Conmemoración
Hola, buenos días, hoy Inés nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Desde que ha comenzado la Cuaresma, cuando las
sacristanas vamos a preparar la Misa del día siguiente, nos encontramos con que
las normas litúrgicas no permiten celebrar los santos en este tiempo nada más
que como “conmemoración”; es decir, haciendo una mención en la oración colecta.
Estaba yo por la sacristía haciendo las cosas propias
de allí y me he dado cuenta de la importancia y razón de ser de esta norma.
He pensado: "Mira, como nosotros, los santos
también se retiran, se apartan, se recogen para que resalte plenamente el
Misterio de la Salvación, para que miremos directamente a Jesucristo en su
recorrido terreno, en su avance desde las tentaciones hasta la Pascua, y podamos
reconocer en directo que Él pasó por todo lo nuestro y pasó todo lo
nuestro."
Los santos son sólo referencias de esta experiencia de
salvación que necesitamos vivir en la propia carne cada uno. Es preciso saber
que, cuando sufres tentaciones, Jesús llevaba las tuyas en el desierto; que,
cuando se transfiguró, lo hacía para enseñarnos la Meta que lo es también para
nosotros; que, cuando nos exhorta a la conversión, Él es quien hace la poda y
da la savia para brotar de nuevo; que si nos apartamos de Él, Jesús nos espera,
sale al encuentro y abraza; y saber que si me equivoco y peco, Él me perdona.
Y, sinceramente, puede resultar costoso replegar
velas, pero es un gozo aprovechar a re-centrar la propia vida en lo más
importante, dejando que en este tiempo las demás cosas queden como
“conmemoración”, no las olvidamos, se las entregamos al Señor con cariño y nos
zambullimos en Él. Para ello, el reto de hoy es que leas el Evangelio.
VIVE DE CRSITO
Fuente: Dominicas de Lerma
