La palma bendita del Domingo de Ramos es un lindo signo que nos recuerda al Señor entrando triunfante a Jerusalén, pero, ¿qué se hace con ella luego de ese día?
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| Azer Merz | Shutterstock |
El “Domingo de Ramos" o “Domingo de la Pasión del Señor”,
los fieles suelen acudir al templo para bendecir sus ramos. Posteriormente
colocan su palma bendita en un lugar privilegiado de su hogar.
Sin embargo,
muchas personas acostumbran colocar las palmas benditas detrás de la puerta
como si fueran amuletos, o incluso las utilizan con fines curativos o para
mantener alejados a los malos espíritus o a los rateros, lo cual es una
superstición.
El verdadero
sentido de las palmas es tener presente que Jesús es nuestro rey y que debemos
siempre darle la bienvenida en nuestro hogar. Para eso, podemos hacer esta
oración:
Oración para
colocar las palmas benditas en casa:
¿Qué hago
con las palmas del año pasado?
Ahora bien, es
natural que las palmas del año pasado ya se hayan secado. En vez de tirarla a
la basura - porque son un objeto bendito - se pueden llevar a la iglesia antes
de iniciar la Cuaresma para que sean quemadas y poder utilizarla el “Miércoles
de Ceniza”.
¿Cuál es el
significado de las palmas en nuestras puertas?
Las palmas
benditas recuerdan las palmas y ramos de olivo que los habitantes de Jerusalén
batían y colocaban al paso de Jesús, cuando lo aclamaban como Rey y como el
venido en nombre del Señor.
Leemos en
la Enciclopedia
católica:
Las
palmas bendecidas el Domingo de Ramos se utilizan en la
procesión del día, luego los fieles se las llevan a sus casa y las utilizan como
un sacramental. Se conservaban en lugares prominentes en la
casa, en los establos y en los campos, y se echaban al fuego durante las
tormentas.
Pero las palmas
benditas no son cosa mágica. Los ramos significan que con ellas proclamamos a
Jesús como Rey de Cielos y Tierra, pero -sobre todo- que lo proclamemos como
Rey de nuestro corazón.
Y ¿cómo es ese
Reinado de Jesús? Significa que lo dejamos a Él reinar en nuestra vida, que
entregamos nuestra voluntad a Dios, para hacer su Voluntad y no la nuestra.
Significa que lo hacemos dueño de nuestra vida para ser suyos.
Fuente: Aleteia
