La
intención de este artículo es ayudarte a una participación adecuada en la
renovación incruenta del sacrificio pascual de Cristo en la cruz
La Santa Misa es la renovación incruenta
del sacrificio pascual de Cristo en la cruz y la “fuente y culmen
de toda la vida cristiana“. Por tal razón, y con el fin
de adentrarnos más en los sagrados misterios, es que la Iglesia ha
dispuesto que la Misa lleve un orden determinado (Nuestro Dios es un Dios de
orden). Por eso en este artículo te compartimos 5 cosas que estás
haciendo mal en Misa... y no lo sabías.
Cuando rezamos el Padre Nuestro de manera
personal o en nuestros grupos de oración acostumbramos a concluirlo con un
“Amén”. Eso está muy bien, sin embargo durante la Santa Misa ocurre algo
distinto. El Padre Nuestro es la única oración que está integrada en la
liturgia como parte de una oración más larga. Por tal razón no debe decirse
“Amen” luego del “y líbranos del mal” pues el sacerdote continúa con la oración
diciendo “líbranos Señor de todos los males, y concédenos la paz en
nuestros días…”
2) “Por Cristo
con Él y en Él…”
Algunos fieles suelen cometer el error de
decir partes de la Misa que solo le corresponden al sacerdote. Esto es muy
común al final de la plegaria eucarística cuando el sacerdote reza “Por
Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos”. Los fieles
no deben decir esa parte, pues solo le corresponde al sacerdote. A los
fieles nos corresponde responder a eso con un “Amén”.
3) Durante la
consagración ¿Nos arrodillamos o nos quedamos de pie?
Para esto debemos remitirnos a la OGMR
(Ordenación General del Misal Romano) que en su numeral 43 dice claramente “…estarán
de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del
lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo
impidan, durante la consagración“. La propia OGMR señala que quienes, por
los motivos antes mencionados no puedan arrodillarse, deben hacer una profunda
inclinación de reverencia cuando el sacerdote se arrodille luego de la
consagración. Pero más allá de la rúbrica ¿Acaso nuestras rodillas no deberían
caer sin que lo notemos mientras ocurre el más grande milagro sobre la faz de
la tierra?
4) Rito de la
paz
El llamado “rito de la paz” o “saludo de
la paz” es opcional. Pero cuando se hace, el saludo debe ser solo a las
personas más cercanas a nuestros lugares y siempre guardando la debida
reverencia a la celebración. Recordemos que Jesús se acaba de hacer presente en
la Santa Eucaristía y que debe ser el centro de nuestra atención en ese
momento. No es necesario, por ejemplo, caminar de un lado al otro del templo
buscando conocidos para saludarles en ese momento.
5) El ayuno
eucarístico
Este no es precisamente un error durante
la Misa, sino mas bien antes de la Misa. El catecismo enseña que “Para
prepararse convenientemente a recibir este sacramento, los fieles deben
observar el ayuno prescrito por la Iglesia“. Pero ¿Cual es este ayuno? La
Iglesia establece que debemos guardar ayuno de cualquier alimento sólido al
menos una hora antes de recibir la Santa Eucaristía. Así que quedan descartadas
esas galletas que comías en la puerta del templo antes de Misa. Eso sí, queda
permitido el consumo de agua y medicinas. De no cumplirse ese requisito,
puedes participar de la Santa Misa pero no puedes comulgar.
Fuente: Churchpop.com
