El Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia, convocó una vigilia por la paz, la justicia y la estabilidad en la ciudad española ubicada en la costa norte africana
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| Mons. Ramón Valdivia. Crédito: Archidiócesis de Sevilla |
En una carta dirigida a los
sacerdotes, religiosos y fieles de la ciudad autónoma de Ceuta, que sufrió a
inicios de mes la llegada de miles de inmigrantes ilegales en un
desbordamiento de su frontera por mar, Mons. Ramón Valdivia, llamó a orar en la
noche de la víspera de la Asunción de María, que se celebra el 15 de agosto,
siguiendo una sugerencia expresada por el Papa León XIV.
"Como propuesta de acción eclesial a esta crisis
humanitaria y de confianza, creo necesario poner nuestra mirada en Dios",
detalla Mons. Valdivia, del mismo modo que los patriarcas y profetas alzaban
sus manos y rogaban la misericordia divina cuando Jerusalén estaba en peligro.
El prelado expresó, además, su deseo de que esta oración se
lleve a cabo "con la intención no sólo de solicitar la protección de la
Ciudad de Ceuta, sino para que tomemos consciencia de la importancia de madurar
la fe recibida, y solicitar la luz necesaria para que, unidos, vivamos estos
momentos como un nuevo inicio cultural, y no simplemente como una crisis, que
ojalá fuera pasajera".
"Estos acontecimientos me parecen que muestran la
profundidad del cambio de cultura que se está generando, por eso, ahora más que
nunca necesitamos alzar la mirada y rezar juntos el Padrenuestro diciendo:
¡Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo!", insistió.
En la misiva, Mons. Valdivia reconoció que ha necesitado
"reposar y comprender el alcance de lo que hemos sufrido y, al mismo
tiempo, intentar comprender, con mis luces, la repercusión que excede lo que
los medios de comunicación han ido mostrando".
El obispo señaló así "el desastre humanitario que ha
generado la ambición y la corrupción", en el que "jóvenes sin futuro
se lanzaron hacia lo desconocido, sólo por consignas políticas o por promesas
malintencionadas", y adultos "aprovecharon el desgobierno para huir
de las responsabilidades penales de su país, quizá por algún indulto
premeditado pergeñado para esta ocasión".
También son protagonistas de esta situación los menores que,
"abandonados por sus familias se convierten en carne de cañón para
depredadores" y, en referencia a los vecinos de Ceuta, "personas que
se han sentido vulneradas en su espacio".
"Comercios cerrados, miedo en los ojos, incertidumbre ante la posibilidad
de que vuelvan a aparecer y, sobre todo, la rabia que genera la
desprotección que deben garantizar quienes gobiernan", añadió el prelado.
"Todo un cóctel de emociones que podrían haber estallado en
un conflicto mayor y, que, gracias a la serenidad del pueblo de Ceuta, no se ha
dado", resumió.
“Santa María de África ha sido el baluarte”
En su reflexión, Mons. Valdivia compartió que brotó en su
corazón "la gratitud de la fe", subrayando que "desde el primer
instante, Santa María de África ha sido el baluarte donde consolidar el
refugio".
"He podido percibir cómo la Madre y Patrona de Ceuta, una
vez más en la historia, se ha convertido en el faro que guía nuestro surcar los
mares embravecidos", añadió.
El también obispo auxiliar de Sevilla destacó el modo en que los
católicos han afrontado el desafío de la entrada masiva de un grupo humano casi
tan grande como la propia población de Ceuta: "Es justo que demos todos un
mensaje de gratitud a esta pequeña comunidad cristiana, para que reciban un
aliento fuerte del resto de la Diócesis, para que mantengan vivo el testimonio
de la fe".
"Quiero creer que, tanto la Ofrenda floral como la Función
y la Procesión con la Imagen de Santa María de África no ha sido un suspiro
fugaz, sino un catalizador para romper la inercia que genera el miedo, la
chispa para tomar conciencia de lo que aporta la fe en la reconstrucción de la
ciudad, el mayor desafío que tiene la sociedad y la iglesia en este tiempo que
el Señor nos regala", confió Mons. Valdivia.
Por Nicolás de Cárdenas
Fuente: ACI Prensa
