El Presidente de la CEE ha recordado que la gran enseñanza de la Santa, de la que están llamados a aprender también los obispos, es la centralidad de la oración, entendida como escuela de humildad, de misericordia y de acción evangelizadora
Con motivo del V
centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, los obispos españoles han
peregrinado hasta Ávila en el marco de la Asamblea Plenaria que han celebrado
esta semana en Madrid.
En la cuna de la primera mujer doctora de la Iglesia han
celebrado la Eucaristía, que ha estado presidida por el cardenal Blázquez.
Durante la homilía, el Presidente de la Conferencia Episcopal ha pedido a los
obispos «centrarse en Dios» para huir de la mediocridad y recuperar el celo
evangelizador.
«La figura de santa
Teresa es poliédrica, ya que desde muchos lados puede ser admirada; pero el
centro de su vida y misión es la oración cristiana. Su vocación fue la oración
y su misión consistió en enseñar, escribir, fundar, recorrer caminos,
testificar lo que la oración significa en el seguimiento de Jesús. La oración se
sitúa en el dinamismo de seguimiento del Señor».
Así se lo ha recordado a los
obispos españoles el cardenal Ricardo Blázquez, Presidente de la Conferencia
Episcopal y arzobispo de Valladolid, durante la Eucaristía que el episcopado
español en pleno ha celebrado esta mañana en el convento de la Santa, en Ávila.
Una Eucaristía que suponía el momento central de la peregrinación que los
obispos españoles están realizando hoy a la ciudad castellana, dentro del marco
de su Asamblea Plenaria, y que se está llevando a cabo con motivo del V
centenario del nacimiento de la primera mujer doctora de la Iglesia.
Después de que el Papa
Francisco confirmase que no viajaría a Ávila en el contexto del V centenario,
los obispos españoles han querido realzar la importancia del Año Jubilar
Teresiano con este viaje, que no interrumpe sus trabajos, sino que los
complementa. De hecho, como ha explicado en su homilía el cardenal Blázquez,
abulense de cuna y gran conocedor y devoto de la Santa, «las celebraciones del
V Centenario son una ocasión para que su memoria, que pervive en la Iglesia y
en la humanidad, se reanime, se enardezca y se convierta en gratitud y en docilidad
a su insigne magisterio».
Cansancio y mediocridad pastoral
El Presidente de la CEE
ha recordado que la gran enseñanza de la Santa, de la que están llamados a
aprender también los obispos, es la centralidad de la oración, entendida como
escuela de humildad, de misericordia y de acción evangelizadora. «En sus
escritos, la Santa no sólo cuenta y enseña, sino también oímos su oración, nos
impacta su testimonio y nos alienta en el camino de Dios. Con su pluma comunica
tantas cosas y se comunica personalmente», ha señalado el cardenal.
Gracias a esta
centralidad de la oración, santa Teresa supo mantenerse activa y alegre, pues
«la vida desganada, cansina, desmotivada, mediocre, sin pasión por Dios y por
el Evangelio deja el corazón triste y vacío. Ir tirando, matar el tiempo, es
desperdiciar la fuerza de la vida, produce pena y compasión», ha explicado el
arzobispo de Valladolid, antes de reconocer que «a veces, nuestros cansancios
proceden, no de los trabajos, sino de las inapetencias».
Ante las posibles
actitudes de mediocridad pastoral, el Presidente de la CEE ha recurrido al
ejemplo de santa Teresa para recordar que «en las páginas escritas por Teresa,
el amor a Jesucristo, la pasión por la verdad, el celo por cumplir la misión
recibida, la radicación en la humildad son conmovedoras. En ella nada es
mortecino ni apagado. Si no tomamos la vida en su peso y en su desafío, no
hallaremos la felicidad; no tendremos realmente vigor y esperanza para vivir,
para trabajar, para sufrir, para morir. Es penoso arrastrar la carga diaria sin
una fuente interior que refresque, purifique, ilumine, fortalezca y haga
fecunda la vida. Teresa pudo enseñarnos el deseo apasionado del encuentro con
el Señor porque experimentó el vacío de su pérdida. El abismo del vacío se mide
a la luz de la plenitud y viceversa. A nuestra generación, nos dice Teresa que
el malestar de nuestra cultura tiene que ver con el desconocimiento de Dios»
Misericordia, justicia y acción
Asimismo, el cardenal ha
señalado que la Santa muestra el mismo rostro de un Dios misericordioso y justo
que la Iglesia está llamada a dar a conocer a los hombres, especialmente en el
contexto de las pobrezas de la familia: «De cara a la Asamblea próxima del
Sínodo de los Obispos –ha señalado el cardenal, que estará presente en el
Sínodo–, no planteemos la relación entre la justicia y la misericordia como dos
realidades abstractas, sino contemplemos cómo en Jesús actúan la justicia y la
misericordia del Padre Dios».
Esta centralidad de la
oración que enseña Teresa debe ir acompañada, según le ha dicho a los obispos
el Presidente de la CEE, de un compromiso evangelizador: «Oración y actividad
evangelizadora se alimentan mutuamente en el corazón de la Iglesia». Ése es el
motivo por el cual «el Papa Francisco ha convocado a la Iglesia a una etapa
nueva de evangelización partiendo del encuentro con Jesucristo, que derrama
gozo en la vida y el corazón de sus fieles y los envía bajo el signo de la
alegría a evangelizar, a llevar buenas noticias con la palabra, las obras y la
vida a todas las periferias del mundo». Y como «justamente en esta onda emitía
también santa Teresa», el cardenal Blázquez ha querido concluir señalando a los
obispos españoles (que en Ávila van a continuar los trabajos de la Asamblea
Plenaria), que «la oración, que cultiva el encuentro con el Señor, debe
traducirse en el dinamismo apostólico para llevar a todos la noticia de que
Dios nos quiere y de que lejos de Dios nos desviamos y vagamos sin sentido».
Fuente: José Antonio Méndez/Alfa y Omega