El beato Claudio de la Colombière dio estos consejos como guía espiritual a santa Margarita María Alacoque, vidente del Sagrado Corazón de Jesús
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| Octave 444 | CC BY-SA 4.0 |
¿Cómo podemos
evitar caer en la desesperación y rendirnos? ¿Cómo rompemos estos malos hábitos
a los que nos hemos entregado durante tanto tiempo? El beato Claudio de la Colombière, en su libro Entrega confiada a la Divina Providencia, ofrece
algunas reflexiones magníficas. De la Colombière fue, en su momento, dio varios
consejos como guía espiritual de santa Margarita María Alacoque, y seguramente
que muchas de sus ideas brotan directamente de la experiencia de la paz y la
esperanza del Sagrado Corazón.
1. Reinterpreta
tus pecados como regalos
Su primer
consejo es extraordinario. Dice que debemos abordar nuestros pecados con una
actitud mental totalmente diferente. En lugar de desesperarnos por la gravedad
de los pecados del pasado, pensando que son imperdonables, o de rendirnos a la
hora de superar nuestros pecados actuales, Colombière escribe:
"Al morir,
cuando mis pecados, conocidos y desconocidos, me atormenten, los tomaré todos y
los arrojaré a los pies de Nuestro Señor para que sean consumidos en el fuego
de su misericordia. Cuanto más grandes sean, cuanto peor me parezcan, con mayor
disposición se los entregaré, porque la ofrenda será tanto más digna de su
misericordia".
Aprende, en
lugar de desesperarse por la magnitud y la gravedad de sus defectos, a
considerarlos como un sacrificio mayor y mejor cuando finalmente se libere de
ellos. Nuestros defectos no son una carga, sino una oportunidad. Pero solo si
no nos rendimos.
2. Practica la
entrega con confianza
La entrega
confiada es el único camino hacia la paz y la felicidad, afirma el Beato
Colombiere. Cuando intentamos controlar cada aspecto de nuestra vida, la
ansiedad y la desesperación nos abruman. No podemos controlarlo todo, por lo
que fingir que podemos hacerlo es abocarnos al fracaso. Si entregamos el
control a Dios, todos los obstáculos, ya sean internos o externos, se
convierten en remedios beneficiosos de un Padre amoroso. Todos sus planes para
nosotros son buenos, así que, ¿por qué desesperarse?
3. No pierdas
la esperanza
Es lógico que,
si la desesperanza es un pecado contra la esperanza, esforzarnos
deliberadamente por ser más optimistas sea el mejor remedio contra la
desesperanza. A pesar de nuestras numerosas caídas en el vicio o de las
dificultades de esta vida, la esperanza nos asegura firmemente que somos amados
y valorados. Hay mucha belleza en este mundo y el futuro será cada vez más
brillante. Como mínimo, en medio de nuestras dificultades, podemos mantener la
esperanza de que Dios nos salvará.
No te rindas.
La desesperación es una trampa espiritual que nos lleva a obsesionarnos con el
fracaso, pero el beato Claudio Columbiere está convencido de que incluso
nuestras experiencias más difíciles se transforman, gracias a la esperanza, en
posibles sacrificios de amor que ofrecemos a Dios. Al final, esos sacrificios
son transformadores, y lo que llegaremos a ser algún día es motivo de
celebración.
Michael Rennier
Fuente: Aleteia
