Le regalaron una pequeña imagen de la Virgen realizada con escombros causados por el tifón Haiyán/Yolanda en la catedral
El viaje
del Papa Francisco a Filipinas ha generado escenas impresionantes, como la
multitud de 5 o 6 millones de personas en la misa final, y también declaraciones
llamativas en el avión y en los distintos encuentros.
Quizá por eso, la
presencia de la Virgen María, siempre activa pero a menudo discreta, puede haber
pasado desapercibida, pero un repaso atento la encuentra en muchos detalles.
Revelamos 8 de ellos.
1. Los anuncios
La
agencia alemana Deutsche Welle lo avisó, un poco escandalizada, en su nota
previa a la llegada del Papa Francisco a Filipinas: “Encuentras símbolos
religiosos por todas partes en el país, imágenes de la Virgen María en
autobuses y anuncios donde se lee ‘Jesús salva’ y ‘Dios es vida’ en
neones parpadeantes junto a las carreteras”.
2. El regalo del
presidente
La imagen que el presidente regaló al Papa está
tallada en la madera de una acacia de cien años que estuvo mucho tiempo
en el jardín del palacio presidencial pero que fue derribada
por el tifón Glenda el pasado mes de julio. El escultor Fred Baldemor
la trabajó durante varios meses. El Papa ha declarado que encontrarse con las
víctimas de desastres naturales es el motivo central de su visita, por lo que el
regalo tenía un simbolismo adecuado.
3. La anciana con
cáncer
4. El hombre con
parálisis cerebral
5. Una catedral
mariana
La primera misa en suelo filipino tuvo lugar en la 8
veces reconstruida catedral de Manila (levantada por los españoles en
1581) que está dedicada a la Inmaculada
Concepción.
6. Una imagen popularizada para
siempre
La misa en Tacloban con los damnificados por los tifones contó
con una gran escultura (2,1 metros) de la Virgen María con el
Niño, obra de Willy Layug, escultor con importantes premios nacionales.
La lluvia y el viento durante la misa dañaron algo la imagen que ahora
se está reparando. El Papa señaló a esta imagen muchas veces durante su
homilía, proponiendo a los fieles el consuelo de María, como Madre. El Papa tocó
la imagen con devoción y la foto de la escena ha circulado por las redes
sociales acompañada de oraciones. La gente la llama "Nuestra Señora de Palo"
(Palo es una ciudad cercana). Los fieles de la región de las Visayas
quieren que, una vez reparada, pueda ser objeto de la veneración
popular, quizá con su propio santuario o capilla.
7. El fruto de la
destrucción
Después de la misa de Tacloban, con los afectados por los
tifones, el Papa acudió a la ciudad de Palo y habló con seminaristas y
sacerdotes en la catedral local, dañada por estos desastres naturales.
Allí le regalaron una pequeña imagen de la Virgen realizada con
escombros causados por el tifón Haiyán/Yolanda en la catedral.
8. María, Madre
que consuela
Francisco, emocionado por el sufrimiento del pueblo de
Tacloban y las Visayas ante las inclemencias naturales, predicó sobre el
amor y consuelo que da María, mientras que los otros días del viaje
trató de otros temas (por ejemplo, de la devoción al Santo Niño). Estas son las
palabras principales de Francisco sobre la Virgen:
»Miremos a Cristo, Él
es el Señor y Él nos comprende porque pasó por todas las pruebas que nos
sobrevienen a nosotros.
»Y junto a Él en la cruz estaba la
madre. Nosotros somos como ese chico que está ahí abajo, que en los
momentos de dolor, de pena; en los momentos en que no entendemos nada, en los
momentos en que queremos revelarnos, solamente nos viene estirar la mano y
agarrarnos de su pollera [falda] y decirle: “¡Mamá!”. Como un chico que
cuando tiene miedo dice: “¡Mamá!”. Es quizás la única palabra que puede
expresar lo que sentimos en los momentos oscuros: ¡madre!,
¡mamá!.
»Hagamos juntos un momento de silencio, miremos al Señor, Él
puede comprendernos porque pasó por todas estas cosas. Y miremos a nuestra Madre
y como el chico que está abajo agarrémonos de la pollera y con el corazón
digámosle “Madre”. En silencio hagamos esta oración, cada uno dígale lo
que siente…
»No estamos solos, tenemos una madre,
tenemos a Jesús nuestro hermano mayor. No estamos solos. Y también
tenemos muchos hermanos que, en el momento de catástrofe, vinieron a ayudarnos.
Y también nosotros nos sentimos más hermanos ayudándonos, que nos hemos ayudado
unos a otros.
»Esto es lo único que me sale decirles. Perdónenme
si no tengo otras palabras. Pero tengan la seguridad de que Jesús no
defrauda; tengan la seguridad que el amor y la ternura de nuestra madre
no defrauda. Y agarrados a ella como hijos y con la fuerza que nos da
Jesús nuestro hermano mayor sigamos adelante. Y como hermanos
caminemos.
Fuente: ReL
