Claridad de objetivos
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer por la mañana, cuando nos pusimos a trabajar,
Lety me pidió que preparara unos documentos en el ordenador. Yo estaba
encantada, tenía un objetivo claro, una misión que llevar a cabo.
Sin embargo, a medida que avanzaba la mañana, me di
cuenta de que se me iban poniendo por delante un montón de pequeños detalles
que parecían importantes: que si al bajar a la sala me encontré algunas cosas
encima de la mesa que nos quedaban por ordenar; que si ya que he estado
fregando podría dejarlo todo perfecto...
Al final, me tuve que detener y volver a recordar la
misión que se me había encomendado. Y así, me puse a ello con redoblado empeño.
Podría haberme dejado llevar por esos detalles, pero en realidad pretendían
impedir que llegara a realizar lo que me habían pedido, y ya me lo conozco yo:
luego acabas con una frustración enorme por no haber hecho lo que sabías que
tenías que hacer; por no hablar de la sensación de que se te han ido escapando
los minutos...
De modo que me senté al ordenador y comencé a
trabajar. Cuando acabó la mañana, me sentía feliz. Feliz porque había estado
sentada mucho tiempo y me había cundido. Quizá la sala no estaba en un orden
perfecto, pero sentía el gozo que te da el Señor al desear amar.
Igual que María, que salió corriendo a la montaña, a
casa de su prima Isabel para ayudarla, para compartir con ella la noticia más
grande: el Amor se ha hecho carne. Y Ella no se entretuvo. Quizá no era el
momento perfecto, seguro que le pusieron mil trabas... pero Ella sabía que, en
su corazón, era Cristo quien la empujaba.
Hoy el reto del Amor es apresurarse, darse prisa en
amar. Cuando alguien te pida un favor, o cuando sientas que tienes que hacer
ese gesto o dar de tu tiempo, no razones más, sigue ese primer impulso que te
llena de gozo y paz. Es Él quien te llama y, si lo sigues, encontrarás que tu
día ha estado lleno de Vida, porque habrás dejado que sea Él quien te guíe.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
