Perdidos y guías
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Tuve que ir a
Burgos; empezó a anochecer y a llover a mares. Era un sitio nuevo al que tenía
que llegar callejeando, y me perdí.
Tenemos un
móvil para cuando salimos y así poder estar localizadas. Lo sencillo hubiese
sido mirar en un mapa de internet, pero… el agua caía por todas partes y
terminaría estropeando el teléfono.
Tuve que echar
mano de una ya antigua pero eficaz costumbre:
Me acerqué a
una señora:
—Perdone, ¿sabe
dónde está la calle…?
—Claro, métete
conmigo debajo del paraguas para que no te mojes; yo te acompaño hasta allí,
que tengo tiempo.
Fue una
experiencia de confianza que me vuelve a menudo al corazón. Ese acoger,
acompañar, cobijar… y yo solo tenía que confiar en su bondad.
¿A cuántas
personas nos pone el Señor cada día para guiarlas en el camino, para que
encuentren el destino en su desesperanza, en sus dificultades…? Cuántos se
sienten perdidos callejeando.
El regalo que
tenemos es que sabemos a dónde hay que ir porque también lo hemos tenido que
aprender. Hemos llegado antes allí, una y mil veces; por eso sabemos que en
Cristo está todo, sabemos qué necesita un corazón desorientado y el consuelo
que supone el cobijo, el acompañamiento, poder confiar en alguien que te lleve
hasta Él.
Acompañar
supone dejar en la puerta para que la persona dé el siguiente paso; para que
afronte aquello que solo ella puede. Hay un lugar al que nosotros no llegamos
por mucho que digamos, que aconsejemos… Indicar, señalar hacia Jesús, pues en
Él hemos encontrado nosotros todo lo que necesitamos.
Somos tanto los
perdidos como los guías.
Necesitamos
confiar en la bondad del otro y en el cuidado que el Señor tiene con nosotros.
Y, a su vez, conducir con amor y paciencia hasta el punto donde solo ellos
puedan continuar, al encuentro de Cristo.
Hoy el reto del
amor es que te acerques a una persona que veas perdida y te ofrezcas para
guiarla o acompañarla un tramo del camino, y a su vez confíes en esa persona
que está ahí para guiarte hacia Él.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
27 enero 2025
Fuente: Dominicas de Lerma
