El Papa
Francisco llamó 'maestros' en el cuidado de la tierra a los indígenas durante
la Misa en Chiapas
Es uno de los momentos de
mayor simbolismo del viaje del Papa a México. El Pontífice celebró la misa con
las comunidades indígenas de Chiapas en el centro deportivo municipal. Las
lecturas, los cantos y las oraciones de los fieles fueron en español y en
lenguas autóctonas: tzeltal, ch’ol y tsotsil.
“Li smantal Kajvaltike toj lek – la ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma, así
comenzaba el salmo”, dijo al inicio de la homilía.
Francisco viajó en avión a
Tuxtla Gutiérrez desde donde voló en helicóptero a San Cristóbal de las Casas para celebrar la ceremonia con un
mensaje para tender puentes entre los grupos sociales, pero reconociendo la
marginación inmoral que han sufrido por siglos las comunidades indigenas.
En la homilía reafirmó la
dignidad de estos pueblos e invitó a aprender de ellos para cuidar el planeta.
“Sus pueblos[…]saben relacionarse armónicamente con la naturaleza, a la que
respetan como fuente de alimento, casa común y altar del compartir humano”,
dijo.
De esta manera, habló del
“desafió ambiental” que impacta a todos. “Ya no podemos hacernos los sordos frente
a una de las mayores crisis ambientales de la historia”,
sentenció.
Asimismo, expresó: “Esta
hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del
abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella”.
En otro momento, arremetió
contra las injusticias que ha sufrido el pueblo indígena. “Muchas veces, de
modo sistemático y estructural, sus pueblos han sido incomprendidos y excluidos
de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y
sus tradiciones”.
Entretanto, señaló la
iniquidad contra los indígenas mexicanos al desterrarlos de sus tierras y
constató que el mundo los necesita para proteger la creación. “Otros, mareados
por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus
tierras o han realizado acciones que las contaminaban.
¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de
conciencia y aprender a decir: ¡Perdón! El mundo de hoy, despojado por la
cultura del descarte, los necesita”, agregó.
Chiapas tiene una gran
diversidad étnica y religiosa, donde la población católica representa 58 % del
total frente al 83 por ciento nacional.
El Papa habló de un Dios que
conoce la angustia del pueblo que sufre. “El rostro del Padre que sufre ante el
dolor, el maltrato, la inequidad en la vida de sus hijos”. Así, evocó en la
lectura bíblica el anhelo de libertad del hombre y de los pueblos.
“Hay un anhelo de vivir en
libertad, hay un anhelo que tiene sabor a tierra prometida donde la opresión,
el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente”, sostuvo.
El Papa exhortó a superar la
desvalorización de los pueblos indigenas, que “sea superada por la fraternidad,
la injusticia sea vencida por la solidaridad y la violencia sea callada por la
paz”.
No perder sus raíces
En sus palabras también la
preocupación de la homologación cultural que sufren los indígenas y pidió a los
jóvenes de no perder la sabiduría de los ancianos de la comunidad.
“Los jóvenes de hoy,
expuestos a una cultura que intenta suprimir todas las riquezas y
características culturales en pos de un mundo homogéneo, necesitan que no se
pierda la sabiduría de sus ancianos”, aseguró.
El lugar estaba abarrotado de
fieles de origen indígena provenientes del Estado de Chiapas. El presentador
del evento proclamaba en la entrada del Papa en papamóvil: “Viva el Papa de los
pobres y de las comunidades indígenas”.
Para la celebración de la Misa se usaron objetos litúrgicos con simbología
indígena cristiana; los cantos han sido en castellano, tzeltal, tsotsil y mixe
de Oaxaca. Familias tojolabales y zoques entregaron las ofrendas del pan y del
vino.
Por último, el Papa bendijo
la traducción de la biblia a las lenguas nativas.
Chiapas, al igual que el
resto de México, es preferentemente católico desde el periodo de la Colonia,
cuando a partir del siglo XVI los misioneros europeos llevaron la nueva fe a
los pueblos indígenas.
Posteriormente, el Obispo de
Roma almorzará con los representantes indígenas y visitará la catedral. A
primera hora de la tarde regresará a Tuxtla Gutiérrez donde encontrará a las
familias en el estadio Víctor Manuel Reyna, acabado el cual volverá a Ciudad de
México.
Fuente: Aleteia
