El portavoz y Secretario General de la Conferencia Episcopal
Española, José María Gil Tamayo, ha concedido en el día de ayer una entrevista
al programa El Cascabel de 13 TV.. «Nos hemos olvidado del sentido ético, como
si la solución estuviera en correctores técnicos. Se ha olvidado a las
personas», ha asegurado el sacerdote, al valorar el documento «Iglesia,
servidora de los pobres».
El P. Gil Tamayo ha lamentado que «la avaricia y la codicia, se ha olvidado el
bien común, se ha primado el enriquecimiento personal. Lo que faltan
son principios morales y éticos. Cuando la vida pública se convierte en
tecnocracia, se olvidan los principios y se atiende a los rendimientos». Por
eso, ha resaltado, «es necesario recuperar el sentido ético, los
valores».
El secretario de la CEE ha apuntado en ese sentido «esto ha pasado en la vida
política y económica, los partidos dejan de lado los principios y se
convierten en instituciones que se mueven por intereses
electoralistas». Gil Tamayo ha pedido, por ello, «recuperar el sentido del bien
común para sacar este partido adelante».
El portavoz de la Conferencia Episcopal explicó cuál es el papel que le toca
jugar a la Iglesia. «La Iglesia tiene que ayudar a que se abra un
diálogo social para sacar adelante este país» y sobre los responsables
de esta situación ha concluido «hay que buscar las causas y no los
culpables».
Sobre las propuestas de algunas formaciones de cambiar el funcionamiento de
instituciones como Caritas, Gil Tamayo se ha mostrado contundente: «Tengo gran
confianza en el sentido común, hemos tenido experiencias de salvadores que nos
ha querido proteger de nuestras propias responsabilidades», y ha añadido
«de los fanatismos y totalitarismos ya estamos vacunados. A los pobres
hay que servirles, no utilizarles».
«El Papa nos ha puesto las pilas»
Sobre las enseñanzas del Papa Francisco, Gil Tamayo ha señalado «el Papa nos
ha puesto las pilas. Él no hace marketing. Conoce las desigualdades y la pobreza
de primera mano. Por eso la Iglesia mira hacia él. Porque conoce bien el
sufrimiento de la gente». El sacerdote ha recordado que el Papa ha
impuesto «a revolución de la ternura» y se ha mostrado muy preocupado
sobre cuestiones como la inmigración, tras las últimas tragedias en el
Mediterráneo.
En ese sentido, el portavoz episcopal destacaba que «el inmigrante no
es un delincuente. Tenemos que ver más allá saber de dónde viene y por qué
viene. Buscan salvar su vida y esto es un derecho humano y de
supervivencia».
Gil Tamayo ha afirmado con rotundidad que es necesario luchar contra
las mafias y hacer políticas de fronteras más generosas, pensar en
clave de humanidad, ayudar a los países de origen y preocuparse por lo que
sucede una vez que cruzan la frontera: «No es un problema sólo de España,
concierne a toda Europa. Europa no solo tiene que ser la de los mercados, tiene
que ser la de la solidaridad», ha concluido.
Fuente: 13TV/InfoCatólica
