En un video mensaje a los participantes del Congreso “Sin identidad no hay educación” que realiza en Madrid, León XIV los exhorta a identificarse con Cristo en su misión educativa
| Vatican News |
“Vuestra misión
al servicio de la Iglesia es fermento vivo no sólo para las nuevas
generaciones, sino también para las comunidades que encuentran en ella un
sólido punto de referencia (cf. Mt 13,33)”, dice el Papa León XIV a través de
un video mensaje a los participantes del Congreso “Sin
identidad no hay educación” que se desarrolla en este 22 de noviembre en el
Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo en Madrid, España.
Y reflexionando
sobre el tema del congreso, expresa el Papa que “la identidad cristiana no es
un sello decorativo o un adorno, sino el núcleo mismo que da sentido, método y
propósito al proceso educativo”.
Recordando
también que “para la educación cristiana la brújula es Cristo. Sin su luz, la
propia misión educativa se vacía de significado y se convierte en un
automatismo sin esa capacidad transformadora que nos ofrece el Evangelio (cf.
Rm 12,2)”.
“Por ello -dice
el Papa-, se trata de responder plenamente a una vocación y a un proyecto
totalmente original, que se encarna en las prácticas, en el currículo y en la
propia comunidad educativa”.
La identidad en
la educación católica
E insistiendo
en que la “la identidad es el fundamento que articula la misión educativa,
define su horizonte de significado y orienta sus prácticas cotidianas, tanto en
la forma de enseñar, como en la de evaluar y actuar. Cuando la identidad no
informa las decisiones pedagógicas, corre el riesgo de convertirse en un adorno
superficial que no logra sostener el trabajo educativo frente a las tantas
tensiones culturales, éticas y sociales, que caracterizan nuestros tiempos de
polarización y violencia”.
Y cita a la
ensayista española María Zambrano, “quien, al reflexionar sobre los retos y las
tensiones del mundo contemporáneo con su particular sensibilidad poética, está
convencida de que el vínculo entre el presente y el futuro no puede prescindir
de la herencia del pasado, porque: nuestra alma está cruzada por
sedimentos de siglos, son más grandes las raíces que las ramas que ven la luz”.
Afirma el Santo
Padre que “una educación auténtica, por lo tanto, promueve la integración entre
la fe y la razón. No son polos opuestos, sino caminos complementarios para
comprender la realidad, formar el carácter y cultivar la inteligencia”.
La comunidad
educativa como un hogar
“En
consecuencia -dice León XIV-, es fundamental que en la experiencia educativa se
promuevan métodos que involucren las ciencias y la historia, así como la ética
y la espiritualidad. Esto se da plenamente en una comunidad educativa que es
como un hogar. Una verdadera colaboración entre la familia, la parroquia, la
escuela y las realidades territoriales acompaña concretamente a cada alumno en
su camino de fe y aprendizaje”.
También el
Pontífice mencionó como “la Iglesia en su misión educativa redescubre su
función materna. Ella es la madre generadora de los creyentes, porque es la
esposa de Cristo. Casi todos los documentos conciliares recurren a la
maternidad de la Iglesia para revelar su misterio y su acción pastoral”.
En el Jubileo
del Mundo Educativo -recordó el Papa-, con la celebración del 60º aniversario
de la Declaración conciliar Gravissimum educationis, documento que les invitó a
releer con atención; ya que en él se insta “a la Iglesia a ocuparse de toda la
vida del hombre, incluso de la terrenal, en cuanto relacionada con la vocación
sobrenatural; por lo tanto, tiene una tarea específica en lo que respecta al
progreso y al desarrollo de la educación”.
Al concluir su
video mensaje el Papa expresó que “la acción educativa de la Iglesia —llevada a
cabo a través de las escuelas y las actividades formativas— no es simplemente
una obra filantrópica loable para satisfacer o sostener una necesidad social,
sino que es parte esencial de su identidad y misión”.
Johan Pacheco
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News