CONSEJOS DE UN GUÍA ESPIRITUAL PARA SUPERAR LA DESESPERANZA

El beato Claudio de la Colombière dio estos consejos como guía espiritual a santa Margarita María Alacoque, vidente del Sagrado Corazón de Jesús

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¿Cómo podemos evitar caer en la desesperación y rendirnos? ¿Cómo rompemos estos malos hábitos a los que nos hemos entregado durante tanto tiempo? El beato Claudio de la Colombière, en su libro Entrega confiada a la Divina Providencia, ofrece algunas reflexiones magníficas. De la Colombière fue, en su momento, dio varios consejos como guía espiritual de santa Margarita María Alacoque, y seguramente que muchas de sus ideas brotan directamente de la experiencia de la paz y la esperanza del Sagrado Corazón.

1. Reinterpreta tus pecados como regalos

Su primer consejo es extraordinario. Dice que debemos abordar nuestros pecados con una actitud mental totalmente diferente. En lugar de desesperarnos por la gravedad de los pecados del pasado, pensando que son imperdonables, o de rendirnos a la hora de superar nuestros pecados actuales, Colombière escribe:

"Al morir, cuando mis pecados, conocidos y desconocidos, me atormenten, los tomaré todos y los arrojaré a los pies de Nuestro Señor para que sean consumidos en el fuego de su misericordia. Cuanto más grandes sean, cuanto peor me parezcan, con mayor disposición se los entregaré, porque la ofrenda será tanto más digna de su misericordia".

Aprende, en lugar de desesperarse por la magnitud y la gravedad de sus defectos, a considerarlos como un sacrificio mayor y mejor cuando finalmente se libere de ellos. Nuestros defectos no son una carga, sino una oportunidad. Pero solo si no nos rendimos.

2. Practica la entrega con confianza

La entrega confiada es el único camino hacia la paz y la felicidad, afirma el Beato Colombiere. Cuando intentamos controlar cada aspecto de nuestra vida, la ansiedad y la desesperación nos abruman. No podemos controlarlo todo, por lo que fingir que podemos hacerlo es abocarnos al fracaso. Si entregamos el control a Dios, todos los obstáculos, ya sean internos o externos, se convierten en remedios beneficiosos de un Padre amoroso. Todos sus planes para nosotros son buenos, así que, ¿por qué desesperarse?

3. No pierdas la esperanza

Es lógico que, si la desesperanza es un pecado contra la esperanza, esforzarnos deliberadamente por ser más optimistas sea el mejor remedio contra la desesperanza. A pesar de nuestras numerosas caídas en el vicio o de las dificultades de esta vida, la esperanza nos asegura firmemente que somos amados y valorados. Hay mucha belleza en este mundo y el futuro será cada vez más brillante. Como mínimo, en medio de nuestras dificultades, podemos mantener la esperanza de que Dios nos salvará.

No te rindas. La desesperación es una trampa espiritual que nos lleva a obsesionarnos con el fracaso, pero el beato Claudio Columbiere está convencido de que incluso nuestras experiencias más difíciles se transforman, gracias a la esperanza, en posibles sacrificios de amor que ofrecemos a Dios. Al final, esos sacrificios son transformadores, y lo que llegaremos a ser algún día es motivo de celebración.

Michael Rennier

Fuente: Aleteia