la Iglesia:
"Para aproximarse a ese misterio de
la unión con Dios, que los Padres griegos llamaban divinización del hombre, y
para comprender con precisión las modalidades en que se realiza, es preciso
ante todo tener presente que el hombre es esencialmente criatura y como tal
permanece para siempre, de tal forma que nunca será posible una absorción del
yo humano en el Yo divino, ni siquiera en los más altos estados de
gracia".
En el 2003, el Consejo Pontificio de la
Iglesia Católica para el Diálogo Interreligioso publicó un documento titulado “Jesucristo:
Portador del Agua de la Vida”, donde se ubica al yoga como una de
las muchas prácticas de la New Age (Nueva Era), y que es “difícil de
reconciliar con la doctrina y la espiritualidad cristianas”.
En el numeral 3 explica por qué el del yoga no ayuda a
la meditación y oración cristiana:
"Para los cristianos, la vida
espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más
profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la
relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa
experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión
con el Todo. Así, ‘mística’ no se refiere a un encuentro con el Dios
trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un
volverse sobre sí mismo, un sentimiento exultante de estar en comunión con el
universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del
Ser".
5. El origen del yoga se remonta a los
“vedas” y existe más de un tipo
Si bien sus orígenes se remontan a 5 mil
años atrás y durante mucho tiempo sus principios fueron transmitidos oralmente,
el yoga fue puesto por escrito e hizo su aparición en los 4 antiguos textos
hindúes conocidos como los Vedas (después en los Upanishads).
Tiempo después, el pensador hindú
Patañjali compiló y codificó todo el conocimiento del yoga en el Yoga Sutra, el
texto de más autoridad sobre esta materia y reconocido por todas sus escuelas.
Patañjali explicó en sus escritos las 8
vías que guían las prácticas del yoga desde la ignorancia a la “iluminación” o
unión con Brahman. Estas son: el autocontrol (yama), práctica religiosa
(niyama), posturas (asana), ejercicios de respiración (pranayama), control de
los sentidos (pratyahara), concentración o control mental (dharana),
contemplación profunda (dhyana), iluminación (samadhi).
Es interesante observar que las posturas
y los ejercicios de respiración que frecuentemente son considerados en
Occidente como todo el Yoga, son los pasos 3 y 4 que buscan la unión con el
llamado Brahman.
Fuente: ACI