Es uno de los testimonios de la película
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| Thynna es uno de los testimonios que recoge 'Heridos' |
Ya está en
cines Heridos, un documental dirigido por Borja
Martínez-Echevarría que muestra el impacto del aborto provocado en la
madre a través del testimonio de quienes han pasado por ahí.
Thynna es
una de esas mujeres.
-Thynna, en
tu testimonio, mencionas que sentiste una gran culpabilidad y dolor después del
aborto. ¿Cómo pueden la sociedad y la Iglesia apoyar mejor a las mujeres que
han pasado por esta experiencia?
-La sociedad a
veces transmite la idea de que el aborto “soluciona” algo y que después la vida
sigue igual. Pero no es verdad. El dolor después es real, profundo,
y muchas mujeres no se sienten con derecho a hablar de él.
»La Iglesia, en
cambio, para mí fue madre. No me señaló, no me juzgó. Me esperó. Me acogió
cuando yo no podía con mi propia culpa. Creo que lo que más necesitamos quienes
hemos pasado por esto es un espacio donde se pueda hablar con verdad y
sin miedo, donde alguien nos mire con misericordia.
»Lo más
importante es no negar el dolor y acompañar con amor.
-Hablas de
que el Proyecto Raquel te ayudó a perdonar al padre del niño...
-Proyecto
Raquel fue un camino de liberación para mí. Pude
perdonarme a mí misma, poner mi historia en las manos de Dios, presentar a mi
hijo a la Virgen, y también perdonar al padre.
-¿Perdonar
es un paso importante en el proceso de sanación?
-Si no hay
perdón, la herida se queda abierta. El perdón no borra lo que pasó,
pero rompe la cadena del rencor. El perdón es lo que permite
empezar a vivir de nuevo.
-Mencionas
que sentías que no eras digna de ser perdonada por Dios. ¿Cómo ayudan la fe y
la espiritualidad?
-Durante mucho
tiempo pensé que Dios no podía perdonarme, que lo que yo había
hecho era demasiado grave. Eso me llenó de soberbia, de vergüenza y de miedo.
Pero cuando finalmente me reconocí pecadora, entonces Dios me alcanzó.
»La fe me
mostró que el perdón no depende de mi mérito, sino de la misericordia
de Dios.
-En tu
testimonio, hablas de la importancia de la Eucaristía y de cómo te hace sentir
cerca de tu hijo...
-Porque en la
Eucaristía Jesucristo se entrega por amor. Ahí veo la vida venciendo a
la muerte. Y en ese misterio, siento que mi hijo no está perdido, que vive
en Dios. Cuando comulgo, siento que Cristo me sostiene, y recuerdo que la
última palabra no es el dolor, sino la vida.
-¿Qué
mensaje le darías a una mujer que está considerando abortar y se siente sola y
sin apoyo?
-Que clame la
misericordia de Dios, aunque sea entre lágrimas, como yo lo hice. Que no está
sola y que no tome una decisión desde el miedo. Que busque ayuda en
Dios que siempre escucha, Pero hay que dejarle ser Dios.
-¿Cómo
pueden ayudar la familia y la comunidad a las mujeres que han pasado por un
aborto?
-Hablando. Sin
miedo. Sin vergüenza. La sanación empezó para mí cuando pude contar mi
historia a mi familia. El Espíritu Santo actúa cuando dejamos de esconder
el dolor. La comunidad sana cuando acompaña, no cuando juzga.
-¿Qué te
gustaría que las personas entiendan sobre el aborto y su impacto en la vida de
las personas?
-Que nadie te
dice el dolor que queda después. Que el aborto no es solo un acto médico: hiere
el corazón para siempre.
»Pero también
quiero que todos sepan que hay esperanza de sanación. Esta película es
un regalo porque muestra ese camino: el dolor, sí… pero también la
misericordia de Dios que transforma lo roto en algo nuevo.
»Apoyemos esta
película para que llegue a muchos corazones heridos. Que quienes aún no pueden
hablar… sepan que no están solas.
«Heridos»: el tráiler
Luis
Javier Moxó Soto
Fuente:
ReligiónenLibertad
