UN JULIO DE TRABAJO, DEPORTE Y MÁS CALMA: LA AGENDA DE LEÓN XIV 'SE VACÍA' PARA SU DESCANSO EN CASTELGANDOLFO

Antes de retirarse a este pueblo a 25 km de Roma, el Papa viajó este sábado, 4 de julio, a Lampedusa, mientras que en agosto tiene ya confirmadas dos importantes citas en Italia

León XIV en Castelgandolfo. Vatican Media

León XIV decidió el año pasado recuperar una tradición interrumpida durante más de una década: la residencia estival en Castel Gandolfo. Y este verano volverá a hacer lo mismo. Aunque aún no se ha fijado oficialmente el traslado del Pontífice, en el entorno vaticano gana fuerza la posibilidad de que se instale en la villa pontificia mañana, 5 de julio, una vez concluya el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro.

El regreso a Castel Gandolfo supone mucho más que un cambio de escenario. Significa devolver al Palacio Apostólico su función histórica como residencia de verano de los Papas, una tradición con siglos de historia que quedó interrumpida cuando Francisco decidió convertir el edificio en museo en 2016. Precisamente por la estancia de León XIV, el museo permanecerá cerrado durante todo el mes de julio. De hecho, la página oficial de reservas no permite adquirir entradas para esas fechas, lo que refuerza la expectativa de que el Pontífice permanezca allí durante buena parte del mes.

La agenda oficial refleja ya ese ritmo estival. Las audiencias generales de los miércoles han quedado suspendidas durante todo julio y, aunque el Vaticano no ha comunicado la fecha exacta ni de ida ni de regreso, todo apunta a que León XIV retomará una presencia más estable en el Vaticano durante el mes de agosto, cuando volverá a intensificarse su actividad pública.

El verano, sin embargo, no será de completo descanso. Antes de retirarse a Castel Gandolfo, el Papa viaja este sábado, 4 de julio, a Lampedusa, mientras que en agosto tiene ya confirmadas dos importantes citas en Italia: el 6 de agosto peregrinará a Asís, con motivo del centenario franciscano, y el 22 de agosto participará en el tradicional Meeting de Rímini, uno de los grandes foros de diálogo entre fe, cultura y sociedad del país.

Un enclave con historia: de los Savelli a «Vaticano II»

Pese a este paréntesis estival, hay un compromiso que no cambiará. Mientras esté en Castel Gandolfo, León XIV presidirá el domingo el rezo del Ángelus desde la Piazza della Libertà, una de las imágenes más características de los veranos pontificios. De hecho, ya está confirmado que el domingo 12 de julio rezará allí la oración mariana, una tradición que volverá a llenar de peregrinos la pequeña localidad situada a unos 25 kilómetros de Roma.

Castel Gandolfo, que domina las aguas del lago Albano, entró a formar parte del patrimonio de la Santa Sede en 1596, bajo el pontificado de Clemente VIII, debido a una deuda impagada de la familia Savelli. Fue Urbano VIII quien, en 1626, adaptó la antigua fortaleza para convertirla en residencia pontificia. Desde entonces, figuras como Alejandro VII o Benedicto XIV enriquecieron el complejo con obras arquitectónicas.

A lo largo de los años, este lugar ha sido testigo de momentos clave para la Iglesia. Durante la Segunda Guerra Mundial, Pío XII convirtió la villa en un hogar para cerca de 12.000 desplazados, llegando a nacer niños en las estancias papales. No obstante, el lugar también conoció la tragedia el 10 de febrero de 1944, cuando un bombardeo acabó con la vida de 500 refugiados.

Tanto Pío XII (1958) como Pablo VI (1978) fallecieron en esta residencia. San Juan Pablo II sentía tal predilección por este retiro que llegó a denominarlo cariñosamente «Vaticano Due». Por su parte, Benedicto XVI pasó largas temporadas en Castel Gandolfo durante su pontificado. Tras su renuncia, vivió allí temporalmente antes de trasladarse al monasterio Mater Ecclesiae. Incluso alguna vez regresó en alguna ocasión durante unas horas para pasear por sus jardines, rezar el rosario y disfrutar de breves conciertos de piano y música clásica.

Obras de adecuación y seguridad

La vuelta de León XIV ha obligado a realizar obras de reforma en el Palacio Apostólico, que desde 2016 funcionaba como museo por deseo del Papa Francisco. Hasta ahora, León XIV utilizaba Villa Barberini los martes, día de la semana en el que habitualmente descansa en este enclave. Sin embargo, su ubicación, abierta al tráfico y de difícil control, complicaba las medidas de seguridad necesarias tanto para el Papa como para los jefes de Estado que eventualmente podía recibir.

El Palacio Apostólico ofrece un entorno más protegido donde el Papa puede, además de descansar, practicar deporte, disfrutar de un soplo de aire fresco —también espiritual— y dedicar tiempo al trabajo en un ambiente de mayor tranquilidad, avanzando en documentos y asuntos con más calma.

María Rabell García

Corresponsal en Roma y El Vaticano

Fuente: El Debate