Su detalle de caballerosidad en el Open de Australia
fue muy celebrado
Has conseguido presentar batalla durante cuatro horas en las cuatro primeras mangas y tu rival te acaba de romper el servicio en la quinta y decisiva: 6-5 a su favor, 30-0 y saque en su poder.
Un acto de gentileza
deportiva
Cuando Rafa sirve para el 40-0 que le pone el partido en
franquía, un espectador grita y le desconcentra, y la pelota se va medio metro
tras la línea. Tras unos abucheos del respetable al descerebrado, el español se
dispone a un segundo saque... y es entonces cuando Tim hace ver al
árbitro de que no da por bueno el primer servicio, y de que su
contrincante puede repetirlo.
Fue punto para Nadal, y aunque
Smyczek remontó tres bolas de partido hasta alcanzar el
deuce, estrelló la siguiente en la red y en el cuarto match ball
el manacorí se hizo con el triunfo.
No puede afirmarse que Tim perdiese por su detalle
de deportividad (aunque, con un Nadal que lleva meses fuera de sus mejores
momentos, ¿quién sabe?), pero tener esa bonhomía a tales alturas de partido y
con esa situación en el marcador no es nada frecuente. Por eso el público lo
aplaudió a rabiar, y Rafa no escatimó elogios en la entrevista tras el
encuentro: "En primer lugar quiero felicitar a Tim porque es un
auténtico caballero y lo que hizo en el último juego... no todo el mundo habría
hecho algo así con 6-5 en el quinto set tras cuatro horas de juego, así que le
felicito por ello".
Por
su parte, Smyczek quita importancia al gesto (que tuvo gran repercusión
mediática) y explica que percibió la relación entre el grito y el error
no forzado de Nadal porque "fallar por tanto no le había sucedido en todo el
partido". Así que concederle un nuevo primer servicio "era lo correcto, ya
estuviésemos al principio o al final del partido o ya fuese él por delante o
fuese yo". Y añade: "Fue algo que mis padres me pidieron cuando empecé a jugar
al tenis en serio. Pasase lo que pasase, querían que fuese un caballero
en la cancha".
Esté donde esté, no falta a
misa
Tim nació en Milwakee (Wisconsin, Estados Unidos), tiene
27 años y además del deporte consagra su tiempo al violín y a estudiar
Derecho, pues quiere ser abogado cuando se retire del tenis. Y es un
hombre con las ideas muy claras sobre la fe.
Este lunes concedió una entrevista a Trent Beattie para el National Catholic
Register en la que explica que siempre ha intentado ir a misa
todos los domingos, incluso los muchos que está fuera de casa y con las
compliaciones de la competición: "Me lo inculcaron desde la infancia, así que
para mí es algo automático, por así decirlo. Siempre ha ido conmigo con el paso
de los años, incluso en la vertiginosa y cambiante vida del tenis".
Cristo, más importante que
cualquier otra persona
Hace cuatro años Tim tuvo una novia, católica
pero no practicante, y estaban pensando casarse: "Ella se había alejado de la
fe, y eso habría complicado nuestra vida juntos como matrimonio. Habríamos
tenido conflictos de creencias y de comportamientos, lo cual no habría sido un
entorno ideal para educar a los hijos. Fue duro, pero le dejé claro que
si íbamos a casarnos, tendría que tomarse la fe en serio. Ella no
aceptó el reto, así que rompimos".
Fueron malos momentos, aunque confiesa
que le ayudó a superarlos la
historia de conversión de Scott Hahn, quien vivió momentos
similares: "Aunque supusiese perder a un amigo o a una posible esposa, recordé
que una vida centrada en Cristo y alimentada por la Iglesia debía ser mi
máxima prioridad".
El confesionario, Camino
y el rosario
Tim tiene palabras muy interesantes sobre el
sacramento de la Penitencia: "Es algo extraordinariamente
poderoso, porque nos pone a bien con Dios y nos da la gracia para evitar el
pecado en el futuro. En mi caso, si no tuviese la confesión, probablemente iría
de mal en peor, porque triunfarían la culpa y la ocasión de pecado. La
confesión nos quita la culpa y frena la ocasión de pecado, impulsándonos en la
dirección contraria de la virtud. Es un sacramento realmente sanador,
así que hago un esfuerzo por confesarme a intervalos regulares, incluso cuando
no me apetece. Hay gente que cree que si te confiesas con frecuencia es porque
tienes montones de pecados graves que confesar. Es justo al revés. Normalmente,
cuanto más te confiesas, menos tienes que decir, y cuanto menos te confiesas,
más tienes que decir. Cuanto más te aproximas a la fuente de la gracia,
más gracia consigues, y cuanto más te alejas, menos tienes".
Tim
lleva siempre consigo dos libros de San Josemaría Escrivá de
Balaguer, Camino y Forja, porque su pequeño tamaño
los hace óptimos para su vida viajera: "Lo que les falta de tamaño les sobra de
sabiduría de San Josemaría, que quería que la gente considerase un
tesoro sus creencia religiosas y las compartiese y viviese, en vez de
ocultarlas".
Y dice que intenta rezar el rosario todos los días: "Es un
medio muy eficaz para que los misterios de la vida de Cristo se hagan
reales para cada persona. Ves las cosas a través de una lente
encarnada, porque le estás pidiendo ayuda a la Santísima Madre. Ella
conoce la Encarnación mejor que nadie, así que está en una posición
única para ayudar a los demás a comprenderla".
Próxima boda
No hace
mucho le invitaron a una emisora de radio protestante a hablar
de lo que significa ser cristiano en el tenis. "La entrevista fue muy bien, y al
final el conductor del programa me invitó a dirigir la oración de la audiencia",
comenta: "No esoy acostumbrado a dirigir oraciones públicas espontáneamente, así
que lo primero que se me ocurrió fue el Ave María. Creo que al presentador le
sorprendió cuando la recé, pero... el Ave María es muy bíblica, como
vemos en el capítulo 2 de San Lucas. Ojalá ese Ave María llevara a
algún oyente a considerar ser católico!".
Tim disputará a partir del 31
de agosto el US Open, pero tiene otro objetivo en mente: casarse en
noviembre. "He encontrado una buena mujer católica con quien quiero
pasar el resto de mi vida. Soy muy feliz por haberla encontrado, en particular
porque me ayuda a ser mejor católico. Y eso es lo que más importa".
Fuente: C.L./ReL