Un Sínodo de
más de 'remedios', que un Sínodo de 'modelos'
El matrimonio y la familia son los puntos de sutura más delicados entre la
Iglesia y la sociedad civil. Cuando en una vertiente soplan vientos de
fronda, en la otra repercute también la tempestad. Por eso el Sínodo
Extraordinario de la Familia que acaba de concluir ha sido más un Sínodo de
“remedios”, que un Sínodo de “modelos”. Aquí se han estudiado principalmente
los “desafíos” para el matrimonio cristiano. Dentro de un año , en el Sínodo
ordinario, se analizarán más detenidamente los paradigmas.
Zonas en alerta
Probablemente ninguna Asamblea eclesiástica -si se exceptúa el Concilio
Vaticano II- ha sido seguida con tanta expectación por los media de todo el
mundo. Un estudio de hace unos días muestra que, de septiembre de 2013 a
septiembre de 2014 , solo en menciones realizadas en lengua inglesa, se han
generado en la web más de 1.162.143 noticias y conversaciones. Los resultados
evidencian que América (53 por ciento) es la zona donde más se ha hablado del
Sínodo, seguido de Europa (21 por ciento), Asia (10 por siento) y África (4 por
ciento).
Repárese que las zonas más “alertas” son precisamente aquellas en que el
deterioro del matrimonio y la familia es mayor. En Estados Unidos, por
ejemplo, la cantidad de madres solas pasó de 3 millones en 1970 a 10 millones
en 2000. En 2000 había 65 millones de niños en familia monoparentales frente a
250 mil en 1960. Tiene razón el Sínodo cuando apunta a la pobreza --física o
moral-- como una de las causas que más inciden en esa situación. Sin olvidar la
tragedia que supone en Europa la rotura de un matrimonio cada treinta
segundos.
¿Inventar en materia de matrimonio y familia?
Desde luego, el Sínodo no ha pretendido inventar en materia de matrimonio y
familia. A diferencia de algunos ingenuos que parecen creer que sesenta
generaciones han vivido en la noche de la ignorancia hasta que el sol salió
después de que ellos hablaran, esta Asamblea simplemente ha localizado y
enunciado los problemas que la evolución social va planteando a la familia
cristianas (los desafíos), dejando sobre la mesa algunas sugerencias que serán
o no aceptadas por el órgano con capacidad decisoria. Es decir, el Sínodo
Ordinario recién convocado para octubre de 2015, cuyas propuestas habrá de ser
confirmadas por el papa Francisco.
¿Y cuáles han sido esos problemas ? Ante todo el desafío de ofertar a un
mundo “anestesiado por la cultura del bienestar”, la visión cristiana del
matrimonio, la del “ amor conyugal, único e indisoluble”, como ha recalcado el
Mensaje Final del Sínodo, aprobado por una gran mayoría de 158 votos, y se ha
reflejado en el documento final (Relatio Synodi). Contemplarlo como algo vivo,
no como una reliquia histórica analizada con la frialdad de un anatomista
frente a un cadáver. Volver la mirada primero a la sustancia del matrimonio y
luego a sus accidentes. Después, ser consciente de sus erosiones, fruto de la
debilidad humana o de unas circunstancias que la aceleran.
La misericordia y la fragilidad afectiva
Por eso mismo, junto a la ratificación de la doctrina, el Sínodo ha
remarcado la necesidad de la misericordia ante la fragilidad afectiva que
produce crisis en cadena en las familias. En esta línea, la situación de los
católicos divorciados y vueltos a casar civilmente, las uniones de hecho, las
de personas del mismo sexo, atención de los hijos de esas parejas etc, ha
sido objeto de atención. En el documento final no todos estos puntos han sido
aprobados por 2/3, pero el Papa ha ordenado su publicación (con las votaciones
íntegras) como documentos de trabajo para el Sinodo de 2015. En todo caso, se
ha pedido una mirada compasiva que rechace el maltrato, la visión despectiva
o la indiferencia ante situaciones a veces nada fáciles. Se trata, como hizo
notar el papa Francisco, de “acompañar a la familia más que juzgarla”.
Fuente: Rafael Navarro-Valls,Catedrático de Derecho Canónico y académico/secretario
general de la Real de Jurisprudencia y Legislación de España./ZENIT
