¿UN MÉDICO DEBE RESERVARSE SU FE ANTE LOS PACIENTES?

Personal sanitario compartirá retos de la práctica médica en el segundo congreso de la Asociación de Médicos Jérôme Lejeune 

PeopleImages.com - Yuri A

¿Un médico debe reservarse su fe cuando está tratando a un paciente o no tiene por qué ocultarla? Esta será una de las cuestiones que se debatirá en el segundo congreso de la Asociación de Médicos Jérôme Lejeune, los próximos 6 y 7 de febrero en Madrid.

Dos médicos de fe, Joaquín Ojeda y Rafael del Río, plantearán si mostrar la confianza en Dios en la consulta es “excelencia médica o extralimitación de funciones”.

Lo explica a Aleteia la presidenta de la asociación que organiza el congreso, Paula Arias. Y destaca la importancia, para los sanitarios católicos, de compartir sus retos cotidianos.

Integrar

Basándose en su experiencia en urgencias pediátricas, confiesa que no tiene la fórmula mágica para integrar la dimensión personal, y en concreto la fe, en el ejercicio de la medicina.

“No sé si es mejor hablar directamente de Dios a los pacientes o sencillamente mostrar el ejemplo propio… cada paciente es único”, reconoce.

“Dentro de la actitud misionera de cualquier católico y de la absoluta humildad con la que un médico debe acercarse a los pacientes, necesitamos integrar los distintos aspectos de nuestra vida como ir a misa y operar en quirófano”, constata.

Arias explica que “a veces, las barreras para hablar de la fe son propias -vergüenza, respeto, temor a no saber hacerlo o a salirse de lo científico…-, pero a menudo son los propios pacientes los que sacan el tema de Dios o buscan respuestas en nosotros”.

“Al mismo tiempo, no eres el cura -puntualiza-. Está bien que hables de Dios, pero si no le operas, por ejemplo, no estás haciendo bien tu trabajo”.

“Es verdad que el ambiente en España es más laico que hace 50 años, y que a veces no hace falta dar catequesis sino amar a quien tienes delante… -indica-. Al final Cristo predicaba pero curaba”. 

Arias apunta las dificultades del sistema de salud que limita la capacidad de profundizar. 

Y destaca que “para un médico católico es dolorosísimo ver sufrir a una familia cuando no tiene fe”. 

“Porque con fe hay más cabida a la esperanza -afirma-. Acompañar el dolor, la inquietud, dar palabras de esperanza… es una maravilla”. 

La importancia de compartir

La presidenta de la asociación Jérôme Lejeune advierte que los médicos en general están muy cansados y viven circunstancias complejas que les generan dudas.

“A mí me parecía grandioso dedicarme a curar, pensaba que iba a ver a Cristo en el paciente, quería servir a la vida, sin quejarme,…”, comparte.

“Pero en los años de residencia, tanta experiencia de sufrimiento ha despertado en mí muchas preguntas que sólo puede resolver la fe”, asegura. 

“Y tampoco encuentras fácilmente la respuesta solo -advierte-. Encontrar a personas que están viviendo este trabajo como una entrega real de la vida y ofrecidas a Dios sana mucho”.

En este sentido, la Asociación de Médicos Jérôme Lejeune ayuda a “que el médico no se rompa en el intento de servir a la vida, de servir a su familia,...”, dice Arias.

Y concluye: “Si te sabes encomendar y sabes que tu ciencia y conocimiento es limitado y que Dios debe actuar después de que el pobre siervo haya hecho lo que tenía que hacer, es distinto”. 

Patricia Navas

Fuente: Aleteia