Siete
claves para entender la prueba de fuego de la cumbre del cambio climático en
París y sus implicaciones para nuestras vidas
Un hombre que nunca
pensó en el degrado ambiental, tuvo una conversión tardía cuando descubrió que
el lago donde amaba pescar se tinturó de un color blanco y
brilloplateado mercurio y los peces morían a miles.
Luego aprendió que el
aire que respiraba le causaba asma y que el agua para cultivar su granja ya no
era potable. Y que quizás, el problema de esterilidad de su mujer se debía a
radiaciones.
¿Estamos esperando una
conversión tardía ante lo inevitable? o ¿aún podemos hacer algo?, pues el Papa
Francisco está convencido de que éste es el momento de un cambio de ruta para
evitar la apocalipsis del hombre que descubrió tarde las consecuencias del
“degrado ambiental”.
La cumbre del cambio
climático que se celebra en París (COP21) del 30 de noviembre al 11 de
diciembre es una cita ineludible para la humanidad. Tanto, que el papa ha
querido que su encíclica, Laudato Sí, fuera publicada en
junio, meses antes, para sensibilizar la opinión pública y especialmente a los
líderes mundiales reunidos en París que intentan avanzar en la lucha contra el
cambio climático.
Francisco publicó el
pasado 18 de junio una Encíclica social sobre el cuidado de la casa común, en
la cual se advierte del riesgo inminente para la humanidad y del camino sin retorno
que lleva al consumismo que devora selvas, agua, y contamina el aire, entre
otros recursos vitales para la vida de los seres del planeta.
A continuación veamos 7
puntos clave para entender la prueba de fuego que se juega en el COP21
de París, es decir de la vigesimoprimera Conferencia de las Partes de
la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Qué nombre
complicado ¿No?
- ¿Cuál
debería ser el objetivo principal?
El
primer lugar que 195 países firmen un
acuerdo ‘vinculante’ y no planes timoratos sobre lo ‘que un día queremos hacer’
para revertir el cambio climático.
La cita que se lleva a
cabo desde 1992 (la primera celebrada en Río de Janeiro), se está agotando.
París es la última ocasión, pero no será como todos quisiéramos una cita
definitiva. Ya en 2011 se había aplazado llegar a un plan definitivo para 2015.
La
agenda es compleja porque cada compromiso que se firme puede cambiar para
siempre el sistema político y económico actual. Proteger el planeta no es
gratis, aún si los beneficios son amplios y duraderos a largo plazo. Y los
beneficiarios inmediatos alcanzan principalmente a los pobres y los países en
desarrollo.
- El cambio
climático ¿fantasía o realidad?
El cardenal hondureño,
Óscar Rodríguez Maradiaga, en uno de los eventos vaticanos preliminares a la
presentación de la encíclica oficial del papa sobre el medio ambiente, contó
que un taxista romano les explicó a la perfección el cambio climático: “padre
ya no tenemos primavera, pasamos directamente al verano”.
Bueno, la sabiduría
popular coincide con datos científicos; desde el año 1850 hasta nuestros días
la temperatura del planeta ha aumentado de un 1 grado Celsius. Prontamente, 2
grados Celsius se considera el límite de un calentamiento peligroso.
Entonces, aplazar las
decisiones por otros veinte años como sostienen los tecnócratas y los
economistas a favor del equilibrio que llegará con la globalización es una
ruleta rusa.
30% es el aumento del
gas invernadero producto de la producción industrial de los últimos cien años.
A este paso, los daños más graves llegarán en pocos años.
Las decisiones se pueden
aplazar, sin embargo no sabemos cuales serán las consecuencias, o mejor ya
sabemos lo que pasa en los países pobres inermes antes las catástrofes
ambientales.
¿Qué pasará cuando se
termine de descongelar el hielo en el Ártico? La perdida de masa podría llegar
en breve tiempo a 7%.
- ¿Quienes
tienen en sus manos el futuro del planeta?
38.000 invitados entre
lideres políticos, delegados de gobiernos, capitanes de empresa, lobistas,
industriales.
No sólo los jefes de
Estado como Obama, Putin, Hollande, Xi Jinping o Merkel realizarán discursos
que se esperan no sean circunstanciales, sino que hay una maquina de
negociaciones y trabajos movida por un ejercito de personas en varios campos
del saber y de intereses.
Especialmente destacada
es la presencia de los ministros de la salud del mundo que realizarán sus
aportes desde perspectivas nacionales para darle forma al acuerdo, que se
espera sea en beneficio de la salud global.
El aire que contamina en
China es el mismo que llega a las costas del pacífico en las Américas.
- ¿Qué se
espera de la cumbre?
Cambiar el sistema de
producción que deriva de los combustibles fósiles. El vestido, el computador,
el celular que usamos no existirían sin los combustibles fósiles. Es decir, hay
que cambiar toda la producción de bienes y servicios para acabar con los
riesgos del aumento del dióxido de carbono y de la contaminación.
Según datos de la ONU de
2012, se requiere 450 litros de agua para producir un huevo de gallina, 7.000
litros para refinar un barril de petróleo crudo y 148.000 litros para fabricar
un automóvil.
Precisamente, la
conferencia de París tiene el desafío de limitar la emisiones de gas
invernadero.
El pacto final dependerá
de encontrar un equilibrio entre los países ricos que ya han contaminado y que
ahora exigen a los países desarrollados de no seguir sus pasos, mientras estos
últimos aún necesitan crecer.
Al mismo tiempo, que
sufren las consecuencias de la subida de las temperaturas.
Por ende, ¿Será fácil
llegar a un acuerdo? Se trata de hacer firmar a 195 países el acuerdo más
ambicioso de cooperación común.
- ¿Por qué
no llegar a un acuerdo para salvar la casa común?
El primer pacto es que no se superen los 2 ºC de
temperatura. Ahora, el tema es que el acuerdo logre ese objetivo en los
próximos decenios, pero comenzando a corto plazo.
El dilema, antes
mencionado, está en que los países en desarrollo no quieren perder la carrera
hacía el bienestar del occidente y para ello quieren seguir quemando petróleo y
carbón.
Entonces, aquí la
cuestión se complica aún más porque los países ricos deberían financiar la
transición a las energías renovables para los países pobres.
Pero, aún más difícil es
conseguir dinero para ayudar a los países pobres que enfrentan desastres
debidos a la subida de los niveles del mar o las sequias.
De esta manera, ¿qué es
más conveniente? Porque la ola de inmigrantes que escapan a las sequias también
debe entrar en la cuenta y la resta de los países ricos.
Así, la globalización de
la solidaridad del Papa es concreta. Una solidaridad que no se mide en los
ingresos pro cápita, sino en los niveles intangibles de felicidad relacionados
a una vida digna y de relaciones sociales plenas.
Además porque los costos
en vidas humas debido al cambio climático pasarán cuenta a todo el mundo, antes
o después.
- ¿La voz
del papa en Laudato Sí será escuchada?
El Papa hace propuestas
en Laudato Sí para llegar a una “ecología integral, que
incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales” (137).
Propone (cap. 5)
emprender un diálogo sobre el medio ambiente que facilite procesos de
decisión transparentes. Y destaca (cap. 6) el poder de la educación para
crecer sin dañar el planeta, con una relación espiritual, eclesial, político y
teológico.
Francisco en el texto
valora los conocimientos científicos disponibles hoy (cap.1) y los relaciona
con la enseñanza bíblica (cap.2), analizando los orígenes del mal (cap.3) en el
egoísmo, la tecnocracia y el consumo excesivo.
En suma, Papa en la
encíclica invita a alcanzar un equilibrio social con beneficio para el planeta
que pasa por mayor equidad para “los pobres” en relación a la fragilidad del
planeta”.
Por ello, lanzó
un llamado a una nueva economía, por un el progreso que valore de cada
criatura, y esto se logra a través de “de debates sinceros y honestos”, para
cambiar “la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida”
(16).
- ¿Alcanzará
el COP21 un compromiso por la vida?
Se
necesita un acuerdo a escala global para limitarlos gases de efecto invernadero y esto significaría la
reducción del impacto del cambio climático. Pero la ‘ambición’ y ‘el sectarismo
económico’ podrían ser el peor enemigo del medio ambiente y de la creación.
En términos prácticos el COP21 de
París no realizará un milagro, pero por lo menos se espera alcance un
compromiso ojalá lo más próximo a una aspiración al bien común por el planeta.
A pesar de que no será
perfecto, si tiene bases solidas, los expertos y los negociadores podrán en un
futuro no muy lejano ir mejorándolo.
Pero, atención que los
objetivos del COP21 sobre cambio climático en cierta medida dependen mucho
de de cada uno de nosotros. A partir de un cambio de estilo
de vida. Por ello, el Papa en Laudato Sí invita a una “ecología integral”
hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos “la lógica de la violencia,
del aprovechamiento, del egoísmo (230).
Fuente: Aleteia
