Dudosos privilegios
Hola, buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Para tener organizados los libros del coro, a cada una
le corresponde un casillero. Ahí tengo los libros de pie, como en una
biblioteca. Todos... excepto uno.
El libro de cantos para la Eucaristía es un cuaderno
que fabricamos nosotras. Por muy bien que queramos hacerlo, no es un libro...
así que, para que no sufra, siempre lo dejo tumbado encima de todos los demás.
Pensaba que era una gran idea, pero... como cada libro
tiene una altura diferente, ¡se me están arqueando las tapas del cuaderno! ¡Qué
desastre! ¿La solución? ¡Ponerle igual que al resto! Le he
puesto de pie, metiéndole a presión en medio de los otros libros. ¡Y se están
arreglando las tapas!
Una vez más, se cumple aquello de que "al que se
sale del campamento, se lo comen los lobos"... Pero, ¡qué fácil es
salirse! A veces se está apretado, y una se apaña mejor sola...
Orando esto, de pronto me di cuenta: ¡incluso el Señor
tuvo una comunidad! ¡Los apóstoles! Y lo cierto es que, con semejantes garrulillos,
Él era el que tenía más derecho a decir eso de: "Es que, en lo que se lo
explico, ya lo he hecho yo..."
Pero, no, Cristo no quiso caminar en solitario, y
dedicaba todo el tiempo que fuera necesario para explicarles cualquier parábola
a los suyos, para enseñarles a amar... para hacer un auténtico equipo.
Hoy el reto del amor es contar con los demás. Tú
también eres del equipo del Señor, Cristo cuenta contigo de verdad. Él te
espera para charlar contigo, para afrontar juntos el día. Él te llenará de su
amor para que hoy puedas contar tú también con los demás. Te invito a que hoy
no busques la eficacia, sino el amor. No quieras llegar a todo en solitario;
para que las tapas de tu corazón no se arqueen... ¡hoy busca el trabajo en
equipo! Disfruta de los hermanos que el Señor pone a tu lado. ¡Feliz día!
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
