50.000 MONAGUILLOS PEREGRINARÁN A ROMA Y CONOCERÁN AL PAPA

Pero la nota clave de la peregrinación, y que todos los chavales esperan con ansia, será la audiencia con el Papa Francisco

Del 4 al 8 de agosto, más de 50.000 monaguillos llegarán a Roma provenientes de Alemania, Austria y Suiza en la peregrinación que como cada año las diócesis de Alemania organizan durante la primera semana de agosto a la Ciudad Eterna.

Se trata de una forma de reforzar el potencial espiritual del importante grupo de la pastoral alemana que cuenta con más de 430.000 niños, adolescentes y jóvenes adultos comprometidos con el servicio al altar.

El programa para esta semana incluye funciones religiosas diocesanas, visitas guiadas sobre temas de historia, cultura y espiritualidad, y excursiones culturales y religiosas entre las que destaca la visita a Asís. Pero la nota clave de la peregrinación, y que todos los chavales esperan con ansia, será la audiencia con el Papa Francisco, que les recibirá en el Vaticano el próximo martes 5 de agosto.

SER MONAGUILLO

Ser monaguillo es hacer un servicio importante a la comunidad cristiana.
Ser monaguillo, desde luego, vale la pena.
NO ES CUALQUIER COSA



Ser monaguillo no es una cosa cualquiera. 

Nosotros, los cristianos, nos reunimos todos los domingos para celebrar la eucaristía, la misa, que es el momento principal de nuestra fe. Y el mo¬naguillo es aquel que ayuda a que la misa del domingo se celebre mejor, que todo esté a punto, que todos los asistentes puedan rezar y celebrar como es debido. 

Además de la misa del domingo, hay también otras celebraciones cristianas, como la
misa diaria, o los demás sacramentos, u otros momentos de reunión de la comunidad. El monaguillo, si se lo piden, ayuda también a estas celebraciones, para un mejor servicio a los que participan en ellas. 

Y están también, de un modo especial, los grandes días de fiesta: la Semana Santa y la Pascua, la Navidad, la fiesta mayor... En esos días, más que nunca, el monaguillo debe procurar con todo su esfuerzo y sus capacidades que las celebraciones tengan la solemnidad que les corresponde, y todo esté mejor preparado que nunca. 

Ser monaguillo no es una cosa cualquiera. 

Porque con su actuación, sirven y ayudan a toda la comunidad de los cristianos. Como también la ayudan los que realizan otras tareas o ministerios: los lectores, los responsables de los cantos, etc. Y lo hacen muy cerca de Jesús, muy cerca de la Palabra y de la Eucaristía que él nos dejó. Y así aprenden, día tras día, a ser más amigos de él, más cristianos. Ser monaguillo no es una cosa cualquiera. ¡Ser monaguillo es algo muy importante! 

Por ello, vale la pena que se prepares bien, que lo hagan lo mejor de que sean capaces, que quieran ser un buen modelo para todos los que les vean, que amen cada día más a Jesús y cada día más a toda la gente que tienen a su alrededor. 



Artículo originalmente publicado por VIS