¿LA BIBLIA DA MEJORES CONSEJOS QUE LAS REDES SOCIALES?

Esta no es ninguna sorpresa, pero sin duda es necesario compartir y saber que en la Biblia, encontramos un sin fin de consejos para cada día del año. ¡Chécalos!
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Últimamente circula por las redes sociales una frase que te hace detenerte en seco mientras navegas: "El poder de la lengua es real". A continuación, insta a las personas a dejar de decir cosas como "estoy cansado", "estoy arruinado" o "estoy deprimido", y a hablar en cambio de crecimiento, gratitud y victoria. La Biblia puede ayudarte con algunos consejos.

A primera vista, puede parecer demasiado optimista. Un poco como "manifiesta tu mejor vida". Sin embargo, bajo las palabras de moda se esconde una verdad que la Iglesia conoce desde hace siglos: las palabras importan, no porque creen mágicamente la realidad, sino porque revelan y moldean la actitud de nuestro corazón.

Las Escrituras son claras al respecto. "La muerte y la vida están en el poder de la lengua" (Proverbios 18,21). No en el sentido de que podamos negar el sufrimiento renombrándolo, sino en el sentido de que lo que repetimos se convierte en lo que nos preocupa, en lo que creemos y, en última instancia, en cómo vivimos.

El poder de las palabras

Hay una sutil diferencia entre la honestidad y la desesperanza. Decir "estoy agotado" puede ser sincero. Repetir "siempre estoy agotado" puede convertirse poco a poco en un veredicto sobre tu vida. Las palabras que usamos pueden abrir la puerta a la gracia o cerrarla silenciosamente.

La fe católica nunca nos ha pedido que finjamos que el dolor no existe. Después de todo, los Salmos están llenos de lamentos. El mismo Jesús gritó de angustia. Pero lo que la fe nos enseña es que nuestras palabras están destinadas a guiarnos a través del sufrimiento, no a atraparnos en él.

Pensemos en el lenguaje de los santos. No negaban las dificultades, sino que las nombraban y luego las confiaban a Dios. "Soy débil", sí, "pero su gracia me basta". "No lo entiendo", sí, "pero confío". Sus palabras no ignoraban la realidad, sino que la interpretaban a través de la esperanza.

Alinea tu discurso con la verdad

Aquí es donde el mantra de las redes sociales necesita una pequeña corrección. No tienes que dejar de decir "estoy cansado", ya que a veces lo estás. Pero podrías añadir "Dios me sostiene". No tienes que negar las dificultades, pero puedes elegir no convertirlas en lo más importante.

Hablar de la vida, en el sentido católico, no se trata de exagerar. Se trata de alineación: alinear tu discurso con la verdad, verdades más profundas que las que a veces parecen evidentes. Alinear el discurso con la gratitud. Con la creencia de que Dios está obrando incluso cuando te sientes estancado.

Habla con compasión

Así que intenta escuchar cómo hablas de ti mismo esta semana. No para juzgar, sino para darte cuenta. ¿Son tus palabras compasivas? ¿Son definitivas o dejan espacio para la gracia? ¿Suenan como alguien en quien Dios se deleita, o como alguien a quien ya has dado por perdido?

A veces, la frase más llena de fe no es "Estoy ganando". Es simplemente: "Dios aún no ha terminado conmigo". Junto con: Estoy seguro de esto: el que comenzó en [mí] la buena obra, la completará (Filipenses 1,6). Y ese tipo de discurso —honesto, esperanzador, sensato— realmente cambia tu forma de vivir.

Cerith Gardiner 

Fuente: Aleteia