“Es fundamental que la pastoral escolar y universitaria sepa responder a las aspiraciones de cada uno y recorrer juntos un camino humano y cristiano”
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El Papa se dirige a los participantes en el Congreso internacional sobre pastoral escolar y universitaria (VATICAN MEDIA) |
“¡Cuántos
estudiantes viven dificultades existenciales!”, observó León XIV durante la
audiencia a los participantes en el Congreso internacional sobre pastoral
escolar y universitaria, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la
Educación. “¡Qué importante es que las escuelas y universidades católicas sean,
ante todo, una ‘casa’, un lugar familiar donde se les espera!”, recalcó el
Pontífice
“Falsos
maestros y mensajes engañosos prometen responder rápidamente a las preguntas de
los jóvenes”, advirtió el Papa León XIV esta mañana durante la audiencia a los
participantes en el Congreso internacional sobre pastoral escolar y
universitaria, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, a
quienes felicitó por “la labor que realizan en las instituciones educativas y
académicas en favor del anuncio del Evangelio y la dignidad de la persona”.
“Es fundamental
que la pastoral escolar y universitaria sepa responder a las aspiraciones de
cada uno y recorrer juntos un camino humano y cristiano”, indicó el Papa, quien
les dijo que los destinatarios de su ministerio “se distinguen por el
entusiasmo, la generosidad y el espíritu de servicio tan propios de los
jóvenes”.
Las escuelas y
universidades católicas deben ser una “casa”
“Sin embargo,
¡cuántos estudiantes también viven dificultades existenciales! Familias
heridas, soledad digital, sentimientos de insuficiencia o temor ante un futuro
que parece incierto. Muchos atraviesan los pasillos de nuestros institutos y
universidades, tal vez sintiéndose anónimos. ¡Qué importante es que las
escuelas y universidades católicas sean, ante todo, una ‘casa’, un lugar
familiar donde se les espera!”, recalcó León XIV, quien subrayó que el primer
mensaje suele llegar a través de “un estilo acogedor: alguien que te mira a los
ojos, que recuerda tu nombre, que nota tu ausencia, que se alegra de tu
regreso”.
“En un ambiente
acogedor, el estudiante puede expresar su profundo deseo de comprender, de dar
sentido a la realidad”, remarcó el Pontífice, quien resaltó que la vocación
propia de las escuelas y universidades es “la búsqueda compartida de la
verdad”, y, por ello, los animó a “estimular la inteligencia de los jóvenes” y
“valorar sus preguntas”.
Acompañar la
lenta germinación del pensamiento
“Que su pasión
-especialmente la de quienes trabajan en institutos católicos- sea hacer que
los jóvenes experimenten la belleza del encuentro con Cristo, la fecundidad de
la sinergia entre fe y razón, entre el saber de la fe y las diversas ramas del
saber”, los exhortó el Papa, indicando que la pastoral escolar y universitaria
“está llamada a acompañar la lenta germinación del pensamiento, a enseñar a
discernir y buscar con perseverancia”.
“Los procesos
educativos requieren tiempo para madurar, una confrontación con la realidad más
allá de las apariencias y un camino paciente. Debemos proteger a nuestros
jóvenes de esa sutil seducción que hace parecer inútil el pensamiento humano
precisamente cuando más se necesita”, reiteró León XIV, quien observó que
muchos jóvenes hoy en día “están como paralizados por el miedo de equivocarse,
de no estar a la altura, de ser incomprendidos y de no cumplir con las
expectativas”.
Vivimos en una
cultura del rendimiento a veces despiadada
“Vivimos en una
cultura del rendimiento que constantemente compara y clasifica, de una manera a
veces despiadada. Una meritocracia mal entendida termina por no respetar a las
personas. Por eso muchos se rinden antes incluso de intentar”, señaló el Pontífice,
quien los exhortó a ayudar a los jóvenes “a ser protagonistas de una nueva
forma de habitar el mundo”, a ser “constructores de fraternidad” y “de una
sociedad más justa”.
“El valor nace
de un pacto de confianza: de la experiencia de alguien que cree en ti antes de
que tú creas en ti mismo. Jesús no eligió a los Doce porque ya fueran
valientes; los llamó y, con su confianza, los hizo capaces. Debemos poder
repetir a nuestros jóvenes las palabras que los discípulos dirigieron al ciego
Bartimeo: «Ánimo, levántate, que te llama»”, les dijo el Papa, quien recordó
que “bajo la coraza” que muchos adolescentes construyen para evitar el
sufrimiento, hay un deseo “de amar y ser amados”.
Educar el
corazón
La pastoral
escolar y universitaria “será mucho más fecunda cuanto más se centre en educar
el corazón”, en “la compasión, la gratitud y la capacidad de conmoverse ante el
dolor ajeno”, y “en la alabanza y el anhelo de Dios”, indicó León XIV, quien
también subrayó que “el servicio a los pobres, el voluntariado y el cuidado de
la creación no son actividades secundarias, sino espacios donde el corazón
aprende a expandirse”, e invitó a no olvidar que “la caridad y la oración son
inseparables”.
“Falsos
maestros y mensajes engañosos prometen responder rápidamente a las preguntas de
los jóvenes”, advirtió el Pontífice, quien resaltó que ellos, en cambio, “han
elegido hacer algo más grande: acompañarlos a lo largo del camino para que
descubran los dones que Dios ya ha puesto en ellos”.
Álvaro Vargas
Martino
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican
News
