El Santo Padre recibe en audiencia a los participantes del congreso ‘La
caridad no pasará jamás. Perspectivas a los 10 años de la encíclica Deus
caritas est’
Cualquier forma nuestra de amor, de solidaridad, de compartir es solo un
reflejo de la caridad que es Dios. Él derrama incansablemente su caridad sobre
nosotros y nosotros estamos llamados a ser testigos de este amor en el mundo.
Así lo ha asegurado el papa Francisco en su encuentro con los participantes del
Congreso Internacional promovido por el Pontificio Consejo “Cor Unum” sobre el
tema: ‘«La caridad no pasará jamás (1 Co 13,8). Perspectivas a los 10
años de la encíclica Deus caritas est».
Por eso, el Santo Padre ha indicado que “debemos ver la caridad divina
como la brújula que orienta nuestra vida, antes de encaminarnos en cualquier
actividad: en ella encontramos la dirección, de ella aprendemos cómo mirar a
los hermanos y al mundo”.
Ha aprovechado la ocasión para expresar su deseo de que en la Iglesia
cada fiel, cada institución, cada actividad revele que Dios ama al hombre. “La
misión que desempeñan nuestros organismos de caridad es importante, porque
acercan a muchas personas pobres a una vida más digna, más humana, y esto es
algo muy necesario; es una misión importantísima porque, no con palabras, sino
con el amor concreto puede hacer sentir a todo hombre que el Padre le
ama, que es hijo suyo, destinado a la vida eterna con Dios”, ha reconocido el
Pontífice.
Durante su discurso, el Santo Padre ha observado que la primera
encíclica del papa Benedicto XVI, Deus Caritas Est, “trata un tema que
permite recorrer toda la historia de la Iglesia que, entre otras cosas, es una historia
de caridad”. Es la historia –ha añadido– del amor que hemos recibido
de Dios y debemos llevar al mundo: esta caridad recibida y dada es el
fundamento de la historia de la Iglesia y de la historia de cada uno de
nosotros.
Asimismo, el Papa ha recordado que el acto de caridad no es solo una
limosna para limpiar la propia conciencia. La caridad –ha subrayado– está en el
centro de la vida de la Iglesia, y es verdaderamente su corazón, como decía
santa Teresa del Niño Jesús.
Por otro lado, el Pontífice ha recordado que el Año Jubilar que estamos
viviendo “nos brinda también la ocasión de volver a este corazón palpitante de
nuestra vida y de nuestro testimonio, al centro del anuncio de fe: ‘Dios es amor’”.
En esta línea, ha precisado que “Dios no tiene simplemente el deseo o la
capacidad de amar; Dios es caridad: la caridad es su esencia, su
naturaleza”. Dios –ha explicado– asocia al hombre a su vida de amor y, aunque
el hombre se aleje de él, él no permanece distante sino que le sale al
encuentro.
Asimismo, el Santo Padre ha asegurado que “caridad y misericordia están
tan estrechamente vinculadas porque son el modo de ser y de actuar de Dios: su
identidad y su nombre”.
Por otro lado, el Pontífice ha indicado a los presentes que esta
encíclica “nos recuerda que esta caridad quiere verse reflejada cada vez más en
la vida de la Iglesia”.
También ha querido hoy dar las gracias “a todos aquellos que trabajan
diariamente en esta misión, que interpela a todo cristiano”. Por esta razón, ha
recordado que en este Año Jubilar ha querido resaltar que todos podemos vivir
la gracia del Jubileo, precisamente poniendo in práctica las obras de
misericordia corporales y espirituales. Vivir las obras de misericordia
–ha indicado– significa conjugar el verbo amar como lo hizo Jesús.
Fuente: Zenit
