La Comisión Teológica Internacional publica el documento Quo vadis, humanitas? contra el transhumanismo y el poshumanismo
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| Jóvenes en la plaza de S. Pedro en los días del Cónclave Foto: OSV News/Kevin Coombs, Reuter |
Quo vadis, humanitas? – ¿Hacia dónde vas, humanidad? es
el título del documento de la Comisión Teológica Internacional sobre el papel
de la tecnología en nuestros días que León XIV aprobó el pasado 9 de febrero y
que la prensa vaticana ha dado a conocer al mediodía de este miércoles.
Este documento,
según cita en sus propias páginas, no es un mero análisis técnico sino «una
propuesta teológica y pastoral» que reivindica la vida como «vocación
integral» en un tiempo marcado por una «aceleración tecnológica sin
precedentes».
Inspirado en
la constitución pastoral del Concilio Vaticano II Gaudium
et spes, el documento retoma el diálogo «abierto» con el mundo
contemporáneo y la visión del ser humano «integral, en la unidad de cuerpo y
alma, de corazón y conciencia, de intelecto y voluntad». En ese marco
sitúa las tensiones actuales entre transhumanismo y poshumanismo. Mientras
el primero busca mejorar las condiciones de vida superando límites biológicos,
el segundo alimenta el «sueño» de sustituir al hombre por el cyborg. Frente a
ambos, la fe cristiana «impulsa a buscar una síntesis» en Cristo.
La IA puede
generar economías «ingobernables»
Según la
Comisión Teológica Internacional, «la tecnología digital ya no es solo una
herramienta, sino que constituye un verdadero entorno de vida», por lo que
incluso la palabra «universal» ya no significa lo mismo. Antes hacía referencia
a una naturaleza común, ahora a lo que se comparte globalmente por Internet.
Y cuando «lo artificial relativiza lo natural como referencia
normativa» se genera empobrecimiento y «gran injusticia social»,
especialmente en el Sur global.
El Vaticano
advierte igualmente de que la IA puede generar políticas y economías «incontrolables y,
por tanto, ingobernables», con el consiguiente riesgo de «control social y
manipulación». En la «infosfera» —como la llama la Comisión Teológica
Internacional—, los medios ya no son «instrumentos neutrales» y, por
tanto, el debate se «tribaliza». Como consecuencia: «la crisis actual de
las democracias occidentales» y la dificultad para reconocer «lo que nos une
como seres humanos».
Evangelio
como «contracultura»
Este documento
presenta el Evangelio como «contracultura» alternativa a «la amnesia de la
cultura» y «un presente cerrado en sí mismo». Denuncia la tendencia a
ver la existencia de los pobres como «daños colaterales» del progreso y
reafirma que «toda existencia humana tiene un valor infinito en sí misma« y que
nadie es «superfluo».
Finalmente,
critica una «cultura de la no-vocación» que roba esperanza a los jóvenes, advierte de que negar la
existencia del cuerpo sexuado «borra la identidad corporal real» y concluye
que «el futuro de la humanidad no se decide en los laboratorios de
bioingeniería, sino en la capacidad de habitar las tensiones del
presente».
Rodrigo Moreno Quicios
Fuente: Alfa y Omega
