El Santo Padre
concede una entrevista a Asia Times, en la cual alienta a China a mirar hacia
adelante con esperanza
El papa Francisco ha concedido
una entrevista a un periodista del Asia Times, el pasado 28 de enero. Una
conversación extensa en la que habla sobre la historia, la cultura y el futuro
de China. De este modo el Papa da un un mensaje de esperanza, paz y
reconciliación. Además, el Pontífice envía su felicitación por el Año Nuevo
Chino para el pueblo chino y al presidente Xi Jinping.
En la entrevista, Francisco
explica qué significa China para él. “Para mí, China siempre ha sido un punto
de referencia de grandeza. Un gran país. Pero más que un país, una gran
cultura, con una sabiduría inagotable”, indica.
Por otro lado, el Santo Padre
recomienda al pueblo chino “estar serenos”, “nutrir la confianza en la propia
gran historia, sin auto-fustigarse por las tragedias del pasado”. También les
indica que el mundo espera de ellos una contribución de sabiduría y de
civilización. Además, el papa Francisco apuesta sobre la posibilidad de que las
relaciones entre la República Popular China y el resto de la comunidad
internacional contribuyan a diseñar un futuro de paz.
El periodista que realiza la
entrevista, Francesco Sisci, explica en la introducción que no pretendía
preguntar al Papa sobres cuestiones cruciales estrechamente políticas. Le
interesaban más bien las cuestiones que tocan al pueblo chino en su
cotidianidad.
El Pontífice asegura también en
su entrevista que la sabiduría, la cultura y las competencias técnicas chinas
“no pueden permanecer cerradas en un
país: estas tienden a expandirse, a difundirse, a comunicarse”. Y esto es visto
como una contribución de riqueza a acoger, y no como un peligro.
El Santo Padre apuesta por una
China que pueda ofrecer una contribución cada vez más relevante para la
consolidación de equilibrios de paz: “El mundo occidental, el mundo oriental, y
China, todos tienen la capacidad de mantener el equilibro de la paz y la fuerza
para hacerlo. Nosotros debemos encontrar el camino. Siempre a través del
diálogo, no hay otro camino”. Haciendo referencia a la conferencia de Yalta
tras la Segunda Guerra Mundial, el Pontífice observa que repartirse la tarta
como allí sucedió “significa dividir a la humanidad y la cultura en pequeñas
porciones”. Al contrario, en la asunción común de responsabilidades
compartidas, “la tarta se queda entera, y se camina juntos. Juntos. La tarta
pertenece a todos, es humanidad, cultura… y cada uno ejercita la influencia que
contribuye al bien común de todos”.
El Santo Padre ve al pueblo
chino en camino para “hacer su futuro” y esto representa su grandeza. “Camina,
como todos los pueblos, a través de luces y sombras”. En esta línea, el
Pontífice subraya que es necesario evitar los complejos de culpabilidad, hasta
despreciar incluso la propia historia. Por eso da un consejo muy preciso al
pueblo chino: “no ser amargo, sino estar en paz con tu camino, también si has
cometido errores”. Según el Papa, no hay que odiar nunca la propia historia
como una cosa “mala”. Cada pueblo “debe reconciliarse con su historia” y esto
puede hacer madurar, precisamente evitando auto fustigaciones y auto condenas.
Asimismo, precisa que una
actitud magnánima también hacia uno mismo puede ayudar a resolver las graves
emergencias del presente y afrontar las incógnitas peligrosas del futuro. El
papa Francisco observa que China “tiene en la propia historia los recursos para
salir de las propias aflicciones”. Es necesario, añade, “acoger la realidad tal
como viene” con “sano realismo”.
Otro tema abordado en la
entrevista es la política china del “hijo único”. Al respecto el Santo Padre
habla de un “problema doloroso” que pone a los hijos en condición de tener que
soportar el peso de los padres y de los abuelos, y que deriva, por ejemplo, del
“egoísmo de algunos sectores bienestantes que prefieren no tener hijos”. Esto
no es una forma natural –dice el
Pontífice– y entiendo que China se haya abierto a posibilidades en este frente.
Por otro lado, el Obispo de
Roma cree que “la gran riqueza de China hoy consiste en mirar al futuro desde
un presente que está sostenido por la memoria de su pasado cultural”. Y esta
riqueza puede resurgir y facilitar el presente “precisamente gracias al diálogo
con las otras realidades del mundo”. A propósito, recuerda que el diálogo no
significa “que me rindo” y que en las relaciones entre diferentes países es
necesario evitar el peligro de “imposiciones ocultas” o de “colonizaciones
culturales”.
Y así, concluye la entrevista
felicitando por el Año Nuevo Chino al presidente Xi Jinping, saludando a los
líderes y a todo el pueblo chino, expresando su deseo de que no pierdan nunca
la “conciencia histórica de ser un gran pueblo, con una gran historia de
sabiduría, y que tienen mucho que ofrecer al mundo”. Asimismo les asegura que
“el mundo mira a esta vuestra gran sabiduría”.
Fuente: Zenit
