La cantidad se ha destinado a los máximos responsables de la Iglesia de este país latinoamericano a través de la Limosnería Apostólica
El estado costero de La Guaira es el más afectado, calificado por la presidenta Rodríguez como «zona catastrófica». El obispo Pablo Modesto González Pérez: «Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el seminario se han derrumbado muchas paredes».
La noticia se
ha dado a conocer a primera hora de la tarde de hoy, 25 de junio. León XIV, a
través de la Limosnería Apostólica, ha enviado una primera ayuda a Venezuela,
que se ha visto afectada durante la noche por fuertes temblores sísmicos. La
cantidad destinada por el Papa asciende a 100.000 euros, cifra acordada tras
mantener contactos con el nuncio en el país, monseñor Alberto Ortega Martín,
arzobispo titular de Midila, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord
Castillo. No obstante, se mantendrá una atención constante sobre las
necesidades del pueblo venezolano, que, en los próximos días, siguiendo las
indicaciones de la Iglesia local, se intentarán satisfacer.
Según las
noticias sobre el seísmo, La Guaira es la zona más afectada del país. Así lo ha
afirmado la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, al declarar el estado de
emergencia nacional tras los dos violentos seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, que
han afectado al noroeste del país. A primera hora de la mañana se ha
actualizado el balance de víctimas: al menos 164 personas han fallecido y 971
han resultado heridas, pero las autoridades advierten de que el número de
víctimas podría aumentar a medida que avancen las operaciones de rescate.Aa
Guaira es la zona más afectada por el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió
Venezuela durante la tarde del 24 de junio. Así lo ha afirmado la presidenta
encargada, Delcy Rodríguez, al declarar el estado de emergencia nacional tras
los dos violentos seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, que han afectado al noroeste
del país.
La situación
en La Guaira
La situación
más grave se registra en el estado costero de La Guaira, calificado por
Rodríguez como una «zona catastrófica». Aquí, según el Gobierno, se han
derrumbado decenas de edificios y se están llevando a cabo intensas operaciones
para buscar supervivientes bajo los escombros. También se han registrado daños
en la capital, Caracas, donde los bomberos y los agentes de policía están
trabajando en las zonas afectadas. Las sacudidas también se sintieron en
Colombia y fueron seguidas de al menos veinte réplicas de menor intensidad.
Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, el epicentro del seísmo se
localizó a unos 28 kilómetros al noroeste de Montalbán, a una profundidad de
13,2 kilómetros. En las primeras horas tras el terremoto, las autoridades
locales habían confirmado cuatro fallecidos en las afueras de Caracas, entre
Baruta y Los Salias, antes de que se actualizara el balance nacional.
La Iglesia se
ha movilizado desde las primeras horas tras el terremoto. «Estamos haciendo lo
que siempre hemos hecho en momentos de crisis: abrir nuestras puertas,
acompañar a quienes lo han perdido todo y llevar esperanza allí donde se ha
extendido el miedo», declaró Marco Mencaglia, director de proyectos de Ayuda a
la Iglesia que Sufre (ACS) Internacional, y añadió que la fundación seguirá
acompañando a las comunidades afectadas «con nuestra ayuda y nuestras
oraciones». Caritas Internationalis también ha anunciado una dotación de
100.000 euros para la ayuda de emergencia, en colaboración con Cáritas
Venezuela y su red de unos 30.000 voluntarios. Sobre el terreno, el arzobispo
de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, a su regreso de una visita a la zona,
informó de que «muchas» parroquias «presentan graves daños estructurales», a lo
que hay que sumar la catedral y unas doce iglesias que han resultado dañadas.
«Muchas parroquias han acogido a personas para que pudieran pasar la noche en
sus instalaciones. Ya hemos puesto en marcha una red de solidaridad a través de
las Cáritas parroquiales», explicó el prelado. El arzobispo de Caracas subrayó
además que el balance humano podría haber sido mucho más grave, pero que
«gracias a Dios era un día festivo. Si hubiera sido un día laborable, con
colegios, oficinas y tiendas abiertas, el número de víctimas habría sido mucho
mayor». No obstante, la situación sigue siendo grave, sobre todo en la diócesis
de La Guaira, donde el obispo, monseñor Pablo Modesto González Pérez, ha
declarado: «Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el
seminario se han derrumbado muchas paredes». Monseñor Pérez ha añadido que
varias iglesias han sufrido daños importantes.
Misión y
solidaridad en Caracas
Desde Caracas,
los misioneros del Sagrado Corazón de Jesús comparten la experticia de las
primeras horas luego del terremoto. El Hno. Deiby Fuenmayor msc, relata cómo
han vivido a situación y los protocolos que junto a la Arquidiócesis de Caracas
están prestando para ayudar a las familias afectadas.
El apoyo
internacional
Mientras tanto,
a nivel internacional se multiplican las ofertas de ayuda. Estados Unidos ha
anunciado el envío inmediato de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos
y ayuda humanitaria. Rodríguez ha agradecido al presidente, Donald Trump, que
se mantiene en «contacto permanente» con el Gobierno venezolano. También ha
llegado solidaridad desde Colombia, desde Cuba —que ha movilizado a sus médicos
presentes en el territorio— y desde varios otros países americanos, entre ellos
Ecuador y Uruguay, hasta la India e Italia, que han expresado su disposición a
colaborar en las operaciones de emergencia.
En las
garras de la deuda
Precisamente
hoy, por otra parte, el diario británico Financial Times ha
revelado que Venezuela se prepara para poner en marcha lo que podría
convertirse en la mayor reestructuración de la deuda soberana jamás realizada.
Según el periódico, en las próximas semanas el Gobierno dará a conocer una
deuda pública total de unos 240 mil millones de dólares, muy superior a las
estimaciones anteriores, con el objetivo de alcanzar un acuerdo con los
acreedores antes de que termine el año y devolver al país a los mercados
internacionales tras casi una década de aislamiento financiero. Una carga
financiera que, ante una catástrofe natural de tal magnitud y una situación
político-social compleja, podría volverse aún más agobiante.
Fuente: Vatican News
