El Papa ha destacado tres aspectos particulares del ministerio que llevan adelante: la humildad, la escucha y la misericordia
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Confesor de la basílica de San Pedro. (© Mirek Krajewski) |
El Papa
Francisco recibe a los penitenciarios vaticanos, responsables de administrar el
perdón de los pecados a los fieles que acuden arrepentidos a la basílica de San
pedro y les pide tres actitudes ante un penitente: perdonarle todo, no hacerle
demasiadas preguntas y no creerse su “psiquiatra”.
“Perdonadlo
todo, todo. Háganlo siempre: ¡perdonen todo! Nosotros estamos para perdonar,
otro estará para reñir”. Es esta la advertencia que ha hecho esta mañana el
Pontífice a los confesores de la basílica vaticana, con quienes se ha reunido
en la Sala del Consistorio del Vaticano.
El Papa les ha
recordado que la presencia de ellos en la basílica vaticana es “importante”
para los fieles y los peregrinos, porque si bien la gran mayoría de las
cuarenta mil personas que visitan la basílica de San Pedro cada día vienen por
turismo, hay muchos de ellos que vienen hasta aquí después de un largo viaje
“en búsqueda de la misericordia de Dios”: “Ustedes les permiten encontrar al
Señor de la misericordia en el sacramento de la Reconciliación”.
Después, el
Papa ha destacado tres aspectos particulares del ministerio que llevan
adelante: la humildad, la escucha y la misericordia.
Humildad
Francisco les
recuerda que, para ser buenos confesores, lo primero que tienen que hacer es
convertirse en “penitentes en busca de perdón, difundiendo bajo las bóvedas
imponentes de la Basílica Vaticana el perfume de una oración humilde, que
implora e impetra piedad”.
Escucha
Lo segundo que
les pide el Papa es escuchar a todos, especialmente a los jóvenes y a los
pequeños y recuerda que “escuchar no es sólo oír lo que las personas dicen,
sino acoger sus palabras como don de Dios para la propia conversión”.
El Papa ha dado
indicaciones claras a los confesores de San Pedro: “Escuchad, no preguntéis
tanto; no seáis psiquiatras, por favor, escuchad siempre, con mansedumbre”. E
insiste: “Cuanto menos habléis mejor: escuchad, consolad y perdonad. ¡Estáis
ahí para perdonar!”.
Y frente a un
penitente que empieza a tener alguna dificultad, porque se avergüenza, el Papa
les recomienda que “aunque no hayan comprendido nada” les digan un humilde: “He
comprendido”, porque no es tan importante si ustedes han comprendido o no, sino
que “Dios lo ha comprendido”.
Misericordia
Por último, el
tercer aspecto: la misericordia. El Papa les recuerda que, como dispensadores
del perdón de Dios, es importante que sean hombres de misericordia, alegres,
generosos, dispuestos a comprender y a consolar: “El confesor debe ser cercano,
misericordioso y compasivo” ha concluido.
Mireia
Bonilla – Ciudad del Vaticano
Vatican News