Zhang YueChun, una mujer china madre de
cinco hijos, todos ellos religiosos de la Orden de los Agustinos
Recoletos, ingresó el pasado mes de mayo en el Monasterio de
clausura de las Agustinas Recoletas de Vitigudino (Salamanca)
completando, según apunta la Orden, "el círculo admirable de toda una familia
llamada por Dios a la vida religiosa".
En la madrugada del 13 de mayo,
después de 24 horas de viaje desde la ciudad china de Shangqiu
(Henan), llegaba al aeropuerto de Madrid Zhang YueChun, de 56 años.
Viajaba en compañía de José Yan Tao, agustino recoleto residente en
Shangqiu y delegado al Capítulo Provincial de San Nicolás de Tolentino en
representación de los religiosos de China.
Este viaje sería algo habitual
si no fuese porque esta ciudadana china viajaba a España para ingresar
en un monasterio de clausura, concretamente, en la comunidad de
agustinas recoletas de Vitigudino (Salamanca).
Cuatro hijas y un hijo
agustinos
En el Aeropuerto Adolfo Suárez la esperaba SunShen,
su hija, que es misionera agustina recoleta en España.
En China
tiene otras tres hijas más jóvenes que también son religiosas de la
misma congregación: Sun Yuan Yi, Sun ChengZi y Sun Li Jin, de 28, 26 y 23
años.
Su hijo más joven, un chico de 20 años, Sun Guang Le,
también ha sentido la vocación religiosa y se está formando para ser agustino
recoleto.
Una
familia de conversión reciente
Según destaca la Orden, lo que resulta
más sorprendente de la historia es que ninguno de ellos era católico
hasta hace pocos años.
Formaban una familia normal procedente de
la ciudad de Cangzhou (Hebei), aunque residían en Shangqiú y, a raíz de
una grave enfermedad, Zhang YueChun tuvo una experiencia espiritual muy
intensa e influida por una hermana que sí era católica comenzó a ir a
la iglesia.
"Y su recorrido concluyó, como en los Hechos de los
Apóstoles, con el bautismo de toda la familia", cuenta la Orden de los Agustinos
Recoletos.
Las cinco mujeres se bautizaron el 1 de julio de 2007,
tomando los nombres de María, la madre; y María del Sagrado Corazón, María
Faustina, Trinidad María Nieves y Teresa de Jesús. El padre y el hijo se
bautizaron en la Navidad de ese mismo año.
Al poco tiempo, las
hijas encaminaron sus pasos hacia la vida religiosa y pidieron ser admitidas
entre las misioneras agustinas recoletas, en la misma casa madre de
Shangqiú, la ciudad donde vivían y en la que la orden había comenzado su
andadura en 1931.
Por su parte, Zhang YueChun se entregó al apostolado,
sobre todo, al quedar viuda en el año 2008.
Con una carcajada, la hija
mayor de Zhang YueChun confiesa a la Orden que ella ya intuía desde hace
tres años que su madre sería un día monja de clausura.
En Salamanca sin saber
español
Ahora, Zhang YueChun -o María, que es el nombre que ha
adoptado-, ya está realizando una primera experiencia de formación en el
convento de las Agustinas Recoletas de Vitigudino donde viven 14
religiosas que están "muy contentas" con su llegada.
La madre
superiora, María Dolores Rodríguez, explica a Europa Press que Zhang YueChun
es "muy simpática, alegre y dispuesta" y aunque aún no sabe hablar
español, "ya pronuncia los nombres de todas" sus hermanas del
Convento.
Va aprendiendo "poco a poco" gracias a las religiosas y a un
traductor electrónico.
"Es una gracia de Dios grande", asegura la
superiora que destaca el "compromiso" de los cristianos de China.
Los agustinos recoletos en
China
La historia de la misión de los agustinos recoletos en China se
desarrolla, sobre todo, en Kweiteh, hoy llamada Shangqiu, en la China central,
al sur de Pekín. El primer superior de Kweiteh fue Francisco Javier Ochoa que
llegó junto a los primeros misioneros en 1924, según explica Obras Misionales
Pontificias (OMP).
Comenzaron el aprendizaje del chino y se establecieron
dentro de la muralla interior de Kweiteh donde inauguraron la Santa Infancia -la
actual Obra Pontificia de la Infancia Misionera- para recoger niñas
abandonadas en un hogar. En 1929, Pío XI erige la prefectura apostólica
de Kweiteh y nombra a Ochoa prefecto apostólico siendo consagrado
obispo.
A continuación, se funda el seminario y la casa de las religiosas
agustinas recoletas y florecen las vocaciones pero, tras medio siglo XX de
guerras civiles e invasiones que sufrió la misión como el resto de China,
el gobierno comunista, en 1951, expulsó a los misioneros españoles,
incluido el obispo.
Nueve religiosos agustinos recoletos chinos
se quedaron tras el cierre de las fronteras de la República Popular China. Aún
así, según cuentan los propios agustinos recoletos, como cada cristiano se
convirtió en un misionero, hubo entre 6.000 y 7.000 nuevas conversiones al
catolicismo.
Treinta años después, en 1980, el vicario de los Agustinos
Recoletos en Filipinas recibió una misiva desde la República Popular de Nicolás
Shi, uno de los recoletos supervivientes y en 1987 los edificios de la
antigua misión fueron restituidos a la Iglesia Católica y poco a poco,
la misión vivió "su segunda primavera", ahora con el nombre de Shangqiu.
Fuente: ReL
