Cada vez más personas recurren a la Inteligencia Artificial en lugar de ir a un sacerdote para su dirección espiritual, pero ¿qué hay detrás de esto? Un sacerdote lo explica
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| Crédito: AnnaStills | Shutterstock |
Hoy hay más
personas que buscan qué dirección tomar en su vida a través de una pantalla que
ante el Santísimo. Y si te parece sorprendente, en realidad es algo de lo más
común en la actualidad. Muchas personas han decidido reemplazar la calidez
humana por la interacción rápida de las plataformas de IA.
Aleteia
consultó al Pbro. Pablo Arturo Muñoz Valenzuela, quien, con base en la
encíclica Magnifica Humanitas, explica cómo esta herramienta, a pesar de
mostrarse como una gran ayuda, si no es bien usada, puede alejarnos más de
Dios.
¿La
Inteligencia Artificial es enemiga?
Esta
herramienta es útil en nuestra vida cotidiana; nos ayuda a encontrar respuestas
con facilidad, sobre todo en cuestiones prácticas. Considerándolo así, la IA
puede ser una buena forma de primer acercamiento para investigar sobre un tema
espiritual, siempre y cuando se verifiquen en varias fuentes los datos que
proporciona.
Aclarando este
punto, acudir a ella puede ser perjudicial tanto para nuestra persona como para
nuestra vida espiritual. Y es que, como menciona el padre, si no se le da un
buen prompt (indicación), puede darnos datos que limiten nuestra búsqueda de
respuestas:
“Utilizando el
prompt adecuado, la IA puede aportar datos verdaderos. Sin embargo, hay que
reconocer que no todas las personas saben formular dichos prompts y que,
ordinariamente, el chat está programado para ser lo más complaciente posible”.
Las plataformas
de IA se han creado de forma que las respuestas sean lo más agradables posible
para quien las utiliza, ya que tienden a personalizarse. Esto ha sido
demostrado en diversos estudios, lo cual puede ser una gran limitante a la hora
de buscar una guía verdaderamente objetiva.
Las
limitaciones de la IA
Conociendo el
contexto de cómo funcionan estas herramientas, al querer buscar dirección
espiritual, esta no puede igualarse con la de un sacerdote. Para comenzar, si
se busca dirección espiritual es por una razón particular: al analizar la
propia situación, surge la duda de pecado o incluso la certeza del mismo. En
estos casos, es imprescindible acudir a un sacerdote, único medio por el cual
se puede recuperar la gracia perdida.
El padre
menciona que a estas herramientas les falta el “componente personal e
intersubjetivo”. Para dar mayor entendimiento a esta idea, citó al Papa León en
su encíclica Magnifica Humanitas:
“Las
denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un
cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni
conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la
responsabilidad. (...) Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones;
pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque
no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser
humano se vuelve sabio” (Magnifica Humanitas, 99).
El padre Pablo
agrega que esta inteligencia no es capaz de percibir más allá del concepto. Un
ejemplo claro es la dirección espiritual, en la que no se puede hacer una
“lectura entre líneas” al observar cómo el creyente responde.
“No podemos
olvidar la gracia de estado. Ésta es otorgada por Dios a personas concretas —en
este caso, el director espiritual— y no a aplicaciones o algoritmos”
¿Dependencia a
esta herramienta?
¡Claro! Cada
vez hay más personas que hablan más con esta herramienta que con su mejor amigo
o familiar. Existe esta dependencia por la gran complacencia que genera: esa dopamina
de sentir que todo lo que se dice es correcto (o al menos no tan malo como
parece). Sin embargo, aquí no hay un crecimiento en virtudes como el amor, la
unidad o la caridad. Todo es apariencia, no una construcción real de relación.
Incluso puede
afectar la vida de oración. Muchas personas prefieren hablar de sus problemas
emocionales y espirituales para obtener una respuesta rápida, en lugar de
acudir a los sacramentos o visitar al Santísimo.
“Valen más 15
minutos ante el Sagrario que largas horas consultando a ChatGPT o a cualquier
otra IA”.
¿Qué
debe hacer un católico ante estas nuevas IAs?
El padre
mencionó que un católico debe trabajar en su criterio, sin renunciar al sentido
común, al discernimiento y a la constante búsqueda de la verdad. Saber usar
estas inteligencias como herramientas, pero no como únicas fuentes de
conocimiento. Siempre hay que verificar todo.
Yohana
Rodríguez
Fuente: Aleteia
