El Papa pide, en Quito, superar
divisiones, personalismos e individualismo
Ante un millón de fieles
de mayoría indígenas, afrodescendientes y mestizos, el Papa Francisco en el
parque Bicentenario de Quito ofició la última misa en su visita a Ecuador, y
exhortó a ‘la revolución’ de la ‘alegría de la Evangelización’ que significa:
imitar el amor de Cristo que libera y da verdadera felicidad para superar
las divisiones, los personalismos y el individualismo.
“Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ése es nuestro más profundo y constante grito”, dijo Francisco.
“Donándose el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo con su verdadera identidad de hijo de Dios, semejante al Padre y, como él, dador de vida, hermano de Jesús, del cual da testimonio. Eso es evangelizar, ésa es nuestra revolución –porque nuestra fe siempre es revolucionaria–, ése es nuestro más profundo y constante grito”, dijo Francisco.
En la homilía ha invitado a los feligreses a “«darse» que significa dejar actuar en sí mismo toda la potencia del amor que es el Espíritu de Dios y así dar paso a su fuerza creadora. Y darse aún en los momentos más difíciles, como aquel jueves santo de Jesús, donde él sabía cómo que se tejían las traiciones y las intrigas”, indicó.
La ceremonia amalgamada
de evocaciones de la cultura autóctona e indígena ecuatoriana fue armonizada
con cantos característicos como el himno al acompañamiento al cuerpo de
Atahualpa, el líder indígena asesinado por los conquistadores, aun
condescendiendo a llenar de oro una habitación, por su libertad.
Sin embargo, el Papa Francisco no hizo un revisionismo histórico e independentista en una lógica de división, como cualquier partido o ideología. Por el contrario, el mandato de Francisco ha sido ‘espiritual’ y ‘esperanzador’. “Y qué lindo sería que todos puedan admirar cómo nos cuidamos unos a otros. Cómo mutuamente nos damos aliento y cómo nos acompañamos”.
El grito de la Independencia de Jesús es el susurro en la última Cena
“Nuestro grito, en este lugar – prosiguió - que recuerda aquel primero de libertad, actualiza el de San Pablo: «¡Ay de mí si no evangelizo!» (1 Co 9,16). Es tan urgente y apremiante como el de aquellos deseos de independencia”. Tiene una similar fascinación, el mismo fuego que atrae. Hermanos tengan los sentimientos de Jesús: ¡Sean un testimonio de comunión fraterna que se vuelve resplandeciente!”.
Independencia de Jesús es el amor y el donarse a los demás
En su discurso evocó tácitamente la independencia a España, como un recuerdo histórico del lugar elegido para la ceremonia. Una historia ocurrida el 24 de mayo de 1822 en la batalla de Pichincha en Quito, lugar simbólico de la emancipación ecuatoriana guiada por Antonio José de Sucre.
Pero, el Papa ha ido más allá para que los pobres, los necesitados, los abandonados por el Estado, las instituciones o la Sociedad en general, recuerden que nunca han perdido su dignidad porque Jesús los ha consagrado "con su sangre".
La evangelización no es proselitismo
“El proselitismo es una caricatura de la evangelización
Sin embargo, el Papa Francisco no hizo un revisionismo histórico e independentista en una lógica de división, como cualquier partido o ideología. Por el contrario, el mandato de Francisco ha sido ‘espiritual’ y ‘esperanzador’. “Y qué lindo sería que todos puedan admirar cómo nos cuidamos unos a otros. Cómo mutuamente nos damos aliento y cómo nos acompañamos”.
El grito de la Independencia de Jesús es el susurro en la última Cena
“Nuestro grito, en este lugar – prosiguió - que recuerda aquel primero de libertad, actualiza el de San Pablo: «¡Ay de mí si no evangelizo!» (1 Co 9,16). Es tan urgente y apremiante como el de aquellos deseos de independencia”. Tiene una similar fascinación, el mismo fuego que atrae. Hermanos tengan los sentimientos de Jesús: ¡Sean un testimonio de comunión fraterna que se vuelve resplandeciente!”.
Independencia de Jesús es el amor y el donarse a los demás
En su discurso evocó tácitamente la independencia a España, como un recuerdo histórico del lugar elegido para la ceremonia. Una historia ocurrida el 24 de mayo de 1822 en la batalla de Pichincha en Quito, lugar simbólico de la emancipación ecuatoriana guiada por Antonio José de Sucre.
Pero, el Papa ha ido más allá para que los pobres, los necesitados, los abandonados por el Estado, las instituciones o la Sociedad en general, recuerden que nunca han perdido su dignidad porque Jesús los ha consagrado "con su sangre".
La evangelización no es proselitismo
“El proselitismo es una caricatura de la evangelización
La evangelización no
consiste en hacer proselitismo, sino en atraer con nuestro testimonio a los
alejados, en acercarse humildemente a aquellos que se sienten lejos de Dios y
de la Iglesia, a los que son temerosos o a los indiferentes para decirles: «El
Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y
amor»”, solicitó.
La revolución sin personalismos del Evangelio
En este sentido, insistió en que la Evangelización “puede ser vehículo de unidad de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utopías. Claro que sí; eso creemos y eso gritamos”.
Por ello, indicó que “quisiera que hoy los dos gritos concorden bajo el hermoso desafío de la evangelización”.
El Papa admitió que “sería superficial pensar que la división y el odio afectan sólo a las tensiones entre los países o los grupos sociales. En realidad, son manifestación de ese «difuso individualismo» que nos separa y nos enfrenta”.
En este sentido, recordó que “a aquel grito de libertad prorrumpido hace poco más de 200 años no le falto convicción ni fuerza, pero la historia nos cuenta que sólo fue contundente cuando dejó de lado los personalismos”.
Cabe recordar que Quito, después de la Independencia, se convirtió en el centro político de la “Gran Colombia”. Luego de divisiones entre Colombia, Venezuela y Quito, así nació la “Republica de Ecuador”.
En el parque Bicentenario, miles de personas esperaban al Papa y muchas de ellas pernoctaron en el lugar pese al intenso frío de la noche, acompañada de lluvia incluidas personas de Perú y Colombia.
La revolución sin personalismos del Evangelio
En este sentido, insistió en que la Evangelización “puede ser vehículo de unidad de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utopías. Claro que sí; eso creemos y eso gritamos”.
Por ello, indicó que “quisiera que hoy los dos gritos concorden bajo el hermoso desafío de la evangelización”.
El Papa admitió que “sería superficial pensar que la división y el odio afectan sólo a las tensiones entre los países o los grupos sociales. En realidad, son manifestación de ese «difuso individualismo» que nos separa y nos enfrenta”.
En este sentido, recordó que “a aquel grito de libertad prorrumpido hace poco más de 200 años no le falto convicción ni fuerza, pero la historia nos cuenta que sólo fue contundente cuando dejó de lado los personalismos”.
Cabe recordar que Quito, después de la Independencia, se convirtió en el centro político de la “Gran Colombia”. Luego de divisiones entre Colombia, Venezuela y Quito, así nació la “Republica de Ecuador”.
En el parque Bicentenario, miles de personas esperaban al Papa y muchas de ellas pernoctaron en el lugar pese al intenso frío de la noche, acompañada de lluvia incluidas personas de Perú y Colombia.
Lugar símbolo de la
libertad del país
El parque del Bicentenario fue inaugurado el 27 de abril 2013 en el viejo
predio del aeropuerto de Quito, con 125 hectáreas de verde. El Parque
también ha sido bautizado como el “Pulmón” de Quito, y cuenta con un centro de
congresos para eventos y festivales musicales y deportivos al abierto. El
Pontífice después de la multitudinaria misa se ha trasladado a la Nunciatura
apostólica
Fuente: Aleteia
