Si vas a
misa los domingos durante tres años habrás escuchado prácticamente toda la
Sagrada Escritura
De la misma manera la
Iglesia, que desea que los fieles escuchen todo el contenido de la Sagrada
Biblia, reparte a su tiempo e inteligentemente
cada día las porciones necesarias de este alimento espiritual;
y dar todo el alimento requiere su tiempo.
Por eso la Iglesia ha dividido las lecturas
bíblicas en tres ciclos: A, B, y C. Es decir si una persona participa atentamente en
la misa dominical durante tres años habrá escuchado prácticamente toda la
Sagrada Escritura.
También escuchará un poco más completamente toda la Biblia en un
espacio de dos años si participa en la misa diaria todos los días feriales.
Todo dependerá del año civil
en que transcurra la mayor parte del año litúrgico; por ejemplo, este año
litúrgico, que empezó el primer domingo de Adviento del año 2015 es, sin
embargo, litúrgicamente hablando un año par, porque la mayor parte del año
transcurre en este 2016, que es un año par.
En cuanto al evangelio dominical
el orden de los ciclos A, B, C, coincide con los tres primeros evangelios del
Nuevo Testamento, los evangelios sinópticos; es decir durante el ciclo A se
leerá cada domingo el evangelio según san Mateo, durante el ciclo B se leerá
cada domingo el evangelio según san Marcos y durante el ciclo C se leerá cada
domingo el evangelio según san Lucas.
Y cuando acaba el ciclo C, en
el que estamos durante este año civil 2016, automáticamente se regresa al ciclo
A.
Recordemos que cada ciclo
empieza con el inicio de cada año litúrgico, es decir con el primer domingo de
Adviento.
Y como los evangelios son
cuatro, notarán que no hemos mencionado el evangelio de San Juan. ¿Cuándo se
lee el Evangelio de San Juan? El
Evangelio de San Juan se lee durante el tiempo de Pascua especialmente y esto
durante los tres ciclos.
Ahora bien, aunque a una
persona no les sea posible participar en la misa entre semana puede, por lo
menos, leer las lecturas bíblicas de las celebraciones eucarísticas diarias de
los tiempos fuertes: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua; y las lecturas
bíblicas de las celebraciones eucarísticas entre semana del tiempo ordinario.
¿Por qué a éste tiempo del
año litúrgico se le dice ordinario? Porque “ordinario” hace referencia lo
que ordinariamente solía hacer o enseñar Jesucristo.
No sobra añadir que esta
distribución litúrgica de la palabra de Dios tanto para los días domingos como
para los días feriales es igual para toda la Iglesia en cualquier rincón del
mundo.
Fuente: Aleteia