El
Dr. Moran explica cómo funciona la Oficina Médica

De
ellas, 69
han sido reconocidas por la Iglesia como intervenciones milagrosas de
Dios.
Las
7 primeras se constataron oficialmente en 1862.Las
tres últimas -por el momento- sucedieron en el siglo XX pero han sido
reconocidas en el siglo XXI, por médicos del siglo XXI, con datos del
s.XXI.
A
veces se dejan pasar décadas desde la curación hasta el reconocimiento para que
quede claro que se trata de una curación duradera.
El
otorrinolaringólogo Michael Moran, natural de Belfast (Irlanda del Norte) es
un experto
en cáncer y uno de los 40 médicos de la oficina de Lourdes (el Bureau
des Constatations Médicales) y en 2014
explicaba a la BBC cómo funciona este organismo científico,
del que entró a formar parte en 2013. Antesera
uno de tantos médicos que acompañaba ocasionalmente
peregrinacionesde
enfermos.
“Los
miembros de la comisión médica tienen que dejar a un lado sus creencias, estén o
no a favor de Lourdes como centro de peregrinación. Esto es un grupo de
profesionales quereúne
la mejor evidencia médica y puede pedir aún más para
sustanciar lo que la persona afirma”, añade el doctor Moran.
La
comisión se reúne cada año. Buena parte del trabajo es simplemente repasar que
algunas curaciones inexplicables perduren.
Los 69
casos decretados por la Iglesia como milagrosos, intervenciones
de Dios a través de la intercesión de la Virgen, “son aquellos
de los que tenemos absoluta evidencia médica cierta, y por los que podemos
responder”,
señala el médico norirlandés.
Un
mejoría repentina, radical
Una
característica peculiar que el médico señala es que la curación suele ser
repentina, “quede
repente sientes que algo pasa;
en el caso de aprobación más reciente [el de Danila Castelli, la curación fue en
1989, véase abajo] ella lo
sintió mientras se bañaba en Lourdes”,
detalla Moran.
“Otro
ejemplo clásico es el de un caballero de Italia [el soldado de los Cuerpos
Alpinos Vittorio Micheli, en 1962, cuando tenía 22 años] que tenía un tumor en
la pelvis y aunquepuedes
ver la destrucción del hueso pélvico en los rayos-x, el hueso volvió a
crecer, tanto
en la pelvis como en el fémur, de una forma anatómicamente correcta que es muy
difícil explicar”, explica Moran la televisión británica.
Sanación
interior y serenidad
Pero
como médico, más allá de lo científicamente inexplicable, Moran aprecia la
capacidad de sanación interior y serenidad que Lourdes aporta a una multitud de
enfermos. “Muchas
personas con enfermedades terminales vienen aquí de vacaciones,
y hay mucho en Lourdes que obtienen espiritualmente, ellos y sus cuidadores”,
afirma.
“Yo
ciertamente he visto a la gente recibir mucho alivio espiritual en
Lourdes. Yo
mismo he tenido una experiencia abrumadora que no puedes describir realmente,
porque es un
lugar tan lleno de paz, un lugar donde se pone primero a los
enfermos,
y uno piensa que si los hospitales de Belfast y el resto del mundo fueran así
siempre, el mundo sería un lugar mejor”, concluye el
otorrinolaringólogo.
Los
3 casos reconocidos en el s.XXI por la Iglesia
Anna
Santaniello, de Salerno (Italia) sufría desde su infancia una malformación
cardiaca, declarada incurable por los médicos. Al cumplir los cuarenta años, su
estado de salud empeoró gravemente y, a pesar del parecer contrario de los
médicos y de su familia, decidió viajar a Lourdes. Esta malformación le impedía
caminar y hablar claramente. Asimismo, le causaba cianosis en la cara y edemas
en las extremidades inferiores.
Según
dijo al diario de «La Città» de Salerno, «ya
casi no lograba respirar y le dije a mi hermano que mi último deseo era ir a
Lourdes»,
a donde llegó «viva aunque en camilla».
Las
religiosas la introdujeron en la piscina. Ella lo cuenta así: «el
agua estaba helada, pero sentí inmediatamente algo que hervía en el pecho, como
si me hubieran restituido la vida.
Después de pocos segundos, me levanté con mis propias fuerzas ycomencé
a caminar, rechazando la ayuda de los camilleros, que me miraban con
incredulidad».
Al regresar a casa, pidió consulta a un ilustre cardiólogo de aquella época,
quien «me dijo que no tenía nada, que estaba sanísima y que no podía explicarse
todo los certificados y exámenes hechos precedentemente».
Anna
Santaniello ha vuelto en otras ocasiones a Lourdes para ofrecer su servicio como
voluntaria en la ayuda a los enfermos. El milagro fue reconocido por la Iglesia
en 2005, cuando ella ya tenía 90 años.
-La
hermana Luigina: parálisis y dolor; milagro reconocido en 2012
Sor
Luigina Traverso es una religiosa salesiana italiana. En julio de 1965 participó
en el «peregrinaje Oftal de Tortona gravemente enferma de “ciática paralizante
en meningocele”». Estaba
en una camilla, hacía mucho tiempo que no caminaba y
se había operado muchas veces sin obtener resultados. «Poco antes de partir
había ido a hacer un chequeo médico que reveló: “Paciente en condiciones
generales de sufrimiento, pálida, hipotensa: cicatriz quirúrgica fresca y
seca... rigidez y contracción del tracto lumbosacral de la columna. Movilidad
del pie reducida por parálisis de los músculos tibiales anteriores...
Hipoeficiencia del sural y del tibial posterior..». [El boletín de las
peregrinaciones de Oftal es detallado].
Sor
Luigina se
sumergió en las piscinas del
santuario. Después, el 23 de julio, durante
la procesión eucarística, cuando pasó el celebrante con la hostia consagrada, la
religiosa sintió un «fuerte calor en
su cuerpo y el deseo de levantarse». Notó que sorprendentemente volvía a mover
el pie y que desaparecía el dolor. En su habitación, se reunió ante el doctor
Danillo Cebrelli y el delegado obispal monseñor Lorenzo Ferrarazzo. Ferrarazzo
le dijo: «Sor
Luigina, si quiere recibir la bendición, levántese y vengaa
arrodillarse para rezar». ¡Y la que estaba paralítica lo hizo!
De
vuelta a casa, cuatro días después, el profesor Claudio Rinaldi confirmó:
«Buenas condiciones generales […] Articulaciones inferiores completamente
móviles con fuerza igual y simetría […] Sensibilidad normal».
-Danila
Castelli: hipertensión con riesgo de muerte; milagro reconocido en
2013
En
1981, Danila Castelli, italiana de Bereguardo, estaba casada con un ginecólogo,
tenía 35
años y cuatro hijos. Se le diagnosticó un cáncer extraordinariamente
virulento que
le producía tumores en cualquier parte del cuerpo. Sufrió ocho operaciones y
vivía empastillada para soportar los dolores. Sufría mucho por su familia,
temiendo que moriría y los dejaría solos. Su fe creció y se hizo muy madura esos
años.
Pero
tras formular su oración, de inmediato se
sintió tan aliviada que el dolor desapareció. Y
toda la enfermedad.
Pasados
24 años de salud -y con Danila siendo una asidua voluntaria ayudando enfermos en
Lourdes- la Iglesia reconoció el milagro.
(Publicado
originariamente en el portal mariano www.carifilii.es)
Fuente: ReL