Poner en el centro a la persona y no a los partidos políticos o a los grupos de poder es el resumen de la doctrina social cristiana en materia política
Una de las críticas más frecuentes que enfrentó durante su vida como obispo
auxiliar y como arzobispo de San Salvador el beato Óscar Arnulfo Romero, sobre
todo por parte de los grupos de extrema derecha, fue su intromisión constante en
"asuntos de política".
En El Salvador, como en muchos otros
países de América Latina, los partidos políticos se han adueñado, literalmente,
del poder y a la Iglesia católica la han querido condenar -el caso de México es
paradigmático- a la sacristía y a los católicos, al culto en
privado.
En el número 30810 del salvadoreño Diario de Oriente, correspondiente al martes 6 de junio de 1972, monseñor Óscar A. Romero, entonces obispo auxiliar de San Salvador, escribió el artículo que llevó por nombre "¿Por qué la Iglesia habla de política?", justamente en los tiempos del postconcilio.
"Recientemente -escribió el beato- Su Santidad Pablo VI
bosquejó una interesante síntesis del pensamiento de Iglesia en materia
política. Esta circunstancia nos ofrece la oportunidad de iluminar una vez más
nuestro ambiente, tan cargado de política, con la luz inconfundible de
la enseñanza católica, que nuestros políticos no deben desconocer, al menos como
una opinión que les interesa".
El beato Romero Galdámez
recordaba que el Papa Pablo VI, también camino a los altares, afirmaba que ni él
ni la Iglesia se encontraban afiliados a partido político alguno, pero que era
su deber moral poner en la palestra una serie de criterios que
favorezcan el bien común y el pleno desarrollo tanto de las personas como de los
pueblos y de formar un sentido de responsabilidad en todos los
estamentos de la sociedad.
"Democracia difícil, llamó el Papa a
este conjunto de exigencias morales, que pesan sobre la conciencia, de un
político verdadero. Para éste, no puede haber otra meta que una justicia
social efectiva para todas las clases. El poder público -si quiere ser eficaz y
merecer el respeto de todos- tiene que ser un servicio desinteresado y honesto a
todos los compatriotas", apuntó el beato Romero..
La
política y el hombre integral
En su artículo de junio de 1972,
el entonces obispo auxiliar de San Salvador adelantaba algo que sería esencial
en su prédica como arzobispo (a partir de 1977) y que le llevaría a la muerte
por odio a la fe: que, para la Iglesia en la política solo existe un
criterio: el hombre, hecho a imagen de Dios, redimido y dotado de una vocación
completa, que comprende cuerpo y espíritu, tiempo y
eternidad.
"Para la Iglesia, solo será auténtic, la política
que tenga en cuenta los valores que implica esta realidad humana", escribió en
el Diario de Oriente el recientemente nombrado beato por el Papa
Francisco a través del cardenal Angelo Amato.
Poner en el centro
a la persona y no a los partidos políticos o a los grupos de poder es el resumen
de la doctrina social cristiana en materia política, tal cual la
concebía Pablo VI y como la pudo concebir, para el beato Romero, el año y medio
que le tocó en vida el pontificado de san Juan Pablo II.
Y poner a la
persona en el centro hace una democracia difícil, es verdad, "pero será la única
que puede garantizar un sólido bien común", terminaba diciendo monseñor Óscar
Arnulfo Romero aquel 6 de junio de 1972.
Fuente: Aleteia
Conmovedor himno a Monseñor Óscar Romero
Con motivo de
la beatificación de monseñor Óscar Romero, la Televisión Católica de El Salvador
ha producido un himno en su honor, interpretado por el Coro para la
Ceremonia de Beatificación. El video además
muestra imágenes y la voz del próximo beato de la
Iglesia. La canción se entonará el 23 de mayo en plena
beatificación.