En que
trata la diferencia que hay de unión a arrobamiento. Declara qué cosa es arrobamiento,
y dice algo del bien que tiene el alma que el Señor por su bondad llega a él. Dice
los efectos que hace. Es de mucha admiración
15.
No sé yo si atino a lo que digo o si lo sé decir, mas, a todo mi parecer, pasa
así. Mire vuestra merced qué descanso puede tener en esta vida, pues el que
había que era la oración y soledad, porque allí me consolaba el Señor es ya lo
más ordinario este tormento, y es tan sabroso y ve el alma que es de tanto
precio, que ya le quiere más que todos los regalos que solía tener. Parécele
más seguro, porque es camino de cruz, y en sí tiene un gusto muy de valor (34),
a mi parecer, porque no participa con el cuerpo sino pena, y el alma es la que
padece y goza sola del gozo y contento que da este padecer.
No
sé yo cómo puede ser esto, mas así pasa, que, a mi parecer, no trocaría esta
merced que el Señor me hace (que bien de su mano (35) y como he dicho nonada
adquirida de mí, porque es muy muy sobrenatural) por todas las que después
diré; no digo juntas, sino tomada cada una por sí. Y no se deje de tener
acuerdo que es después de todo lo que va escrito en este libro y en lo que
ahora me tiene el Señor.
16.
Estando yo a los principios con temor (como me acaece casi en cada merced que
me hace el Señor, hasta que con ir adelante Su Majestad asegura), me dijo que
no temiese y que tuviese en más esta merced que todas las que me había hecho;
que en esta pena se purificaba el alma, y se labra o purifica como el oro en el
crisol (37), para poder mejor poner los esmaltes de sus dones, y que se purgaba
allí lo que había de estar en purgatorio.
Bien
entendía yo era gran merced, mas quedé con mucha más seguridad, y mi confesor
me dice que es bueno. Y aunque yo temí, por ser yo tan ruin, nunca podía creer
que era malo; antes, el muy sobrado bien me hacía temer, acordándome cuán mal
lo tengo merecido. Bendito sea el Señor que tan bueno es. Amén.
17.
Parece que he salido de propósito, porque comencé a decir de arrobamientos y
esto que he dicho aun es más que arrobamiento, y así deja los efectos que he
dicho (38).
18.
Ahora tornemos a arrobamiento, de lo que en ellos es más ordinario.
Digo
que muchas veces me parecía me dejaba el cuerpo tan ligero, que toda la
pesadumbre de él me quitaba, y algunas era tanto, que casi no entendía poner
los pies en el suelo. Pues cuando está en el arrobamiento, el cuerpo queda como
muerto, sin poder nada de sí muchas veces, y como le toma se queda: si en pie,
si sentado, si las manos abiertas, si cerradas (39). Porque aunque pocas veces
se pierde el sentido, algunas me ha acaecido a mí perderle del todo, pocas y
poco rato. Mas lo ordinario es que se turba y aunque no puede hacer nada de sí
cuanto a lo exterior, no deja de entender y oír como cosa de lejos.
No
digo que entiende y oye cuando está en lo subido de él (digo subido, en los
tiempos que se pierden las potencias, porque están muy unidas con Dios), que
entonces no ve ni oye ni siente, a mi parecer; mas, como dije en la oración de
unión pasada (40), este transformamiento del alma del todo en Dios dura poco;
mas eso que dura, ninguna potencia se siente, ni sabe lo que pasa allí.
No
debe ser para que se entienda mientras vivimos en la tierra, al menos no lo
quiere Dios, que no debemos ser capaces para ello. Yo esto he visto por mí.
19.
Diráme vuestra merced que cómo dura alguna vez tantas horas el arrobamiento, y
muchas veces. Lo que pasa por mí es que como dije en la oración pasada (41)
gózase con intervalos. Muchas veces se engolfa el alma o la engolfa el Señor en
sí, por mejor decir, y teniéndola así un poco, quédase con sola la voluntad.
Paréceme es este bullicio de estotras dos potencias como el que tiene una lengüecilla
de estos relojes de sol, que nunca para; mas cuando el sol de justicia (42)
quiere, hácelas detener.
Esto
digo que es poco rato. Mas como fue grande el ímpetu, y levantamiento de
espíritu, y aunque éstas tornen a bullirse, queda engolfada la voluntad, hace,
como señora del todo, aquella operación en el cuerpo; (43) porque, ya que las
otras dos potencias bullidoras la quieren estorbar, de los enemigos los menos:
no la estorben también los sentidos; y así hace que estén suspendidos, porque
lo quiere así el Señor. Y por la mayor parte están cerrados los ojos, aunque no
queramos cerrarlos; y si abiertos alguna vez, como ya dije (44), no atina ni
advierte lo que ve.
20.
Aquí es mucho menos lo que puede hacer de sí, para que cuando se tornaren las
potencias a juntar no haya tanto que hacer. Por eso, a quien el Señor diere
esto, no se desconsuele cuando se vea así atado el cuerpo muchas horas, y a
veces el entendimiento y memoria divertidos. Verdad es que lo ordinario es
estar embebidas en alabanzas de Dios o en querer comprender y entender lo que
ha pasado por ellas; y aun para esto no están bien despiertas, sino como una
persona que ha mucho dormido y soñado, y aún no acaba de despertar.
21.
Declárome tanto en esto, porque sé que hay ahora, aun en este lugar (45),
personas a quien el Señor hace estas mercedes, y si los que las gobiernan no
han pasado por esto, por ventura les parecerá que han de estar como muertas en
arrobamiento, en especial si no son letrados, y lastima lo que se padece con
los confesores que no lo entienden, como yo diré después (46). Quizá yo no sé
lo que digo. Vuestra merced lo entenderá, si atino en algo, pues el Señor le ha
ya dado experiencia de ello, aunque como no es de mucho tiempo, quizá no habrá
mirádolo tanto como yo.
Así
que, aunque mucho lo procuro, por buenos ratos no hay fuerza en el cuerpo para
poderse menear; todas las llevó el alma consigo. Muchas veces queda sano que
estaba bien enfermo y lleno de grandes dolores y con más habilidad, porque es
cosa grande lo que allí se da, y quiere el Señor algunas veces como digo lo
goce el cuerpo, pues ya obedece a lo que quiere el alma. Después que torna en
sí, si ha sido grande el arrobamiento, acaece andar un día o dos y aun tres tan
absortas las potencias, o como embobecida (47), que no parece anda en sí.
22.
Aquí es la pena de haber de tornar a vivir. Aquí le nacieron las alas para bien
volar. Ya se le ha caído el pelo malo (48). Aquí se levanta ya del todo la
bandera por Cristo, que no parece otra cosa sino que este alcaide de esta
fortaleza se sube o le suben a la torre más alta a levantar la bandera por
Dios. Mira a los de abajo como quien está en salvo. Ya no teme los peligros,
antes los desea, como quien por cierta manera se le da allí seguridad de la
victoria. Vese aquí muy claro en lo poco que todo lo de acá se ha de estimar y
lo nonada que es. Quien está de lo alto, alcanza muchas cosas. Ya no quiere
querer, ni tener libre albedrío no querría (49), y así lo suplica al Señor.
Dale las llaves de su voluntad.
Hele
aquí el hortelano hecho alcaide (50). No quiere hacer cosa, sino la voluntad
del Señor, ni serlo él de sí (51) ni de nada ni de un pero de esta huerta, sino
que, si algo bueno hay en ella, lo reparta Su Majestad; que de aquí adelante no
quiere cosa propia, sino que haga de todo conforme a su gloria y a su voluntad.
23.
Y en hecho de verdad pasa así todo esto, si los arrobamientos son verdaderos,
que queda el alma con los efectos y aprovechamiento que queda dicho. Y si no
son estos, dudaría yo mucho serlos de parte de Dios, antes temería no sean los
rabiamientos que dice San Vicente (52). Esto entiendo yo y he visto por
experiencia: quedar aquí el alma señora de todo y con libertad en una hora y
menos, que ella no se puede conocer. Bien ve que no es suyo, ni sabe cómo se le
dio tanto bien, mas entiende claro el grandísimo provecho que cada rapto de
estos trae (53).
No
hay quien lo crea si no ha pasado por ello; y así no creen a la pobre alma,
como la han visto ruin y tan presto la ven pretender cosas tan animosas; porque
luego da en no se contentar con servir en poco al Señor, sino en lo más que
ella puede. Piensan es tentación y disparate. Si entendiesen no nace de ella
sino del Señor a quien ya ha dado las llaves de su voluntad, no se espantarían.
24.
Tengo para mí que un alma que allega a este estado, que ya ella no habla ni
hace cosa por sí, sino (54) que de todo lo que ha de hacer tiene cuidado este
soberano Rey. ¡Oh, válgame Dios, qué claro se ve aquí la declaración del verso,
y cómo se entiende tenía razón y la tendrán todos de pedir alas de paloma! (55)
Entiéndese claro es vuelo el que da el espíritu para levantarse de todo lo
criado, y de sí mismo el primero; mas es vuelo suave, es vuelo deleitoso, vuelo
sin ruido.
25.
¡Qué señorío tiene un alma que el Señor llega aquí, que lo mire todo sin estar
enredada en ello! ¡Qué corrida está del tiempo que lo estuvo! ¡Qué espantada de
su ceguedad! ¡Qué lastimada de los que están en ella, en especial si es gente
de oración y a quien Dios ya regala! Querría dar voces para dar a entender qué
engañados están, y aun así lo hace algunas veces, y lluévenle en la cabeza mil
persecuciones. Tiénenla por poco humilde y que quiere enseñar a de quien (56)
había de aprender, en especial si es mujer. Aquí es el condenar y con razón,
porque no saben el ímpetu que la mueve, que a veces no se puede valer, ni puede
sufrir no desengañar a los que quiere bien y desea ver sueltos de esta cárcel
de esta vida (57), que no es menos ni le parece menos en la que ella ha estado.
26.
Fatígase del tiempo en que miró puntos de honra y en el engaño que traía de
creer que era honra lo que el mundo llama honra; ve que es grandísima mentira y
que todos andamos en ella; entiende que la verdadera honra no es mentirosa,
sino verdadera, teniendo en algo lo que es algo, y lo que no es nada tenerlo en
nonada, pues todo es nada y menos que nada lo que se acaba y no contenta a Dios.
27.
Ríese de sí, del tiempo que tenía en algo los dineros y codicia de ellos,
aunque en ésta nunca creo y es así verdad confesé culpa; harta culpa era
tenerlos en algo. Si con ellos se pudiera comprar el bien que ahora veo en mí,
tuviéralos en mucho; mas ve que este bien se gana con dejarlo todo. ¿Qué es
esto que se compra con estos dineros que deseamos? ¿Es cosa de precio? ¿Es cosa
durable? ¿O para qué los queremos? Negro descanso se procura, que tan caro
cuesta. Muchas veces se procura con ellos el infierno y se compra fuego
perdurable y pena sin fin. ¡Oh, si todos diesen en tenerlos por tierra sin
provecho, qué concertado andaría el mundo, qué sin tráfagos! (58) ¡Con qué
amistad se tratarían todos si faltase interés de honra y de dineros! Tengo para
mí se remediaría todo.
28.
Ve de los deleites tan gran ceguedad, y cómo con ellos compra trabajo, aun para
esta vida, y desasosiego. ¡Qué inquietud! ¡Qué poco contento! ¡Qué trabajar en
vano!
Aquí
no sólo las telarañas ve de su alma y las faltas grandes, sino un polvito que
haya, por pequeño que sea, porque el sol está muy claro; y así, por mucho que
trabaje un alma en perfeccionarse, si de veras la coge este Sol, toda se ve muy
turbia. Es como el agua que está en un vaso, que si no le da el sol está muy
claro; si da en él, vese que está todo lleno de motas. Al pie de la letra es
esta comparación. Antes de estar el alma en este éxtasis, parécele que trae
cuidado de no ofender a Dios y que conforme a sus fuerzas hace lo que puede;
mas llegada aquí, que le da este sol de justicia (59) que la hace abrir los
ojos, ve tanta motas, que los querría tornar a cerrar; porque aún no es tan
hija de esta águila caudalosa, que pueda mirar este sol de en hito en hito;
(60) mas, por poco que los tenga abiertos, vese toda turbia. Acuérdase del
verso que dice; ¿Quién será justo delante de Ti? (61).
29.
Cuando mira este divino sol, deslúmbrale la claridad. Como se mira a sí, el
barro la tapa los ojos: ciega está esta palomita. Así acaece muy muchas veces
quedarse así ciega del todo, absorta, espantada, desvanecida de tantas
grandezas como ve.
Aquí
se gana la verdadera humildad, para no se le dar nada de decir bienes de sí, ni
que lo digan otros. Reparte el Señor del huerto la fruta y no ella, y así no se
le pega nada a las manos. Todo el bien que tiene va guiado a Dios. Si algo dice
de sí, es para su gloria. Sabe que no tiene nada él (62) allí y, aunque quiera,
no puede ignorarlo, porque lo ve por vista de ojos, que, mal que le pese, se
los hace cerrar a las cosas del mundo, y que los tenga abiertos para entender
verdades.
NOTAS CAPÍTULO 20
34 Muy de valor:
muy valioso.
35 Desde fray
Luis los editores han leido: "que viene de su mano" (p. 234). - Alude
a lo dicho en el n. 9 (nota 20).
36 Toda esta
frase fue añadida por la Santa al margen de su autógrafo. Fray Luis la retocó
para introducirla en el texto (p. 235). - Recuérdese que está escribiendo en
1565.
37 Frase tópica,
de origen bíblico: Prov. 27, 21; Sab. 3, 6.
38 Comenzó a
decir de arrobamientos en el n. 1..., hasta tratar de la levitación corporal en
el n. 6: y esto que he dicho -el "desasimiento extraño" y "la
pena infusa"- en los nn. 9-16. - En el n. siguiente reanudará el tema de
la "levitación".
39 Elipsis:
"si en pie le toma, en pie se queda, etc. - Fray Luis leyó
equivocadamente: "y como le toma se queda siempre, si tentado..." (p.
236), seguido por todos los editores.
40 En el c. 18,
12.
41 Ib. - La
frase siguiente: "muchas veces se engolfa el alma" -en suspensión de
todas las potencias- un poco de tiempo, y luego sigue suspendida "sola la
voluntad".
42 Sol de
justicia: expresión bíblica (Mal 4, 2), incorporada a la liturgia navideña.
43 La voluntad
hace aquella operación en el cuerpo: la suspensión de las funciones somáticas y
la ligereza de la levitación de que habló en el n. 18.
44 En el c. 18,
n. 10.
45 En este
lugar: en Avila.
46 Lo tratará en
los cc. 23 y 24.
47 Como
embobecida: como aturdida. En el resto del libro preferirá la expresión
"como embobada" (cf. 25, 4; 29, 14; 34, 11; 37, 7; 38, 11).
48 Regresa de
nuevo a la "avecica", imagen del alma (c. 13, 2; 18, 9).
49 Por los
acostumbados escrúpulos teológicos, Báñez tachó en el autógrafo: "libre
albedrío no querría", y lo sustituyó por "otra voluntad, sino hacer
la de nuestro Señor". Fray Luis acogió la corrección de Báñez (p. 239). -
Estaba de por medio la contienda entre católicos y protestantes sobre el
"de libero (o "de servo") arbitrio". Y quizás la sombra de
los alumbrados.
50 Hortelano /
alcaide: la Santa funde las dos imágenes del "huerto" y de la
"fortaleza militar" (c. 18, 4). "Alcaide es el castellano de un
castillo o fuerza con gente y guarnición" (Cobarruvias).
51 Ni ser él
señor de sí...
52 En el
Tractatus de vita spirituali escribió San Vicente Ferrer: "Et scias pro
certo quod maior pars raptuum, immo rabierum, nuntiorum antichristi venit per
istum modum" (c. 14). "...abhorreas earum visionem... tamquam stultas
dementias et eorum raptus sicut rabiamenta" (c. 15. Cito por la edición de
la B.A.C., 1956, pp. 517 y 519). La Santa pudo leer estos pasajes en la edición
castellana publicada por Cisneros (Toledo, 1515). El mismo juego de palabras
("arrobamientos como si tuvieran rabiamientos") pudo leerlo en OSUNA,
Tercer Abecedario, t. 5, c. 2.
53 Rapto: como
éxtasis (cf. 21, 8). Término de procedencia bíblica (2 Cor 12, 2: rapto de San
Pablo, que ella recordará más adelante (38, 1).
54 Que ya
ella... sino que: frase borrada en el autógrafo, quizás por el mismo P. Báñez,
cuya corrección anterior (n. 22, nota 49) hacía que se repitiese esta frase
tres veces casi seguidas. Fray Luis reprodujo fielmente el autógrafo (p. 241).
55 La
declaración del verso: el significado del versículo que cita a continuación,
del Salmo 54, 7.
56 Es decir:
quiere enseñar "a aquellos" de quienes había de aprender.
57 Recurre
nuevamente la imagen de "vida-cárcel" (cf. 16, 8, nota 28; y en el c.
21, 6). - Aquí con probable reminiscencia del texto de San Pablo (Rom. 7, 27:
cuerpo-cárcel), alegado expresamente en c. 21, 6.
58 Qué sin
tráfagos: cuán sin enredos, con cuánta quietud. "Tráfago... es término de
mercaderes y vale tanto como trato, comercio" (Cobarruvias). En Vida, cf.
21, 1.
59 Sol de
justicia: Dios. Imagen bíblica (Mal 4, 2). Cf. n. 19, nota 42.
60 Probable
alusión a la fábula popular del águila real (imagen utilizada en el n. 3) que
enseña a sus polluelos a mirar fijamente al sol (Cf. L. DE GRANADA,
Introducción al Símbolo de la fe, l. I, c. 17. - Obras, t. 5, Madrid 1908, p.
158).
61 Verso
(versículo) del Salmo 142, 2.
62 El: el hortelano
o el alma de la frase anterior.
Fuente: Mercaba
