¿NO ES LA MEJOR HOMILÍA? ESTO ES LO QUE HAY QUE HACER

De vez en cuando, nos encontramos con una homilía que no nos dice nada. Para estas ocasiones, te mostramos cómo podemos responder con oración y amor

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Vas a Misa y, al momento de la homilía, el sacerdote comienza a describir su reciente fiesta de cumpleaños —quiénes asistieron, cómo la preparó— en lugar de hablar de algo espiritual. Es ahí, cuando te preguntas: "¿Vamos a escuchar algo sobre las lecturas de la Misa de hoy?".

Afortunadamente, situaciones como esta son muy poco frecuentes. Pero de vez en cuando, y por muchas razones diferentes, sucede que nos encontramos con una homilía que no nos dice nada. (Aunque los sacerdotes son instrumentos del Espíritu Santo, obviamente son personas como nosotros, ¡y todos podemos tener días malos!).

La Iglesia nos dice que las homilías deben ayudarnos a comprender las lecturas de las Escrituras y a aplicarlas a nuestras vidas para que nos parezcamos más a Cristo. El Papa Benedicto XVI escribió una vez:

"La homilía es un medio para dar vida al mensaje de las Escrituras de una manera que ayude a los fieles a darse cuenta de que la palabra de Dios está presente y actúa en su vida cotidiana".

Pero a veces no encontramos ese tipo de predicación. ¿Qué se puede hacer si la homilía no te deja ningún tipo de reflexión espiritual?

Te mostraremos unos consejos por algunos predicadores y a su vez que esperan de nosotros al ser partícipes de la Santa Misa:

1. Tanto si te gusta la homilía como si no, ¡reza por el sacerdote!

El padre Paul Scalia conocido por sus buenas homilías impactantes y memorables, compartió lo que le gustaría que la gente supiera sobre las homilías:

"Creo que la gente debería rezar por sus sacerdotes mientras predican. Ya saben, él es el instrumento de la Palabra de Dios que llega a cada uno de nosotros. Deberían rezar para que sea un instrumento eficaz".

Por lo que, si un día escuchas una homilía que no te convence del todo, puedes ofrecerla al Señor y orar por el sacerdote que esta predicando.

2. Busca las "migajas" de la mesa de Dios

Otro gran homilista es el padre Mark Bernhard, de la parroquia de Notre Dame. Compartió una poderosa observación extraída de una clase que tomó una vez con el erudito bíblico Scott Hahn.

"Alguien le preguntó sobre la predicación. Él mismo había sido predicador protestante y probablemente podía dar una homilía mejor que la mayoría de los sacerdotes. Dijo que, como feligrés, cuando escucha una homilía, la aborda como un mendigo que busca las sobras de la mesa.

Dijo que nunca había habido una homilía de la que no pudiera sacar ni siquiera un pequeño fragmento que el Señor quisiera darle. Se acercaba a las homilías con esta humildad y con la expectativa de que 'el Señor me va a alimentar aquí, aunque solo sea con una pequeña migaja'".

Buscar incluso el más mínimo mensaje espiritual es una forma hermosa de abordar las homilías que no te dicen mucho.

3. Prepárate y reza por tu cuenta

El padre Lee Brokaw, del Centro Católico Newman de San Juan de la Universidad de Illinois, es otro predicador dotado. Anima a las personas a prepararse para la Misa con la lectura, el aprendizaje y la oración, para que puedan sacar el máximo provecho de las Escrituras y la homilía.

"Cuanto más nos esforcemos, más obtendremos. Cuanto más nos preparemos, por ejemplo, leyendo las lecturas con antelación, más podremos sacar provecho de la predicación. Esto es válido tanto para el sacerdote como para los fieles. En el caso del sacerdote, necesitamos dedicar tiempo a estar con Jesús en la capilla cuando nos preparamos.

Pero también en el caso de los fieles, pueden entrar y empezar a rezar la Lectio Divina por su cuenta y realmente empezar a adentrarse en la Palabra durante la semana, de la misma manera que un sacerdote rezaría las Escrituras y se prepararía. Y entonces es cuando realmente empezarán a ver cómo la Palabra de Dios está viva y activa".

Cerith Gardiner 

Fuente: Aleteia