«Debemos trabajar juntos para aliviar el sufrimiento humano, liberar a las personas de prejuicios y falsas creencias, etc.»
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En la Asamblea
Mundial de Premios Nobel sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear, que se
celebra en el Borgo Laudato si' de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo,
representantes de diferentes religiones debatieron, esta mañana, 15 de julio,
sobre aquellos valores comunes que, como aboga la encíclica Magnifica
Humanitas, pueden conducir a la valoración de la dignidad humana y del bien
común.
¿Cómo podemos
comprometernos a reconstruir «las murallas de Jerusalén», como un acto
comunitario que valora las diferencias de cada contribución, en lugar de erigir
«la Torre de Babel», una empresa que desagrada a Dios porque ignora el costo
humano de sus propios procedimientos? La metáfora es la que usó León XIV en su
encíclica Magnifica Humanitas para señalar dos paradigmas
diferentes de proyectos globales compartidos: el primero se fundamenta en la
dignidad humana, el segundo opera ignorándola. En el primer modelo, el hombre
es un fin; en el segundo, es un medio.
La reunión de
esta mañana, 15 de julio, en el Borgo Laudato Si', en las Villas Pontificias de
Castel Gandolfo, se desarrolló dentro de la oscilación de esta opción binaria.
El encuentro tuvo lugar en el Borgo Laudato Si', en las Villas Pontificias de
Castel Gandolfo, donde, desde ayer, se celebra la Global Nobel Laureates
Assembly on Artificial Intelligence and Nuclear War (Asamblea Mundial de
Premios Nobel sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear). La sesión se
tituló « La fe y el futuro de la humanidad en la era de la IA y las
armas nucleares».
Aliviar el
sufrimiento humano
Bienvenida,
diálogo y cooperación en la acción. Estos son los tres conceptos propuestos por
Monseñor Indunil J. Kodithuwakku K., Secretario del Dicasterio para el Diálogo
Interreligioso, como guía para un esfuerzo conjunto de todas las religiones
para que «la humanidad prevalezca», como reza el título de
esta segunda jornada de trabajo. «Acoger, como la columnata de Bernini en la
Plaza de San Pedro, que abraza a todos con sus brazos, dando la bienvenida a
todos aquellos con quienes es posible caminar juntos. Luego, entablar un diálogo:
escuchar y compartir. De este modo, surgen imágenes y valores comunes. Y,
precisamente, a partir de estos valores compartidos», enfatizó el Secretario,
«debemos trabajar juntos para aliviar el sufrimiento humano, liberar a las
personas de prejuicios y falsas creencias, etc.».
Torre de Babel
y murallas de Jerusalén
«La Torre de
Babel implica la opresión de los débiles, la posibilidad de que un solo idioma
pueda traducir y, por lo tanto, dominar a todos los demás, y el riesgo de la
deshumanización», explicó el rabino David Rosen, del Diálogo Interreligioso
Internacional. «La Biblia», añadió, «no explica qué tenía de malo la
construcción de la Torre, aunque era evidente que desagradaba a Dios. En última
instancia, fue un intento de estandarizar y crear una sociedad totalitaria. La
Biblia nos dice que si un hombre caía de la Torre y moría, nadie lo lamentaba,
pero si un ladrillo se caía, se rompía y quedaba inservible, todos lloraban».
«El nombre
Jerusalén significa "ciudad de paz"», continuó el rabino, «un
significado que hoy suena bastante irónico si se considera la situación en la
región de la que Jerusalén es el centro. Pero la visión permanece: que
Jerusalén algún día debe ser verdaderamente una ciudad de paz, y que esta paz
pueda, en última instancia, extenderse a toda la humanidad».
Jerusalén
también es conocida como la "ciudad del temor", afirmó Rosen.
"Aquí, el término 'temor' debe entenderse, en el sentido bíblico,
principalmente como reverencia. El temor es importante. Por un lado, no debemos
permitir que el temor nos paralice; por otro, en los Salmos leemos: ' Bienaventurado
el hombre que vive en constante temor '. Esto significa:
bienaventurada la persona que es consciente del peligro. No porque el peligro
deba paralizarla, sino porque sabe a qué se enfrenta y de dónde pueden provenir
las amenazas".
"Creo",
concluyó, "que esto también es importante para comprender nuestra
condición. Es un recordatorio contra la arrogancia, contra el orgullo, contra
la presunción de omnipotencia. Nos recuerda nuestras limitaciones. Si
aprendemos a enriquecernos mutuamente a través de estas diferentes perspectivas
y adoptamos una actitud de modestia y humildad, ya sea teológica o filosófica,
entonces podremos contribuir de manera mucho más efectiva al bienestar y al
florecimiento de la sociedad".
Eliminar las
armas nucleares
El programa del
Movimiento religioso budista Soka Gokkai, explicó Yoshiyuki Nagaoka, director
ejecutivo de la Oficina de Asuntos Públicos, consiste en "seguir
trascendiendo las fronteras religiosas, étnicas y nacionales, con el objetivo
de convertir la Tierra en una sola comunidad humana". En concreto, el
compromiso se centra en la eliminación de las armas nucleares, "una
conciencia que deseamos transmitir especialmente a las generaciones más
jóvenes". "También nos preocupa profundamente el desarrollo de armas
autónomas", dispositivos temibles capaces de seleccionar y atacar un
objetivo sin intervención humana directa: "Se basan en la misma lógica que
las armas nucleares", concluyó Nagaoka, "y representan una
inhumanidad indiscriminada y una total falta de responsabilidad".
Participación
de la comunidad
«Creo que la
forma de reconstruir Jerusalén, si queremos usar esta metáfora, es involucrar a
los custodios, es decir, a los líderes religiosos y a la comunidad académica»,
afirmó Anna A. MacMillan, investigadora de políticas de IA y miembro
estadounidense del Consejo de Administración de la Fundación Domus Communis.
«También necesitamos involucrar a los guardianes, es decir, a los gobiernos,
los organismos reguladores y a todos aquellos que puedan crear el marco
regulatorio dentro del cual la tecnología pueda desarrollarse legítimamente.
Finalmente»,
continuó la investigadora religiosa musulmana, «necesitamos involucrar a los
constructores, para que puedan sentarse a la misma mesa con una comunidad
plenamente comprometida». «No creo», argumentó la experta, «que exista un único
camino para desarrollar la IA, o cualquier otra tecnología, que sea seguro,
ético y responsable. Esto solo será posible si todos los niveles de partes
interesadas están verdaderamente involucrados y comprometidos, sin tener que
abandonar sus propios principios morales y éticos».
No disuasión,
sino reconciliación
Ignatius
Ki-young Sung, del Instituto para la Paz y el Compartir de la Arquidiócesis de
Seúl, presentó al público el caso concreto de su país: Corea del Sur. «Corea y
la península coreana», comentó el académico, «atraviesan una situación muy
difícil desde el punto de vista político y de seguridad, especialmente, debido
a la amenaza nuclear de Corea del Norte.
La disuasión ha
funcionado hasta ahora. La disuasión nos mantiene con vida, nos permite
sobrevivir. Pero este no puede ser el final de la historia. Por eso seguimos
buscando una auténtica reconciliación entre los pueblos, entre los seres
humanos de Corea del Sur y Corea del Norte». «Corea del Norte ha suprimido
todas las oficinas y departamentos que se ocupaban de las relaciones
intercoreanas. Para el pueblo surcoreano, este es un momento de gran
frustración. Pero como Iglesia Católica de Corea del Sur», concluyó Ki-young
Sung, «no dejaremos de trabajar y orar por una paz y reconciliación duraderas
en la península coreana».
Daniele Piccini
Castel Gandolfo
Fuente: Vatican News