A sus
37 años, es madre de dos niños, escritora, deportista y periodista
Irene Villa es un imán.
Sobrevivió a un ataque terrorista del
grupo ETA en Madrid, en el que perdió las dos piernas. Pero ganó “el cariño y
el amor” de mucha gente que la sigue, la lee y saca aliento con su testimonio.
En esta entrevista Irene muestra
su lado más íntimo: relata por qué perdona. Y aboga por un mundo más
“humanista”.
La verdad es que no me podían
haber escogido un mejor nombre que me defina tanto como Irene que en griego es
paz. Porque la paz, y sobre todo la paz interior es la que ha
marcado mi vida. Por eso estudié también Humanidades porque creo que si todo el
mundo fuera humanista, el mundo giraría mucho más sano, mucho más agradecido y
mucho más feliz.
Creo que la paz interior es
el objetivo, lo más importante de cada persona, creo que tenemos el compromiso
de transmitir paz interior porque es una de las herramientas fundamentales para
tener éxito en la familia, que es el éxito en la vida, y con la gente que te
rodea, y poder contagiarlo.
Yo creo que mi padre eligió
el nombre, porque además me iba a llamar Inés y en el último momento mi padre
era taxista, se subió al taxi una mujer e el aeropuerto que era extranjera y se
llamaba Irene, se lo dijo a mi madre, le encantó y al final me llamaron Irene,
que no era un nombre muy común hace 37 años.
– Irene es paz y Gandhi ya advirtió que no hay caminos para la
paz, sino que la paz es el camino.
La verdad es que me encanta
los líderes espirituales como Gandhi o la Madre Teresa de Calcuta. La paz es el
camino es algo que me define y que he intentado transmitir: mejorar, conseguir
lo que uno quiere, de cumplir objetivos pero siempre desde la paz.
– Usted es psicóloga escritora y periodista. ¿Cree que la gente
empatiza con usted?
Es importante haber pasado
por ciertas cosas para que otras personas que estén en esta lucha te crean, te
escuchen y digan: pues es verdad, si ella puede, por qué no. Para mí fue
fundamental la gente que vino a verme amputada. Es cierto que a veces para ayudar a
ciertas personas la única forma es haber pasado tu por ello, habiéndolo
superado tu.
Porque a mí mucha gente me
decía “no te preocupes, algún día aprenderás a caminar” y yo decía “sí sí” pero
la duda… Sin embargo, me acuerdo de un hombre que le había pillado el metro,
había perdido sus piernas, caminaba, y yo me dije: pues si él puede, yo
también.
Otro señor que con un tren
había perdido también las dos piernas, otra mujer… en fin, es importantísimo
pasar por ahí o ver que otros han pasado por ahí y lo han superado. Yo creo que
tengo la suerte de haber contado con una serie de experiencias en mi vida que
hacen que los demás digan: pues si ella lo ha conseguido, yo que a lo mejor
tengo otro camino…
La gente me dice, “con lo que
yo me quejo y sin embargo lo que a ti te ha pasado y lo que tu tienes…” y yo
digo: es que cada uno pasa lo suyo, lo que pasa es que, según como tú lo
afrontes, así será de duro o de fácil de llevar.
Yo la verdad es que lo he
tomado todo siempre con un espíritu práctico, feliz, alegre, y con una frase
que repite mi hijo muchas veces: no pasa nada, mamá. Al final, creo que esto ha
sido muy positivo en mi vida para poder superar cualquier cosa que me haya
pasado, desde la simplicidad. Siempre simplifico todo, y siempre desde el
optimismo y la esperanza. Yo creo que estas son las herramientas
fundamentales en la vida de cualquier persona.
– Los demás, la gente, los otros, el cariño, el apoyo… siempre
tienes presente al otro. ¿Lo has tenido desde siempre?
Siempre he sido una persona
muy extrovertida, muy abierta, muy sociable y siempre me he apoyado en la gente
para todo y me ha encantado estar en contacto con la gente. Es cierto que a
partir del atentado, todavía mucho más valoré el apoyo y el cariño, porque mi madre me lo decía: hija, hemos perdido
parte de nuestro cuerpo, es algo muy grave, terrible, aprenderemos a vivir con
ello, pero ¿tu eres consciente del cariño que has ganado de toda España e incluso de gente de
fuera de España?
ENERGÍA POSITIVA
Y ahí dije pues es verdad, es
mucho más importante todo este cariño que recibimos y que seguimos recibiendo
24 años después que haber perdido una parte de tu cuerpo. La verdad es que uno
es consciente que la verdadera fuerza está en la energía positiva, y la energía
positiva está en los demás.
– ¿Es consciente que forma parte de la historia de España?
La verdad que es algo sí,
impacta mucho, de la historia de España. Lamentablemente de la historia
más dramática y sangrienta de nuestro país pero lo que me parece algo
maravilloso, y estaré eternamente agradecida es que en los colegios se hable de
los valores, de las personas que tienen esa fuerza moral de superar el dolor
que alguien le ha hecho conscientemente, y que además bueno pues haya
conseguido sus objetivos, que el
poder del ser humano es ilimitado, que el espíritu es inquebrantable, y que con
amor todo se puede. Eso
me encanta, que incluso aparezcamos en los libros de texto, me parece
increíble.
EL DEPORTE ES FUNDAMENTAL
– ¡De texto y de deporte! ¿Qué le aporta el deporte para estar tan
motivada?
Es que el deporte para mi
siempre ha sido fundamental. Yo antes del atentado jugaba a baloncesto y
patinaba sobre hielo y claro, cuando te ves sin piernas piensas, ¿qué voy a
hacer ahora? Y tuve una etapa oculta en la que me dediqué a muchas cosas, a
estudiar, hasta que descubrí el deporte adaptado, gracias a la Fundación.
También con la que hemos
viajado a muchos países esquiando, montando en bici, yendo con bicicletas
adaptadas (handbike), incluso buceando, piragüismo, y la verdad es que ha sido
volver a la vida, tener esta faceta llena, la del deporte, es fundamental,
porque me apasiona, porque creo que todos tendríamos que hacer deporte, pero
sobre todo quien tiene una discapacidad necesita estar en forma para tener más
calidad de vida, y porque tiene unos beneficios increíbles el deporte. Así
que ha sido volver a llenar esta parte que tenía vacía.
Esquiando te puedo decir que
me he sentido libre, me olvido de la discapacidad y estoy en igualdad de
condiciones que cualquier persona, incluso más veloz.
– ¿Qué papel juega la fe en la vida de Irene Villa?
La fe es fundamental.
La fe llega donde el deporte, tu cabeza, tu mente… no llega. Eso es
esperanza, fe, una fuerza infinita y además muchísimo más potente que todo lo
demás. Yo siempre he sido una persona muy terrenal, lo tengo que reconocer,
siempre he creído en el ser humano, en nuestras capacidades, como psicóloga
también en nuestros pensamientos pero es cierto que hay una parte a la que
sólo llega la fe, creer en ti y creer en algo más grande que tu.
– ¿Y las personas que nos han precedido, siente que la cuidan?
Totalmente, siento, lo he
vivido y me siento protegida y bendecida y apoyada por un ángel o por un comité
de ángeles, como dice mi marido, por todas las cosas que hago. Me dice: tu
no tienes un ángel, tienes un comité, por todo lo que atreves a hacer y que no
te pasa nada o aunque me pase, salgo adelante. Por supuesto que creo que todos
tenemos ese ángel de la guarda que nos protege.
– Su hijo crecerá y jugará. ¿Ha pensado qué le dirá si quiere
pistolas o armas de juguete?
La verdad que ya lo hace y a
mi me impresiona. Si a tres años ya coge una pistola y me dice “te voy a
matar”. La verdad es que los niños inocentemente juegan con cualquier cosa y lo
que ven o los primos, el colegio, de un arma. Cierto que a mi me duele más
o me llega más hondo, pero sé que es un juego y el día que él sea consciente
por supuesto… Ya se lo digo, cariño, que no hay que matar a nadie, claro, él no
lo entiende, para él es un juego.
Hay que abrazarse mucho, dar
muchos besos y abrazar a la gente, la verdad es que con eso está tomando mucha
nota: cuando vamos a los sitios saluda a todo el mundo, da besos, es un niño
bastante extrovertido y muy cariñoso.
– Hay gente que con humor negro la citan continuamente. Incluso le
llaman la “mujer explosiva”. ¿Les descoloca?
Yo creo que sí. Hoy con las
redes sociales y con Twitter las personas conocidas son más criticables
también, siempre reciben algún tuit, y hay gente que entra al trapo, se enfada
e incluso responde. No tiene ningún sentido: siempre habrá gente a la que
gustes, y gente a la que no.
CRÍTICAS Y CHISTES
Las críticas están ahí, y yo
no les hago caso a no ser que sean constructivas.
Y los chistes la verdad que
es algo con lo que he crecido y nunca me ha dolido, ni siquiera en la
adolescencia cuando eres más vulnerable, ni siquiera me ha hecho daño, y ahora
mucho menos, en el mejor momento de mi vida.
El humor negro existe, y con
la discapacidad, con los atentados, con gente que ha fallecido antes de tiempo
y de una manera horrible, hay humor negro. Yo no lo consumo. Sé que está
ahí y sé que yo soy parte de ello por lo que me ha ocurrido.
– El humor, ¿puede ser una válvula de salvación?
Yo creo que el sentido del
humor ayuda muchísimo a superar cualquier cosa. Yo he ido a los hospitales y
compruebo que quien tiene sentido del humor va a salir adelante mucho antes que
quien no. Quien pueda hacer mofa de la pierna perdida, o bromas de que no te
huelan los pies, sale adelante mucho antes que quien no lo tiene. Y esto es con
todo, y de los argentinos en esto tenemos mucho que aprender porque hacen humor
de todo y ahí están, luchando, en la lucha como dicen ellos.
– ¿Le gusta la figura del Papa Francisco? ¿Por qué?
Bueno, llevo su foto en el bolso,
creo que con eso lo digo todo, no llevo la foto de nadie más, bueno de mi
abuelo y por supuesto de mi familia pero yo la foto del papa Francisco la llevo
porque me parece un verdadero líder en todos los ámbitos, no sólo
espiritual. Creo que es una persona sencilla, cercana, un ejemplo
maravilloso de ser humano, humanista, que a mi me encanta ese término porque
nos engloba a todos.
A mí no me gustan los países,
me gusta el mundo y me gusta el planeta y me gusta la humanidad y este hombre
encarna todo eso que me gusta y que defiendo. Además, muy en la tierra muy en
las personas reales y creo que es cierto que la palabra enseña pero el ejemplo
arrasa, y este hombre arrasa (…) porque es creíble, porque es coherente,
porque la humanidad y la naturalidad y la sencillez con la que habla y con la
que explica todo y con lo bien que nos hace sentir a los seres humanos es la
palabra que deberíamos escuchar todos, independientemente de la religión.
– Insiste usted mucho en no ser una víctima. Pero usted no tenía
ninguna culpa de nada y su vida se truncó. ¿Nunca se ha sentido víctima?
No somos víctimas, somos
responsables. No vale agarrarse a lo que me pasó o a lo que perdí o a lo que me
quitaron, tu vida empieza hoy y sólo tu tienes las riendas de tu vida, sólo tu
decides lo que quieres hacer, la decisión que quieres tomar, afrontar tu vida,
y ahí la gente abre las ojos y dice pero si tu eres una víctima del terrorismo
como puedes decir esto. Bueno, yo creo que el pasado pasado está. Yo tengo
estas circunstancias, por lo que sea (…) Y la responsabilidad de volver a andar
o de lo que sea sólo es tuya y de nadie más.
El PERDÓN
– Irene Villa ha perdonado. ¿De dónde le sale el impulso para este
acto de perdón?
El perdón es algo interno
pero es un click que uno decido hacerlo o no hacerlo. Es un salto cualitativo.
Si tu decides perdonar, el principal beneficiado eres tu porque el odio sólo
hace daño a quién lo siente porque a quien tu odias no le llega nada de ese
odio con lo cual el que perdona se perdona a sí mismo.
Otra frase que impacta en mis
conferencias es que si quieres ser feliz un día, véngate. Si quieres ser feliz
para siempre, perdona.
Yo estoy recogiendo cada día
los frutos del perdón, en todos los ámbitos. A nivel familiar, a nivel
amigos, yo creo que quien tiene esa quietud, esa calma en su corazón, el que
perdona, tiene muchos más amigos y mucho más cariño. Es cierto que es
importantísimo, la persona no está sola. Yo no soy nada individualista, al
revés, me gustan las sociedades colectivistas me gusta la familia, el apoyo, la
gente, y cuesta mucho querer a alguien que no perdona o que tiene odio en su
corazón. Al igual que me gusta querer, me gusta que me quieran.
El odio es un muro que te
pones en tu corazón y que hay que derribar.
EL AMOR ES EL MOTOR DE TODO
– Cuando llega el amor… ¿qué cambia en la vida?
El amor ha sido siempre la
clave de todo, de hecho en aquel atentado cuando mi madre me dijo no tienes
piernas, pero tienes amor, dije: aquí empieza mi vida. Es cierto que desde
conocí al que hoy es mi marido, Juan Pablo Lauro, pues una revolución, crear la
familia que es siempre lo que había deseado, tener hijos, eso es el motor de
todo para que luego vaya bien todo, tu trabajo… de hecho yo empecé a ganar
medallas cuando él ya estaba en mi vida, potenció una seguridad en mi… ese equipo que se crea en la pareja, en
el matrimonio, es fundamental para que todo lo demás salga bien.
– Vosotros sois un equipo en todo, este apoyo te gusta
visibilizarlo.
De hecho gracias a él estoy
trabajando en un montón de lugares, y gracias a él nació la Fundación Irene
Villa. Es algo que me lleva diciendo desde que me conoce, y yo veía algo
difícil que de hecho ha costado mucho, pero realmente es apasionante poder
ayudar a gente a cumplir sus sueños como a mi me ayudó la fundación.
También a cumplir los míos
con el deporte, poder ayudar también en el mundo laboral, con la integración de
personas con discapacidad, es un nuevo reto y mucho más apasionante todavía,
porque mis retos eran personales y este reto es de ayudar a los demás de ver
todo lo que a mi me han dado, es mucho más grande, y ojalá que crezca. De
momento son proyectos puntuales, paso a paso, con la ayuda de mi hermana, de mi
marido, del padrino de mi hijo, es algo muy familiar pero esperemos que un día
sea más extenso.
– ¿Y no se cansa?
(risas). También, pero me
encanta el ajetreo, estar en movimiento, creo que la actividad es uno de los
pilares de la vida, y cuando no estás trabajando estás ayudando a alguien y
sino escribiendo, leyendo, aprendiendo o dando pero por supuesto me canso, sobretodo
con dos hijos, pero los deportes me ayudan a desestresarme , la natación por
ejemplo, o cuando podemos escaparnos a la montaña, o a la playa al mar también.
Soy humana, también nos tomamos nuestros días, para tu poder regalar felicidad
tienes también que cuidar la tuya. La natación los viajes, el espíritu…
– Como periodista, ¿cuál es la pregunta que más le gustaría
hacerle si usted tuviera a Irene Villa delante?
Yo creo que una pregunta que
me hicieron hace poco: ¿Tienes miedo a algo? Porque es cierto que nunca he
tenido miedo a nada, sobretodo después de aquel atentado uno piensa que ya no
te puede pasar nada peor con lo cual tienes la ventaja o la suerte de vivir sin
miedo. Pero es cierto que desde que nacieron mis hijos sí que tengo esa cosa,
que ojalá no la tuviese, cuando tienes hijos esquiando vas con más cuidado.
Pero el miedo se cura con la fe. Yo sé que si les educo con optimismo, la fe,
valores y esperanza, ese miedo se hace muy chiquitito.
Siempre he sido muy loca con
los deportes, y es cierto que la maternidad te hace ser más prudente y
contagiar a tus hijos también esa prudencia. La maternidad es apasionante, lo
mejor de nuestra vida.
– Un último apunte: ¿cómo se ve Irene Villa cuando sea mayor?
Me veo –ojalá- transmitiendo
también a través de libros, es un trabajo muy potente y bonito, yo cuando leo
un libro y pienso en la escritora o el escritor, pienso; qué bonito poder
ayudar y poder tocar los corazones. También me veo, ojalá, con más hijos y, por
supuesto, con nietos. Mi madre es la mujer más feliz del mundo hoy día con 5
nietos. Y ojalá a mi me pase lo mismo que a ella. Voy a seguir sus pasos.
Fuente: Aleteia
