La fecundidad del amor se expresa en la procreación de los hijos
Este miércoles,
21 de octubre, el Papa León XIV dirigió la Audiencia General en la plaza de san
Pedro y continuó con su ciclo de catequesis dedicados a reflexionar sobre los
documentos del Concilio Vaticano II. Al retomar su reflexión sobre la
Constitución pastoral Gaudium et spes, el Pontífice se centró en la familia y
el matrimonio: “La donación recíproca del hombre y de la mujer, «de modo que ya
no son dos, sino una sola carne», motiva la exigencia de la «plena fidelidad».
“La enseñanza
de la Gaudium et spes sobre la comunidad conyugal y familiar llega así a
subrayar la función social de la familia, que define como «escuela del más rico
humanismo» y «fundamento de la sociedad»”, lo dijo el Papa León XIV en la
Audiencia General de este miércoles, 21 de octubre, al continuar con su ciclo
de catequesis dedicados a reflexionar sobre los documentos del Concilio
Vaticano II.
Renovemos
nuestra confianza en la misericordia de Dios
Tras cuatro
días de haber salido de alta del Policlínico A. Gemelli de Roma, donde fue
sometido el martes 13 de octubre a la extirpación del lóbulo inferior del
pulmón derecho, debido a un adenocarcinoma, el Papa León XIV retomó su
reflexión sobre la Constitución pastoral Gaudium et spes (GS) y lo hizo
agradeciendo a todas las personas que en estos días han rezado por su
recuperación.
“Lo primero
que quiero decirles es ¡gracias! Gracias por el apoyo de sus oraciones. Demos
gracias a Dios por su generosidad. Renovemos todos nuestra confianza en la
bondad y la misericordia de Dios”.
Algunos
problemas contemporáneos más urgentes
Después de
haber explicado, en la primera parte, la dignidad de la persona y su vocación
en el mundo, el Pontífice se centró en la segunda parte del documento en la que
aborda, «a la luz del Evangelio y de la experiencia humana», algunos de los
problemas contemporáneos más urgentes, entre ellos la familia y el matrimonio.
“En primer
lugar, la atención se centra en el matrimonio y la familia, con la convicción
de que «el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está
estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar» (GS,
47)”.
El
matrimonio como «íntima comunidad conyugal de vida y amor»
Con este fin,
la constitución no se limita simplemente a reiterar los valores y los fines del
matrimonio, afirmó el Santo Padre, sino que plantea una concepción renovada del
mismo como «íntima comunidad conyugal de vida y amor» (GS, 48). Integrando la
dimensión jurídica del matrimonio como contrato, se reconoce el fundamento de
esta unión en el «pacto conyugal», entendido como el «acto humano por el cual
los esposos se dan y se reciben mutuamente».
“La donación
recíproca del hombre y de la mujer, «de modo que ya no son dos, sino una sola
carne» (Mt 19,6), motiva la exigencia de la «plena fidelidad» y de la
«indisoluble unidad» de los cónyuges; y encuentra una expresión viva en la
procreación y en la educación de los hijos (cfr. GS, 48). Reflejo de la
Trinidad divina, el amor conyugal y parental, a través del Sacramento del
matrimonio, «se rige y enriquece por la virtud redentora de Cristo», para que
los cónyuges puedan amarse el uno a la otra «como Él mismo amó a la Iglesia y
se entregó por ella» (ibid.)”.
El amor
conyugal y la fecundidad matrimonial
Asimismo, el
Obispo de Roma dijo que, después de haber iluminado la realidad del matrimonio
con la luz del amor de Cristo, que es la verdad del amor humano y divino, la Gaudium
et spes dirige la atención al amor conyugal y la fecundidad matrimonial.
“El amor
conyugal no se limita al atractivo erótico —que también forma parte de él—,
sino que abarca toda la voluntad de los esposos, reavivando su afecto y
expresándose mediante sentimientos y gestos de ternura (cfr GS, 49). Este amor
abarca el bien de toda la persona del hombre y de la mujer, iguales en
dignidad; impregna toda la vida de los cónyuges y encuentra expresión en los
actos exclusivamente propios del matrimonio (cfr ibid.). La especial intimidad
de los esposos significa el amor integral de persona a persona, favorece el don
recíproco y enriquece su mutua alegría”.
La
fecundidad del amor se expresa en la procreación de los hijos
Asimismo, el
Papa León indicó que, la fecundidad del amor conyugal, además, se expresa en la
procreación de los hijos, «el don más excelente del matrimonio» (GS, 50).
Transmitiendo y educando la vida humana, que nunca debe ser descartada, los
esposos se convierten en «cooperadores del amor de Dios Creador y como sus
intérpretes» (ibid.).
“Llamados a
esta responsabilidad humana y cristiana, deben regirse por un juicio recto por
lo que se refiere a su propio bien y al de sus hijos, ya nacidos o todavía por
venir. Este juicio que, en último término, los esposos deben formar
personalmente ante Dios, exige que su conciencia se ajuste a la ley divina,
interpretada por el Magisterio de la Iglesia a la luz del Evangelio”.
Tutelar la
vida desde su concepción
El Papa también
dijo que, la valorización de la comunión amorosa y de la fecundidad procreativa
en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda haber «contradicción
verdadera entre las leyes divinas de la transmisión obligatoria de la vida y
del fomento del genuino amor conyugal (GS, 51); y a afirmar, en cambio, que
«cuando se trata de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisión de
la vida» se debe mantener en un contexto de verdadero amor «el sentido de la
mutua entrega y de la humana procreación».
“De ello se
sigue que «la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo
cuidado», rechazando «el aborto y el infanticidio»; y que «los mismos actos
propios de la vida conyugal, ordenados según la genuina dignidad humana, deben
ser respetados con gran reverencia»”.
Este
compromiso es más urgente que nunca
Antes de
concluir su catequesis, el Papa León XIV señaló que, este compromiso es más
urgente que nunca. La Iglesia lo sabe bien, como demuestra la solicitud
pastoral de los Papas que se han sucedido después del último Concilio, hasta la
doble Asamblea sinodal querida por el Papa Francisco, sobre la que han tratado,
los pasados días, los Jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los
Presidentes de las Conferencias Episcopales.
“Que la
Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias de
todo el mundo”.
Renato
Martínez
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
