PÁRROCO RESPONDE A LA PREGUNTA SOBRE DÓNDE ESTÁ DIOS TRAS UN TRÁGICO INCENDIO

"Jesucristo nos precede en el sufrimiento para aliviar el nuestro, carga con la cruz para hacernos más llevadero el peso del dolor vivido"

Misa funeral en los Gallardos. Crédito: Diócesis de Almería

El párroco de Los Gallardos (Almería, España), Víctor Fernández, respondió a la pregunta sobre dónde está Dios cuando sucede una tragedia, durante el funeral por las 13 víctimas abrasadas en un trágico incendio, que fue presidido por el Obispo de Almería, Mons. Antonio Gómez Cantero.

La tradicional Misa en honor de la Virgen del Carmen, patrona del municipio, celebrada en la plaza contigua a la parroquia de San José, este año transmutó en un funeral en el que se rogó por los fallecidos, los heridos y sus familias y se dio gracias por la entrega de quienes se afanaron en combatir las llamas.

Ante una nutrida representación de las autoridades políticas de diferente signo político y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad y emergencias que intervinieron en las labores de extinción y atención a los damnificados, el sacerdote Víctor Fernández articuló una profunda respuesta a la pregunta reiterada sobre dónde está Dios:

"Dios ha estado evacuado con vosotros, porque también Él fue desalojado cuando tuvo que huir a Egipto siendo un recién nacido; Él estaba muriendo con nuestros vecinos, porque también Él murió antes de tiempo en la cruz; Él estaba en las manos de los sanitarios, porque también Él curó a los enfermos y alivió el sufrimiento de los desterrados; Él estaba en las manos de nuestros bomberos, de los militares y pilotos de los hidroaviones y helicópteros, guardias civiles y policías que se han jugado la vida luchando en primera línea, porque también Él se enfrentó cara a cara al mal para protegernos y cuidarnos".

"Él estaba en las manos de las personas que han dejado todo para preparar comida, bebida y medicación para quienes lo necesitaron, porque también Él dio el alimento y nos ha dejado su Cuerpo como alimento para el cuerpo y el alma. Él estaba en cada uno de vosotros, porque no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que tomó la condición de esclavo y se puso a nuestro servicio", añadió.

El pueblo español, "hasta dar la vida"

Además, subrayó que "una vez más este pueblo, el pueblo español, ha demostrado que está esperando una voz de mando, una orden que lo llame a obedecer hasta dar la vida". 

"Siempre hay un grupo de españoles dispuestos a dejarlo todo para auxiliar al prójimo", añadió el presbítero, destacando que se trata de una actitud que tiene su origen en el "ADN forjado a lo largo de los siglos en el que el amor al prójimo ha sido transmitido por nuestra santa fe católica".

En referencia a la cooperación institucional ante la tragedia, el párroco señaló que "cuando nuestros gobernantes han trabajado unidos por encima de ideologías hemos comprobado que nuestra nación es grande en humanidad, en fortaleza y esperanza".

El manto de María en forma de nubes y humedad

Más allá de los planes de contingencia contra el fuego, que comenzó el 9 de julio y cuyo origen podría deberse a la caída de un cable eléctrico en malas condiciones, el presbítero destacó cómo, "mientras los equipos de emergencia miraban cara a cara a las llamas, muchas personas volvían su mirada, con incertidumbre, miedo y confianza, a nuestra Madre, la Virgen María".

El sacerdote considera que, en respuesta a estas peticiones, el sábado 11 la Virgen extendió su manto "en forma de nubes y humedad sobre el fuego que ayudó a reducir su virulencia. Así la fe y la ciencia se unieron, una vez más, para luchar contra el enemigo exterminador".

Dolor compartido y acción de gracias

El presbítero compartió que la celebración de esta Misa era "más necesario que nunca", porque "Jesucristo nos precede en el sufrimiento para aliviar el nuestro, carga con la cruz para hacernos más llevadero el peso del dolor vivido".

"También pedimos a nuestro Señor que su sacrificio redentor alivie el dolor de los familiares de los que han fallecido y, por intercesión de nuestra Madre del Carmen, conceda el eterno descanso a las almas de quienes han muerto víctimas del trágico incendio", añadió.

A esto, el párroco expuso que "la Misa es también la verdadera acción de gracias a Dios por su entrega para salvarnos, pero también por todas y cada una de las personas que han arriesgado su vida para salvar hogares y personas, aunque en trece trágicos casos no ha podido ser".

Un motivo para la conversión

Al final de la homilía, el presbítero invitó a los presentes a considerar esta ocasión de dolor, duelo y esperanza como una ocasión propicia para la conversión personal:

"Todo lo acontecido, todo lo vivido, desde la pandemia a este terrible fuego, pasando por todas las catástrofes, debe ayudarnos a arrepentirnos de nuestros pecados, a dejar atrás rencillas y peleas familiares, vecinales y políticas para seguir caminando juntos. Los cristianos no nos quedamos en la muerte de Cristo, sino que creemos en la Resurrección. El Señor venció a la muerte y, con su ayuda y protección, venceremos también a la muerte que nos ha traído el fuego para ser verdaderos testigos de la fe y la esperanza".

"Gracias, Madre nuestra, por poner tu morada en esta tierra; gracias por extender tu manto sobre tus hijos; gracias por llamar a las almas al Cielo; gracias por estos magníficos feligreses, vecinos y amigos; gracias porque podemos volver a casa y decir: ¡Sin novedad! ¡Misión cumplida!", concluyó.

Por Nicolás de Cárdenas

Fuente: ACI Prensa